Moisés Absalón Pastora, el camaleón político que pasó de propagandista de la Contra a vocero de Ortega

Moisés Absalón Pastora tomó una cucharada de su propia medicina. Después de años de despotricar contra actores políticos, periodistas, jefes de la Iglesia y en última instancia contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la dictadura le pasó factura.
Como él mismo confirmó con su lenguaje lleno de descalificativos contra la prensa independiente nicaragüense, lo sacaron del Canal 6. El medio digital Nicaragua Investiga adelantó que no fue una medida cortés. Por el contrario, Daniel Edmundo Ortega Murillo, uno de los últimos sancionados por la Casa Blanca, lo echó casi a patadas de la televisora sandinista.
¿El motivo? Su negativa a dejar de atacar y lanzar odio contra opositores, justo en un momento en el que desde Estados Unidos aprietan las tuercas, las presiones y sanciones contra el régimen que encabezan Daniel Ortega y Rosario Murillo. En El Carmen se miran en el espejo de su otrora aliado Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores: capturados, esposados y presos en una cárcel de Nueva York desde el pasado 3 de enero.
Pastora que devino un leal vocero del régimen no llegó allí por casualidad. Mutó de un férreo opositor al sandinismo en la década de 1990, de ser un adulador de Arnoldo Alemán, en sus tiempos de presidente, a convertirse en una de las voces más estridentes de los Ortega-Murillo. Ser periodista y tener un verbo rebuscado y grandilocuente le permitió saltar a la política, primero con los liberales y posteriormente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Un fiel al poder sin importar la corriente ideológica
El ahora saltimbanqui caído nació el 5 de octubre de 1960. Como resaltó de él Darío Medios Internacional «podría ser considerada una de las figuras más oportunistas de la esfera política nicaragüense. Siempre en busca de los beneficios que el Estado le pueda ofrecer».
Pasó por todas las esferas del poder, primero con el somocismo, timídamente en los inicios de la revolución sandinista, auunque después se le vio cercano a Alemán y posteriormente a Enrique Bolaños.
Pero su mayor salto fue el que dio hasta escalar al régimen dictatorial rojinegro. Su desprecio no era solo contra la disidencia política, los adversarios del clan Ortega-Murillo, sino incluso contra los vendedores informales del país, a los que acusó, con desprecio y clasismo, de «afear» la ciudad.
En el año 2023, a través de su esposa y pese a ser diputado de la Asamblea Nacional, recibió un jugoso contrato de 360 mil córdobas de la empresa eléctrica nacional. Los contratos que «gana» el parlamentario, a través de su esposa, violan la Constitución Política de la República y la Ley de Probidad de Servidores Públicos al aprovechar recursos del Estado pese a tener un salario como diputado del FSLN ante la Asamblea Nacional.
De condecorado como «científico social» a expulsado del canal 6
Sus loas al sandinismo le valieron para que Murillo lo llamara un «científico social», un adjetivo que resumía para él lo más alto a lo que pudo llegar hasta el momento dentro de lo que le permitía el poder. Lo dijo la codictadora en febrero pasado al anunciar que recibiría, entre otros fieles del sandinismo, la orden Rubén Darío.
«Al periodista, compañero, gran comunicador, Moisés Absalón Pastora, científico social, patriota, nicaragüense por gracia de Dios», expresó la codictadora sobre el parlamentario. Pero ni científico ni periodista. Pastora dijo el año pasado que se «graduó en la universidad de la vida»; en otras palabras, no tuvo formación profesional en comunicación, aunque sí ha sido a lo largo de su vida una voz para ampliar la propaganda del poderoso de turno.
Aunque Pastora fue electo diputado en la farsa electoral de 2021 y su salario sobre pasa los 4,000 dólares mensuales, con desfachatez, el año pasado, en febrero, admitió que «vivía de la publicidad» y los comerciales que promocionaban en su ahora cancelado programa.
En un intento evidente por no enojar más a Rosario Murillo, quien no titubearía en encarcelarlo como ha hecho con varios de los caídos en desgracia, después que Nicaragua Investiga publicó lo de su expulsión del canal 6 y del encontronazo con Daniel Edmundo Ortega Murillo, el mismo propagandista salió a «desmentir», pero más bien terminó por confirmar la publicación del medio de comunicación.
«Como todo tiene un ciclo, este ciclo de Detalles del Momento, por este momento, llega a su punto. Por que es importante referir que hace un tiempo atrás he compartido con las autoridades que manejan la comunicación en nuestro país de hacer un paréntesis, de atender mi salud, salud que cargo muy pesadamente con estos 66 años que llevo atuto (en hombros), y que representan cualquier cantidad de experiencia periodística y política, como para decir a ustedes que a mí nadie me convence», dijo con evidente amargura.
Aunque Pastora no se despidió oficialmente de su programa y tampoco volvió a presentar otro espacio de redes sociales que llamaba «Las Verdades Verdaderas», insistió que no ha sido corrido ni humillado por el hijo de los dictadores.
«Se ha dicho que este servidor ha sido corrido, humillado, sacado del canal 6, escoltado con policías… nada de esto es cierto… mantengo una muy buena relación con todo el espectro mediático y comunicacional del gobierno», dijo.
«Debo de atender mi salud, debo de tener tiempo también para mis actividades parlamentarias, porque hacer un programa como Detalles del Momento requiere tiempo, requiere espacio, y en ese sentido creo que se me está presentando la oportunidad una vez que han comprendido mi solicitud para darme este espacio y atender mi salud, para seguir adelante con este proyecto importante», dijo Pastora en el video donde lisonjeó a los codictadores sandinsitas que todavía le mantienen el salario de diputado.
El crimen de «línea pura» que quedó impune
Pastora es ahora un defensor de la dictadura sandinista, pero en 1991 odiaba a los sandinistas y no le tembló la mano para matar a uno de ellos.
En ese entonces, el locutor Pastora trabajaba leyendo noticias en Radio Corporación y una turba lanzada a las calles por Daniel Ortega (desde la oposición) vandalizó la emisora de corte conservadora.
Según lo reportó en ese entonces el periodista Ernesto Aburto (q.e.p.d) en El Nuevo Diario (END), el propagandista devenido en defensor de Ortega y Murillo confesó el crimen. El reporte periodístico cita al subcomandante Javier Palacios, quien para esa época fungía como jefe de procesamiento de la Policía Nacional.

