Excomandante sandinista Henry Ruiz bajo casa por cárcel, confinado por la Policía de Ortega

El excomandante de la Revolución Sandinista Henry Ruiz, conocido como el “Comandante Modesto”, lleva más de una semana bajo casa por cárcel en su vivienda en Managua, donde la Policía de Daniel Ortega y Rosario Murillo le impide salir o recibir visitas. Según confirmó el medio Divergentes, el histórico guerrillero de 81 años, quien vive solo, no ha recibido ninguna notificación oficial sobre las razones de su confinamiento.
El cerco policial en torno a su casa, ubicada en Residencial Los Robles, se ha mantenido de forma permanente. Ruiz intentó salir el pasado 8 de marzo, cuando un plomero llegó a revisar una supuesta fuga de agua. Sin embargo, una docena de agentes lo rodeó y le impidió salir, indicándole que eran “órdenes de arriba”. Tampoco han permitido la entrada de su asistente doméstica, limitando la atención que requiere por su avanzada edad.
Divergentes reportó que una de las hijas del excomandante ha ingresado para suministrarle medicamentos, especialmente Metformina para la diabetes, y alimentos básicos. El cerco policial ha generado preocupación sobre su estado de salud, dada su avanzada edad y la imposibilidad de recibir atención adecuada.
Un nuevo golpe contra exrevolucionarios críticos
El encierro de facto de Ruiz se suma a la política represiva del régimen contra figuras históricas del sandinismo que, tras el giro autoritario de Ortega, rompieron con el partido y se convirtieron en críticos de su gobierno.
Otros excomandantes, como Dora María Téllez y Hugo Torres, fueron detenidos bajo el mismo esquema. Téllez fue posteriormente despojada de su nacionalidad y desterrada, mientras que Torres falleció en prisión tras la negación de asistencia médica oportuna.
Ruiz, quien fue un líder clave en la lucha contra Somoza y formó parte de la Dirección Nacional del FSLN, se alejó del partido en la década de 1990, denunciando que Ortega había traicionado los principios revolucionarios. Desde entonces, se ha mantenido al margen de la vida pública, dedicándose al análisis y la reflexión histórica sobre la revolución.
El confinamiento de Ruiz no solo representa un castigo político más contra los exguerrilleros críticos, sino que evidencia el nivel de vigilancia y represión del régimen contra cualquier disidencia, incluso dentro de quienes fueron parte del movimiento que llevó al FSLN al poder en 1979.

Así terminan los diablos que le sirvieron a los Sandinistas Orteguistas a llegar al poder, Con el diablo no se negocia, siempre vas a perder.