Sacerdote Rafael Ríos tilda a religiosos desterrados de «delincuentes» y niega que en Nicaragua exista persecución contra la Iglesia

El sacerdote católico Rafael Ríos Gadea, párroco de la iglesia San Maximiliano Kolbe, del municipio La Concordia, en Jinotega, negó que en Nicaragua la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ejecute una persecución religiosa e insinuó que los obispos, sacerdotes y monjas que han sido encarcelados, desterrados o expulsados del país son delincuentes.
El párroco, adscrito a la Diócesis de Jinotega, realizó la invocación al Altísimo durante el acto del aniversario de la muerte del héroe nacional Benjamín Zeledón y en sus palabras afirmó que en el país no hay persecución contra la fe.
Ríos Gadea es el mismo sacerdote que bautizó recientemente al hijo de Camila Ortega Murillo y nieto de la pareja dictatorial de Nicaragua.
Según el presbítero, quien ha sido tildado como fanático sandinista, en Nicaragua no existe persecución contra la Iglesia, porque «no hay odio religioso» y agregó que lo que ha ocurrido en la nación contra religiosos es castigo para quienes han delinquido, insinuando que sus hermanos en la fe que han sido víctimas del régimen sandinista han cometido delitos y; por ello, han sido encarcelados o expulsados de su patria e, inclusive, despojados de su nacionalidad.
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«Quitémonos de la mente lo que muchos dicen que en Nicaragua hay persecución religiosa. La persecución religiosa se da cuando es por odio a la fe y se persigue a todo aquel que se llama hijo de Dios. Cuando se delinque y se comete un delito paga el que comete el delito, pero no es la Iglesia», dijo el sacerdote.
Según el padre católico de La Concordia, los obispos Rolando Álvarez, de Matagalpa, e Isidoro de Mora, de Siuna, y los más de 250 religiosos entre sacerdotes, monjas, diáconos, laicos y delegados de la palabra, que han sido expulsados del país por la dictadura, han cometido delitos y por ello han sido desterrados.

«Todos somos Iglesia y hoy tenemos que darle gracias a Dios porque gracias a héroes como Benjamín (Zeledón) hoy estamos en paz, hoy podemos rezar a Dios y sentirnos hijos de Dios», agregó el párroco que ha recibido una avalancha de críticas en redes sociales donde incluso lo han llamado «Judas» por considerar que está traicionando a la Iglesia católica.
«Démosles infinitas gracias a Dios por este momento especial, en nuestra vida, en nuestra historia, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ¡Amén!», bendijo el presbítero Ríos Gadea ante la directiva de la Asamblea Nacional y los diputados al servicio de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
«Padre Ríos es un Judas»
Tras las palabras del sacerdote Ríos Gadea, la abogada e investigadora Martha Patricia Molina, quien ha documentado la persecución religiosa en el país desde 2018 en su investigación «Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?», tachó al religioso de «Judas» y lo instó a preguntarle a los más de 250 religiosos si en Nicaragua hay o no persecución religiosa.
«El sacerdote Rafael Ríos debería de preguntarle a los más de 250 religiosos que han sido expulsados (por la dictadura Ortega-Murillo) o han tenido que huir, si hay o no persecución religiosa en Nicaragua», expresó la investigadora consultada por Artículo 66.
Molina agregó que la actitud del sacerdote Ríos demuestra que «siempre hay cizaña en el trigo» y recordó que el cura tiene una trayectoria «expuesta y conocida en su comunidad y no por ser buen pastor».
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«Es uno de los pocos sacerdotes que trabaja para la dictadura. Está metido en una burbuja de adoctrinamiento. Es un cura que da guerra en su clero, principalmente a su obispo (Carlos Herrera). La Diócesis de Jinotega ha sido atacada por la dictadura, pero él se hace el ciego y no lo reconoce, pero además les llama delincuentes a sus hermanos sacerdotes y también a sus superiores, obispos que están en el exilio e inclusive al nuncio (Waldemar Stanisław) Sommertag que fue expulsado por la dictadura», sostuvo Molina.
La investigadora, a través de sus redes sociales, también instó al párroco de La Concordia, que le pregunte a su superior, el obispo de Jinotega, monseñor Carlos Herrera si los religiosos desterrados «tienen autorización de regresar» al país.
«¡Que lamentable! En todo grupo existe un Judas! El padre Ríos parece que no se da cuenta que hasta su obispo vive asediado y vigilado», remarcó la abogada, refiriéndose al asedio constante que vive el obispo Herrera por parte de las fuerzas represivas del régimen Ortega-Murillo.

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