Palacios le confirmó a END que Pastora había confesado que actuó «en defensa propia» y que mató de cinco tiros a Marvin Javier Rivas Montiel, de 21 años, y aunque el jefe policial dijo, según el reporte, que el gatillero Pastora estaba «bajo custodia cautelar», lo cierto es que ese asesinato se quedó en la impunidad total y el matón siguió laborando como locutor.
Propagandista camaleón de toda la vida
El excomandante de la contrarrevolución, Luis Fley, conocido en sus tiempos de jefe militar como «Comandante Johnson», ubica a Moisés Absalón Pastora en los años ochenta como parte del aparato de propaganda de la resistencia nicaragüense en el exilio, primero en Costa Rica y luego en Miami.
«Yo lo conocí en 1987, en la calle 36, en Miami. Él era parte del equipo de la radio Impacto de Costa Rica», relata Fley. Según su testimonio, Pastora trabajaba bajo la dirección de empresario radial y vocero de la Contra, Fabio Gadea Mantilla, en un programa que dramatizaba denuncias contra el régimen sandinista.
«Trabajaba con Fabio Gadea en un programa que se llamaba Cuéntame tu historia, donde dramatizaban atrocidades que cometía el régimen sandinista contra la población», explica.
Fley sostiene que Pastora formaba parte del engranaje comunicacional de la contrarrevolución, sin participación en estructuras militares. «Era un propagandista de la contra, en la parte de comunicaciones. No anduvo en los campamentos ni con fusil», precisa.
El actual opositor también describe que Pastora dependía directamente de la estructura dirigida por Gadea y del financiamiento destinado a las radios vinculadas a la resistencia.
«La mayor parte dependía de Fabio Gadea. Había un presupuesto para la radio que manejaba una oficina de comunicaciones. Él era un trabajador de la radio, le pagaban por eso», afirma.
Imitador de Tomás Borge
Entre las anécdotas que recuerda Fley, destaca una que retrata el estilo histriónico de Pastora durante su etapa en el exilio.
«Tenía la cualidad de imitar voces. Recuerdo que una vez llamó a la Radio Nicaragua (voz oficial de la dictadura sandinista) haciéndose pasar por Tomás Borge (comandante de la revolución y fundador del FSLN). Lo imitaba de una manera espectacular», relata.
Según Fley, la llamada —realizada desde Miami— duró varios minutos y fue utilizada para burlarse del discurso oficial sandinista. «Hablaba a favor de la contrarrevolución usando la voz de Tomás Borge. Fue algo chistoso, lo disfrutaba», agrega.
Del PRN al PLC: salto al poder liberal
Tras el triunfo electoral de Violeta Barrios de Chamorro en 1990, Pastora regresó a Nicaragua y se integró a la estructura política de la Resistencia Nicaragüense.
«Cuando regresamos, formamos el partido Resistencia Nicaragüense y él fue presidente municipal en Managua», recuerda Fley.
Posteriormente, acompañó a Fabio Gadea en su paso al Partido Liberal Constitucionalista (PLC), cuando el empresario radial abandonó el PRN y se pasó a las filas rojas de su consuegro Arnoldo Alemán. Pastora lo seguía con docilidad perruna.
«Se fue con Fabio Gadea cuando este respaldó a Arnoldo Alemán. Abandonaron al PRN y se integraron al PLC», explica.
«Así como cambia la voz, cambia de posición. Es una prostituta política»
Para Fley, la trayectoria de Pastora es la muestra de la capacidad camaleónica de un hombre que se adapta al poder, según quién le pague.
«Fue un fanático antisandinista en los años ochenta… pero así como tiene la cualidad de cambiar la voz, cambia de escenario político también», afirma.
Y remata con una valoración directa sobre su conducta. «Era un asalariado. Vivía de eso. Con quien le paga, con ese está, y siendo cruel con él, la verdad es que es una prostituta política», remata el excomandante Johnson.

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