Félix Maradiaga: Actuar contra una embajadora de EE. UU. tendría un mayor costo para Ortega

La nominación de Natasha Franceschi como embajadora de Estados Unidos en Nicaragua podría aumentar el costo político para el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo si decide hostigar, restringir o intentar expulsar a la representante estadounidense, analiza el opositor nicaragüense, politólogo y exprecandidato presidencial Félix Maradiaga.
Maradiaga, en una reflexión en video enviado a medios de comunicación, indicó que la postulación de la diplomática no significa que entre Washington y Managua se establecerán relaciones más cordiales, sino el inicio de una nueva etapa de presión. «La nominación de Natasha Franceschi como embajadora de Estados Unidos en Nicaragua no es una señal de normalización con la dictadura de Ortega y Murillo. Es, en realidad, un paso hacia una nueva etapa de presión», señaló.

El opositor sostiene que, en circunstancias normales, el envío de una embajadora podría interpretarse como un gesto de distensión diplomática. Sin embargo, considera que el contexto actual apunta en la dirección contraria, debido a las recientes acciones del régimen sandinista y a la respuesta del gobierno de Donald Trump. «Washington no está suavizando su postura, la está elevando», afirmó.
Maradiaga vincula la nominación con el momento político que atraviesa Nicaragua, después de que Ortega afirmara que no habrá más elecciones y de que Estados Unidos promoviera la reciente sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la situación nicaragüense.
El catedrático destaca además la diferencia entre contar con una embajadora confirmada por el Senado estadounidense y mantener la representación diplomática a través de un encargado de negocios. Una embajadora acreditada ante Nicaragua representa directamente al presidente de Estados Unidos y dispone de un mayor peso político y diplomático para actuar en el país.
Ese elemento, según Maradiaga, podría convertirse en un factor de riesgo para el régimen si Ortega y Murillo intentaran ejercer represalias contra Franceschi. «Cualquier intento de la dictadura de hostigar, restringir o expulsar a una embajadora tendría un costo político mucho mayor que hacerlo con un funcionario de menor rango», advirtió.
El análisis plantea que una eventual acción contra la representante estadounidense obligaría a Washington a responder en un escenario de mayor visibilidad internacional. Al tratarse de una embajadora que representa directamente al Gobierno estadounidense, cualquier medida en su contra podría elevar la confrontación diplomática y generar una respuesta más contundente de Estados Unidos.
Maradiaga también señala que el perfil profesional de Franceschi refuerza la preocupación que, a su juicio, debería tener el régimen. La diplomática de carrera ha desempeñado funciones relacionadas con países y escenarios de alta complejidad, entre ellos Siria, Irak, Pakistán, Rusia y Bosnia. «No es una funcionaria pensada para una relación tranquila», sostuvo.
La llegada de Franceschi también podría introducir mayor incertidumbre en los cálculos de la dictadura, según el opositor. El régimen no tendría certeza sobre las acciones que podría impulsar la nueva representante estadounidense ni sobre la respuesta de Washington ante eventuales medidas de presión contra ella.
«Más presencia diplomática no significa mayor cercanía con la dictadura. En este caso, significa exactamente lo contrario: más vigilancia, más presión y un costo político mucho más alto si intenta limitar a la nueva representante de Estados Unidos», alertó.

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