Natasha Franceschi, la diplomática de EE. UU. experta en lidiar con regímenes autocráticos

Natasha Franceschi, una funcionaria del servicio exterior superior de Estados Unidos, fue nominada por el Departamento de Estado para ser su embajadora en Nicaragua, una decisión que llega tres años después de que ese país dejara de tener un diplomático de ese rango en la nación centroamericana.
«Natasha Franceschi, de California, miembro de carrera del Servicio Exterior Superior, con rango de ministra consejera, será Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de los Estados Unidos de América ante la República de Nicaragua», detalló la Casa Blanca sobre su presentación ante el Senado donde se deberá confirmar oficialmente si avanza su postulación.
Además de eso, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo debe aceptar o recibir sus cartas credenciales, algo que no ha ocurrido desde que el último embajador en Managua, Kevin Sullivan, dejó su puesto el 19 de mayo de 2023.
Al anunciarse su partida, el Departamento de Estado informó que el diplomático de carrera Kevin O’Reilly reemplazaría a Sullivan, pero como encargado de negocios de largo plazo. En diciembre de 2025 dejó su puesto. Lo reemplazó Elias Baumann, quien está al frente de la delegación diplomática estadounidense desde entonces.
Su llegada coincidió con un aumento de la presión estadounidense contra el régimen con sanciones a funcionarios del sandinismo, los hijos de los dictadores y hasta de empresas mineras, en su mayoría chinas, relacionadas con la confiscación del plantel de la estadounidense BHMB Mining.
Los cargos de Natasha Franceschi
Franceschi es actualmente subsecretaria adjunta para Asuntos del Levante y Siria en la Oficina de Asuntos del Cercano Oriente del Departamento de Estado. Antes, estuvo como encargada de negocios interina y jefa adjunta de misión en Túnez, un país africano. Estuvo también en jefatura adjunta de misión en la embajada en Eslovaquia, en Europa.
Sin embargo, su nominación resalta por su experiencia en gobiernos autocráticos como funcionaria diplomática.
Fue directora de la Oficina de Asuntos del Cáucaso y Conflictos Regionales y subdirectora de la Oficina de Asuntos de la Península Arábiga, al tiempo que cumplió trabajo en la embajada en Bagdad (Irak) y en la misión ante la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), la alianza militar entre Europa y Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, a la que Donald Trump ha criticado con dureza desde su regreso a la Casa Blanca en 2025.
Con amplia experiencia en zonas conflictivas, donde Estados Unidos ha tenido una participación importante como Siria e Irak, Franceschi deberá -si la confirma el Senado de su país- superar la barrera de Ortega-Murillo.
El antecedente está en la nominación de Hugo Rodríguez, un diplomático que dijo en su audiencia de nombramiento ante el Congreso estadounidense que estaba dispuesto a usar todas las herramientas de presión económicas, entre ellas considerar la exclusión de Nicaragua del DR-Cafta.
Esto provocó la ira del régimen que negó su entrada al país tras retirarle el beneplácito que ya le había dado, lo que dejó a O’Really en su puesto de encargado de negocios hasta diciembre pasado cuando en su lugar nombraron a Baumann.
El Departamento de Estado resalta sobre su perfil que como miembro de la misión estadounidense en la OTAN «supervisó las relaciones de la OTAN con sus socios en Oriente Medio y el Norte de África».
Franceschi se graduó en Swarthmore College (Pensilvania) y en la Escuela Fletcher de Derecho y Diplomacia de la Universidad de Tufts (Massachusetts).
La presión de EEUU sobre Nicaragua en la OEA
De confirmarse, estaría al frente del aumento de la presión diplomática de la Casa Blanca sobre el régimen, que en la última semana se ha traducido -sin éxito- en pedir a los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) una reunión consultiva de cancilleres para evaluar acciones diplomáticas, económicas y políticas por la intención de los Ortega-Murillo de acabar con las elecciones libres en Nicaragua.
«Se acabó el tiempo de las declaraciones sin acciones. Ahora es el momento de una respuesta formal, institucional y colectiva», dijo el pasado 5 de agosto el encargado de la Oficina del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Michael Kozak, durante una reunión extraordinaria del Consejo Permanente donde se discutió sobre la convocatoria a la reunión de cancilleres.
Sin embargo, Estados Unidos se enfrentó a países como Brasil y México que estuvieron en contra. La petición, que contó con el respaldo de varios países aliados de la Casa Blanca no contó con los votos necesarios para que ocurriera la reunión antes del 1 de septiembre como lo pidió Kozak.
«Los ministros deberían examinar todo el abanico de opciones lícitas disponibles en los planos diplomático, institucional, económico y de seguridad colectiva», sostuvo el funcionario, pero no consiguió los apoyos necesarios de 19 países.

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