Ortega y Murillo «son los primeros que deben responder por pedofilia y depravación», dice periodista católico, ante comunicado «barriobajero» del régimen contra la iglesia

Tras el pronunciamiento de la cancillería de Nicaragua en contra de la Iglesia Católica por las declaraciones del obispo de Matagalpa, Rolando José Álvarez, en las que afirmó que pese al ataque del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo seguirá siendo el obispo de Matagalpa y administrador de Estelí, el periodista y experto en temas religiosos, Israel González Espinoza, afirma que es un documento cargado de odio y viceralidad en contra del papa y los líderes de la iglesia.
González considera ademas que pese a estar firmado por la cancillería de la República, ese comunicado lleva claramente la línea de la codictadora Rosario Murillo.
«Murillo responde de una manera grosera, barriobajera a las palabras valientes de Monseñor Álvarez con un odio viceral en contra de los obispos y de lo que ha representado la Iglesia Católica para los nicaragüenses desde 2018, con su compromiso con la vida, con el respeto de los derechos humanos y el retorno a la institucionalidad de Nicaragua», opina el periodista González.
El régimen, que calificó en su comunicado, de deprabado y pedófilo al Vaticano, debería, según González, ser el primero en responder por estos crímenes y señalo diractemente a Ortega con el caso de la hija mayor de Murillo, Zoilamerica Narvaez, que denunció al dictador de violación y abuso, en mayo de 1998.
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«El primero que debería responder a acusaciones serias es precisamente el régimen, Daniel Ortega está acusado formalmente de haber violado, abusado a su hijastra Zoilamerica, esto lo sabe Murillo, ella asumió el papel de encubrimiento de un delito de abuso sexual por muchos años y que está asentado en la denuncia de la abusada», dice González.
Para el periodista, el régimen tiene techo de cristal para lanzar este tipo de acusaciones, además, tachó de ‘ridiculos’ los señalamientos de Murillo, pues considera que la moral de la dictadura es fácilmente cuestionable.
Álvarez fue moderado pero causó odio en el régimen
González considera que la entrevista que brindó Monseñor Álvarez a un medio de comunicación católico en el que claramente se ve moderado y sin atacar directamente al régimen orteguista más allá de confrontarlo, alienta al pueblo de Nicaragua a tener una esperanza, que fue lo que le molestó a la dictadura.
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«Por eso ha sido una reacción tan destemplada del régimen que yo lo asemejo a una rabieta que tiene un niño ‘malcriado’ que le quitan algo que quiere, en este caso se da en la narrativa. Monseñor Álvarez lanzó un mensaje poderoso, de esperanza, viviendo su fe en medio de la persecución, por lo tanto el régimen ha perdido la batalla con la Iglesia Católica», declaró González.
El comunicador, que vive en el exilio, considera que en Nicaragua se libra una batalla del bien contra el mal, entre la esperanza que ofrece la iglesia (motivo de su persecución) versus el autoritarismo que representa cárcel, exilio, muerte y supresión de todas las libertades públicas.«Las palabras de monseñor han creado esperanza en los nicaragüenses y contra eso están luchando los Ortega Murillo».
González aclara que el régimen no tiene ninguna juridicción o poder para nombrar a algún religioso aliado como obispo de alguna diócesis, pues la Iglesia, desde el Vaticano, tiene sus mecanismos para nombrar cargos dentro de los religiosos, por lo que considera que la dictadura no debería molestarse que se mantengan hasta ahora a ciertos obispos en sus cargos de autoridad en Nicaragua.
González calificó al régimen de llevar a cabo hasta ahora la peor persecución religiosa en el siglo XXI no solo de la región, sino en el mundo. Además considera que dicho comunicado intenta infundir miedo a los sacerdotes que aún están en el país, con una política de descrédito y estigmatizando a los clerigos.

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