Tribunal de Nueva York mantiene firme cargos contra Nicolás Maduro y Cilia Flores

El juez federal Alvin Hellerstein rechazó este jueves, 26 de marzo, la solicitud de la defensa del exmandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, de desestimar los cargos en su contra en una corte de Nueva York.
«No voy a desestimar el caso», afirmó el magistrado durante la segunda audiencia del proceso, en la que ambos enfrentan acusaciones vinculadas con narcotráfico y corrupción, según la Justicia estadounidense.
La petición de la defensa se presentó en febrero, luego de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) negara a los acusados el acceso a fondos del Estado venezolano para costear su representación legal. Los abogados sostienen que esta restricción afecta el derecho a una defensa adecuada.



El fallo del juez mantiene vigente el proceso penal y anticipa nuevas discusiones sobre las condiciones en que los acusados podrán financiar su defensa en medio de sanciones internacionales.
¿Qué se dijo en la segunda audiencia?
Durante la audiencia judicial, Nicolás Maduro y su esposa, permanecieron sentados en la mesa con auriculares mientras se desarrollaba el proceso.
El equipo legal del exmandatario venezolano, encabezado por el abogado Barry Pollack, argumentó que el Gobierno de Estados Unidos está interfiriendo en el derecho de su representado a una defensa adecuada.
«Ambos tienen derecho no solo a una defensa competente, sino a una defensa de su elección, y al uso de fondos no contaminados para ese fin», dijo Pollack.
Maduro y su esposa han declarado que no pueden pagar los honorarios legales por su cuenta, señaló Pollack, y que el Gobierno venezolano debería poder sufragarlos. «Tienen el derecho absoluto a utilizar sus fondos para pagar su defensa», reiteró.
Por su parte, el fiscal federal adjunto Kyle Wirshba afirmó que el Gobierno estadounidense está en capacidad de mantener estas sanciones para evitar que los acusados saqueen las riquezas de Venezuela.
«Ese es el propósito de las sanciones y una razón justificable para limitar el acceso a los fondos. Permitirles acceder a esos fondos ahora socavaría las sanciones», señaló el fiscal.
La función de la Oficina de Control de Activos Extranjeros es determinar si existen razones de seguridad nacional y política exterior que justifiquen el mantenimiento de las sanciones, dijo Wirshba, y «estas siguen vigentes».
Maduro está acusado de cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos, y un cuarto delito de posesión de esas armas.
Mientras que Flores se enfrenta a otros cuatro cargos: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
La captura de Nicolás Maduro
En la madrugada del 3 de enero, fuerzas estadounidenses ejecutaron un operativo para capturar a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes fueron sacados del país en medio de una intervención militar que incluyó bombardeos sobre Caracas y un fuerte despliegue naval.
De acuerdo con autoridades venezolanas, la operación dejó al menos 83 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, mientras que no se reportaron bajas entre los efectivos estadounidenses.
Washington sostuvo en ese momento que ambos lideraban una estructura presuntamente vinculada a múltiples delitos, lo que motivó la acción.
En la acusación también figuran otras altas figuras del oficialismo venezolano, entre ellas el ministro del Interior, Diosdado Cabello; el hijo del mandatario, Nicolás Maduro Guerra; y el exfuncionario Ramón Rodríguez Chacín, todos rechazando los cargos.
Asimismo, el documento incluye a Héctor Guerrero Flores, conocido como «Niño Guerrero», señalado como cabecilla del Tren de Aragua, grupo criminal que la administración de Donald Trump catalogó como organización terrorista transnacional.
Tras su detención, Maduro y Flores fueron trasladados a Nueva York bajo custodia, donde quedaron recluidos y comparecieron por primera vez ante una corte federal el 5 de enero. Durante esa audiencia inicial, ambos se declararon no culpables.
Maduro adoptó un tono desafiante y se identificó como presidente de Venezuela y se autodenonminó prisionero de guerra.

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