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Internacionales

Estrecho conteo en Perú: Quiénes son Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, dos políticos en aceras opuestas

Los resultados oficiales tardarán hasta un mes en conocerse. Por ahora se habla de empate técnico en un país polarizado
Por Artículo 66 junio 8, 2026
Esta combinación de imágenes, creada el 7 de junio de 2026, muestra al candidato presidencial peruano Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, haciendo gestos al retirarse tras un desayuno en la jornada electoral en Huaral (departamento de Lima, Perú) el 7 de junio de 2026, y a la candidata presidencial peruana Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, gesticulando durante un desayuno electoral en San Juan de Lurigancho (periferia norte de Lima) ese mismo día. Los ciudadanos acuden a las urnas en una segunda vuelta presidencial en Perú con pronóstico incierto, marcada por la inseguridad y la inestabilidad política en la contienda para elegir al noveno mandatario del país en una década. (Fotos de Connie FRANCE y ERNESTO BENAVIDES / AFP)

La segunda vuelta presidencial en Perú, entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, aún no tiene un ganador. Se trata de uno de los resultados más estrechos en la vida política del país suramericano, que en los últimos 10 años ha tenido al menos nueve presidentes en ejercicio.

Keiko, hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, va a su cuarto intento por hacerse de la silla presidencial peruana. En los tres anteriores ha pasado a la segunda vuelta pero ha visto cómo ha sido derrotada por contendientes de derecha o izquierda, ninguno de los cuales ha terminado su mandato desde la elección de Pedro Pablo Kuczynski en julio de 2016.

Su rival actual, fue ministro del expresidente Pedro Castillo, el último de los mandatarios elegidos que no completó su mandato. Fue juzgado a 11 años de prisión por su intento de disolver el Congreso en diciembre de 2022, tras resultar ganador de las presidenciales en noviembre de 2021.

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Quién es Keiko Fujimori

En un Perú que cambia de liderazgos a ritmo febril, con ocho presidentes desde 2016, Keiko Fujimori no tiene que hacer mayor esfuerzo por proyectarse en campaña electoral. Su apellido es conocido en todos los rincones del país andino.

«Es una ‘marca’ que está bien posicionada, te guste o no», dijo el politólogo Jorge Aragón a AFP. Y puede que su cuarta tentativa sea «la vencida», estima.

Administradora graduada en Estados Unidos, se presenta como una profesional de la política. Ha sido parlamentaria y jefa de su partido Fuerza Popular.

Creció entre los pasillos del poder, fue primera dama del gobierno de Fujimori a los 19 años y junto a él se codeó con jefes de Estado y otros líderes internacionales.

Por décadas, Keiko no ha podido desprenderse de las luces y sombras de su apellido, que le asegura contactos y un electorado sólido.

«Lo extraño», dijo en una entrevista con la AFP en abril. «Pero en todos los sitios a donde voy (las personas) me lo recuerdan y me cuentan anécdotas», agregó.

Tres rechazos previos

Sin embargo, también genera un profundo rechazo que le cerró las puertas del palacio de gobierno tres veces consecutivas. Millones de peruanos se niegan a votar por algún miembro de este clan de orígenes japoneses.

«En los últimos 25 años nos han gobernado gobiernos antifujimoristas», dijo. Excepto el de Alan García (2006-2011) todos «se dedicaron a insultar, a generar odio y división de los peruanos», sostiene.

Sus críticos le atribuyen gran parte de la inestabilidad política de Perú, dada la fuerte influencia de su partido Fuerza Popular, hábil en tejer alianzas políticas, en el poderoso Congreso.

Esta es su primera elección sin su padre, fallecido en 2024, y con la ola de criminalidad que golpea al país, principal preocupación de los peruanos, ha apostado por su legado bajo la palabra «orden».

Keiko asegura que los peruanos quieren un Fujimori. «Acá estoy», afirma. «La izquierda lleva a la pobreza y al caos», dice de su adversario.

«Con la fuerza que tuvo mi padre para derrotar a Sendero Luminoso y al MRTA vamos a acabar con los delincuentes», dijo hace poco en un mitin.

Su rival, el ministro de Castillo

Toda su campaña llevó un sombrero que le heredó un expresidente izquierdista, preso por un fallido autogolpe de Estado. Más que un accesorio es un símbolo bajo el que Roberto Sánchez aspira a ganar la presidencia.

Este psicólogo de profesión, de 57 años, dice representar a los peruanos excluidos por las élites, en el balotaje donde enfrenta a la derechista Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori, con un resultado que hasta este lunes, 8 de julio, reflejaba un «empate técnico» entre los dos políticos.

«Yo vengo de abajo», dijo hace dos domingos en un debate presidencial. «No le voy a fallar a nuestro pueblo, sobre todo a los más pobres», prometió.

Es congresista y fue ministro de Comercio y Turismo en el breve gobierno de Pedro Castillo, destituido en diciembre de 2022, apenas 17 meses después de asumir el poder, tras intentar disolver el Congreso.

Promete indultar al expresidente

Lo primero que hará si gana la presidencia, promete Sánchez, será indultar a su mentor, un maestro rural sindicalista que le entregó su sombrero campesino de paja de palma, ala ancha y copa alta, de la norteña región andina de Cajamarca.

Lo visita a menudo en la cárcel y lo emuló al llegar montado a caballo al cierre de campaña de la primera ronda presidencial de abril, en la que sorpresivamente logró colarse desde el quinto lugar en los sondeos, entre 35 candidatos.

Tras pasar a la segunda vuelta presidencial, la fiscalía reactivó una acusación supuestamente por dar información falsa sobre aportes a su campaña parlamentaria entre 2018 y 2020. El caso está pendiente.

Fundó el partido Juntos por Perú y construyó su candidatura tras sellar una alianza con Castillo, quien le perdonó haberse abstenido y no votado en contra cuando el Congreso lo destituyó por intentar disolverlo.

«Entendió que el sombrero no era un accesorio, sino una contraseña. Con Castillo, pasó a encarnar una expectativa de revancha», destacó el politólogo Fernando Tuesta, al hablar de un «voto identitario» de la población andina.

Sánchez habla de los pobres

Nacido de padres originarios de los Andes del sur el 3 de febrero de 1969 en Huaral, un pueblo costero agrícola 75 km al norte de Lima, Sánchez es un descendiente de las familias que emigraron a la capital.

En una entrevista con AFP en abril, dijo haber «trabajado toda su vida» con las comunidades.

Su base electoral más sólida está entre las poblaciones rurales y pobres del sur de los Andes, igual que ocurrió con Castillo en 2021.

«Representa el voto castillista, de la izquierda radical, provincial y rural, que lamenta la salida prematura de Castillo», sostiene el politólogo Carlos Meléndez.

Su propia fuerza es mínima: como candidato a diputado por Lima, pese a encabezar la lista, obtuvo apenas unos 14.000 votos.

En un país con profundas divisiones sociales y territoriales, Sánchez encarna un voto «orientado a la protesta» y «enfocado en las demandas de inclusión», según el politólogo Jorge Aragón.

Con información de AFP

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