Este el papel que tiene Rusia en Nicaragua que preocupa a Estados Unidos

La estrecha relación entre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua, con la Rusia de Vladimir Putin pasó de ser diplomática hasta convertirse en una alianza preocupante bajo la nueva doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos impulsada por el presidente Donald Trump, en especial por el intercambio militar entre los dos países.
En la última semana, el jefe del Comando Sur de EEUU, el general Francis Donovan, y el subsecretario de Guerra, Joseph Humire comparecieron ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense. Allí expresaron sus inquietudes y nombraron a Nicaragua por la cercanía, más allá de la política, con Rusia.
Donovan fue el más enfático sobre la alianza entre el país centroamericano y el gigante euroasiático: «Rusia también continúa proyectando su poder marítimo en el hemisferio occidental mediante el despliegue de diversos buques de guerra, desde submarinos hasta destructores y buques de recolección en Nicaragua y otros países de la región», advirtió en su exposición ante los congresistas de su país.
Aunque Humire fue más diplomático en este aspecto, sí señaló que después de la llamada Operación «Resolución Absoluta»; es decir, la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero en Caracas tras un intenso bombardeo de fuerzas especiales estadounidenses, el régimen sandinista «está cumpliendo» con la Casa Blanca; en otras palabras han bajado el tono y comenzado a tomar acciones que satisfagan a Trump.
Cooperación militar a largo plazo
En octubre de 2025, en el portal oficial de información legal ruso se dio a conocer la firma de un acuerdo de cooperación militar entre Moscú y Managua. «El objetivo del acuerdo es el desarrollo de la cooperación militar a largo plazo entre ambas partes», decía el documento sobre los alcances.
Acordaron intercambiar información militar, coordinar esfuerzos para afrontar entre los dos países los «desafíos y amenazas a la seguridad y estabilidad, tanto global como regional».
Esto incluye compartir experiencias de doctrinas militares nacionales, desarrollo conjunto de personal militar, la lucha contra el terrorismo internacional, piratería y cooperación en materia de defensa radiológica, química y biológica.
Un mes antes, el comandante en jefe del Ejército de Nicaragua, Julio César Avilés Castillo, visitó Moscú y se reunió con el ministro de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, con quien firmó este convenio.
Meses antes, en abril de 2025, los dos países rubricaron un convenio de ciberseguridad. Se trató de un plan de acción conjunto para el control de la información y capacitación en vigilancia digital, lo que expertos consideran una herramienta para la represión interna; que Rusia apoye a la dictadura nicaragüense en estrategias de vigilancia a la disidencia en el campo digital.
Un centro de espionaje en Mokorón
En agosto de 2024, el medio digital Confidencial reveló en un reportaje que en una base militar nicaragüense, en el cerro de Mokorón, había un centro de espionaje ruso.
«De acuerdo con una de las fuentes vinculadas al Ejército —que está fuera de Nicaragua—, las antenas y equipos de espionaje de Rusia se instalaron en varias bases militares nicaragüenses, a mediados de 2017. El proceso fue dirigido por cuatro oficiales rusos, quienes eran los únicos que conocían el funcionamiento de los aparatos. Los oficiales y soldados nicaragüenses se limitaron a realizar obras de construcción», dice el reportaje que cuenta con fuentes internas del Ejército nicaragüense.

