Exjefe de la DEA advierte riesgo de que Nicaragua se convierta en productor de drogas sintéticas por vínculos con China

La salida de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Nicaragua y el acercamiento comercial del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo con China pueden abrir nuevos riesgos para el combate al narcotráfico, según Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de esa agencia estadounidense.
En entrevista con Artículo 66, Vigil señaló que una de sus principales preocupaciones está relacionada con el comercio de precursores químicos utilizados para fabricar drogas sintéticas. China es, según explicó, uno de los principales proveedores de estas sustancias.
«Sí se puede convertir Nicaragua en un país productor si no toman medidas para producir fentanilo, que lo podrían vender a los carteles de México», advirtió.
Vigil explicó que los grupos criminales necesitan obtener los químicos para fabricar drogas sintéticas y que China concentra una parte importante de esas empresas.
«Eso va a seguir creciendo y también, aunque cierren una de esas empresas, en un día nos abren de nuevo, nada más le cambian el nombre», afirmó.
Para el exfuncionario estadounidense, ese movimiento dificulta el control sobre los precursores y aumenta la importancia de vigilar las rutas comerciales hacia países donde existe poca cooperación con las agencias antidrogas de Estados Unidos.
La DEA salió de Nicaragua
La agencia estadounidense para el control de drogas cerró su oficina en el país después de que se deteriorara la cooperación con las autoridades nicaragüenses y dejara de existir el intercambio de información que anteriormente permitía desarrollar investigaciones conjuntas.
Para Vigil, la presencia de la DEA en un país depende de la disposición de sus autoridades a cooperar. «La DEA no puede actuar sola en otro país si no existe tal colaboración», explicó.
El exjefe de operaciones internacionales recordó que durante el periodo en que Nicaragua mantenía mayor cooperación con Estados Unidos, la agencia podía trabajar con las instituciones nacionales para obtener información, identificar estructuras y seguir las rutas utilizadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico.
Ahora, según su valoración, esa capacidad se redujo. «Si no hay cooperación, no tiene sentido tener una presencia», planteó Vigil.
El problema no termina con los decomisos
Vigil también cuestionó la efectividad de las acciones antidrogas que se anuncian en Nicaragua. Señaló que no basta con reportar decomisos si las investigaciones no permiten identificar y detener a quienes están detrás del tráfico.
El exfuncionario afirmó que Nicaragua puede convertirse en una base para organizaciones criminales si las autoridades no actúan contra esas estructuras.
En la entrevista también mencionó posibles vínculos entre grupos que operan en Nicaragua y organizaciones criminales mexicanas como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
«Si ellos no toman medidas, Nicaragua puede convertirse en un país productor», insistió al referirse a la posibilidad de que los precursores químicos lleguen al territorio nacional en medio del libre comercio que China mantiene con Managua que podría servir para colocar esas sustancias en mercados donde los controles sean menores.
Señalamientos de Washington
El exfuncionario también habló sobre los recientes señalamientos de Washington contra Nicaragua por su actuación frente al narcotráfico.
Vigil considera grave que Estados Unidos acuse públicamente a funcionarios nicaragüenses de no hacer lo suficiente contra el tráfico de drogas, porque esas acusaciones afectan la imagen internacional del país.
Vigil afirmó además que existe corrupción relacionada con elementos de la Policía y el Ejército de Nicaragua. No obstante, durante la entrevista no acusó directamente a Daniel Ortega o Rosario Murillo de participar personalmente en operaciones de narcotráfico.
El exfuncionario considera que Nicaragua necesita recuperar la cooperación internacional, fortalecer sus instituciones y mejorar la capacidad de investigación para evitar que el narcotráfico gane espacio.

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