«Mi ciudadanía está en los cielos y todo (bienes) lo tengo por basura»: Pastor desterrado relata la confiscación de su iglesia por la dictadura de Ortega

El pastor evangélico Marcos Hernández, de la Iglesia Centro Cristiano Genesaret, originario de Chinandega, rompió el silencio durante un culto evangélico en la iglesia Pacto de Amor, en Estados Unidos, donde dio testimonio del sufrimiento que enfrentó tras ser encarcelado por la dictadura de Daniel Ortega, despojado de su nacionalidad y desterrado junto a un grupo de 135 nicaragüenses en septiembre de 2024.
«Durante más de 35 años estuvimos trabajando en una ciudad llamada Chinandega. Estuvimos pastoreando con mi esposa dos iglesias de esa ciudad. Fundamos aproximadamente doce iglesias. Fundamos tres radioemisoras, escuelas de primaria, dejamos proyectos de universidades», relató con la voz quebrada. Todo ese legado, asegura, fue confiscado por el régimen. «Nos dijeron que nuestras propiedades, las propiedades de mis hijos, ya no son para ellos ni para nosotros. Quedaron en manos del gobierno, la iglesia, las personerías jurídicas, las radios», denunció.
El pastor Hernández fue arrestado en diciembre de 2023 junto a otros líderes de la iglesia Puerta de la Montaña, una congregación evangélica blanco de la represión religiosa del régimen. Durante nueve meses estuvo recluido en una prisión de máxima seguridad, en condiciones inhumanas. «En algún momento, enfermo, teníamos que salir y comer hasta pedazos de basura», recordó.
La experiencia en prisión lo llevó a una crisis emocional profunda. «Llegué hasta lo profundo de depresionarme. Perdí el apetito de alimentarme. Perdí aproximadamente 120 libras rápidamente. Pasé casi tres meses enfermo», relató. «Llevaba tres meses y no te oigo ni siento nada, ni oigo nada. Y le digo (a Dios), me has abandonado. Tengo 35 años de servirte. Y hoy he experimentado la soledad, la tristeza y la angustia».
Sin acceso a Biblias ni textos religiosos, los pastores detenidos se aferraron a su fe en silencio, rememorando la palabra y la experiencia de los apóstoles. «Se me vinieron al pensamiento todas las cárceles de los apóstoles. La palabra de Dios cuando dijo que íbamos a ser bienaventurados cuando recibiéramos persecución por causa de Él».
El pastor también reflexionó sobre lo que había perdido y citó al apóstol Pablo para afirmar que, pese a la confiscación de todo su patrimonio, su fe permanece intacta: «El apóstol Pablo dijo: todo lo tengo por basura».
La operación que llevó a su liberación fue producto de gestiones diplomáticas del gobierno de Estados Unidos, que logró negociar la excarcelación y destierro de 135 presos políticos, quienes fueron enviados a Guatemala el 5 de septiembre de 2024. Desde allí, Hernández fue trasladado a Estados Unidos, donde ahora se encuentra en condición de exiliado y sin nacionalidad.
«Pensaba también en el futuro que nos esperaba. Y el día que salimos nos dieron la sorpresa que veníamos desterrados de nuestra nación. Me acordé que el apóstol Pablo dijo: nuestra ciudadanía está en los cielos. Hasta el día de hoy no tenemos una ciudadanía», expresó con dolor.
La persecución contra los pastores de Puerta de la Montaña
El caso de Marcos Hernández no es aislado. Él fue uno de los pastores de la iglesia Puerta de la Montaña, una congregación evangélica a la que el régimen de Ortega acusó de lavado de dinero y fraude. En diciembre de 2023, las autoridades arrestaron a varios de sus líderes, les cancelaron la personería jurídica, confiscaron sus bienes y los mantuvieron detenidos en condiciones extremas hasta que fueron liberados por presión internacional.
La persecución contra las iglesias evangélicas ha ido en aumento. Según datos de organizaciones de derechos humanos, el Ministerio de Gobernación ha cancelado centenares de personerías jurídicas a iglesias protestantes y confiscado bienes de congregaciones por todo el país.
La Iglesia Católica también ha sido duramente golpeada: decenas de sacerdotes han sido desterrados, despojados de su nacionalidad y enviados al Vaticano u otros países. Las diócesis han sufrido congelamiento de cuentas bancarias, confiscación de inmuebles y represión directa contra obispos. Una de las confiscaciones más recientes incluye los edificios de la Curia Episcopal de Matagalpa, que fueron entregados a SERMESA, una clínica estatal propiedad del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Desde su exilio, el pastor Hernández sostiene que, aunque fue despojado de todo, su fe permanece firme. Y su mensaje, como el de otros pastores desterrados, apunta a una sola verdad: «Dios estaba con nosotros en ese lugar».

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