Aseguraron que además de ese lugar, Rusia estableció antenas y equipos en otros ocho puntos del territorio nacional, que son de la Fuerza Armada del país centroamericano: Cerro Casitas, en Chinandega; Volcán Cosigüina, en Chinandega; El Naranjo, San Juan del Sur; Las Manos, en Nueva Segovia; Cerro Mogotón, en la frontera entre Nicaragua y Honduras; Cordillera Amerrisque, en Chontales; Bilwi, en el Caribe Norte, y Peñas Blancas, frontera entre Nicaragua y Costa Rica.
Un satélite ruso en Managua
Y en 2017, Rusia instaló una estación terrestre del Sistema Global de Navegación por Satélite (Glonass, acrónimo en ruso), la versión rusa del GPS estadounidense y el Galileo europeo, inaugurada el 6 de abril en los alrededores de la laguna de Nejapa, en el suroeste de Managua.
Es la única estación de ese sistema en Centroamérica que durante su inauguración contó con la presencia de funcionarios rusos.
«Hoy abrimos una nueva página de esta historia», afirmó entonces Igor Komarov, el director general de Roscosmos, en la ceremonia de apertura de la polémica instalación, según el portal oficial del sandinismo El 19 digital, que citó el medio británico BBC News Mundo.
Esto fue posible después de que en el año 2012 los dos países firmaron un acuerdo para para la instalación de estaciones que permitan regular el Glonass.
Después de su retorno al poder en 2007, Ortega intensificó los acuerdos con Rusia. En 2015, permitió el atraque de buques de guerra de ese país en puertos nicaragüenses, mientras que en 2016 el gobierno de Putin donó 50 tanques rusos modelos T-72B1 a la dictadura, lo que llevó a los demás países centroamericanos a protestar por dicha cooperación.
Capacitación rusa para represión en Nicaragua
La relación en materia de seguridad continuó con la instalación de un centro de capacitación policial y de lucha antidrogas ruso en Nicaragua o al menos en teoría así se vendió en el año 2017.
Estados Unidos, que mantiene la vigilancia a estos convenios, sancionó el 15 de mayo de 2024 a este centro, denominado oficialmente como el Centro de Capacitación del Ministerio del Interior de Rusia en Managua (RTC).
La Oficina para Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro dijo que la medida se daba porque desde allí se «entrena a personas bajo el mando del régimen de Ortega-Murillo, siguiendo las tácticas de represión del gobierno autoritario ruso. Es un actor clave en la represión de la sociedad civil por parte del régimen nicaragüense, así como en la detención y el encarcelamiento injustos de personas por expresar disidencia o por ejercer pacíficamente sus derechos humanos y libertades fundamentales».
Definieron los entrenamientos de rusos a policías nicaragüenses como parte de un plan para «tácticas represivas brutales» que han permitido al régimen de Ortega y Murillo «llevar a cabo represión y persecución tiránica en apoyo de la persecución del pueblo nicaragüense».

«Blindaje» ante la justicia internacional
En junio de 2025, uno de los años más prolíficos en acuerdos entre Moscú y Managua, el hijo de los codictadores Laureano Ortega Murillo firmó un acuerdo de cooperación de justicia. El acuerdo binacional lo firmó con el ministro ruso de Justicia, Konstantin Chuychenko, en San Petersburgo el 20 de junio de 2025.
Lo llamaron un «acuerdo de protección recíproca» en el que los dos países buscan blindarse del alcance de la justicia internacional, en especial después de los informes del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) que ha documentado las masivas violaciones a los derechos humanos en el país, considerados como crímenes de lesa humanidad.
Entre los compromisos dispusieron no extraditar a ninguno nacional de los dos países que sea requerido por la justicia internacional, lo que establece un pacto para evitar a los organismos de justicia del derecho internacional.
Entrada de tropas rusas a Nicaragua
Desde 2024, el régimen ha autorizado la presencia de entrada y salida de tropas rusas a Nicaragua, que publica en La Gaceta, el diario oficial del país, donde los definen como intercambios de asistencia humanitaria y otros fines como la lucha contra el narcotráfico y otros delitos.
Mientras que en enero pasado se reportó la presencia de un submarino ruso en el Caribe nicaragüense, coincidiendo con tensiones por la captura de petroleros rusos sancionados por EE. UU. en aguas cercanas, por el bloqueo que impuso la Casa Blanca a Venezuela desde diciembre de 2025 y antes de la captura de Maduro y su encarcelamiento en Nueva York, en una cárcel de máxima seguridad.
Otros acuerdos entre los dos regímenes son lo de energía nuclear destinada a fines médicos alcanzados en los años 2023 y 2024 con la empresa estatal rusa Rosatom, que incluye su uso en el campo agrícola.
Y en el plano político, desde finales del año pasado, la dictadura reconoció a las repúblicas separatistas prorrusas que nacieron tras la invasión de ese país a Ucrania: Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón. Esto llevó a la ruptura de las relaciones diplomáticas con el país invadido al considerar una ofensa tales reconocimientos.

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