Más de mil días de destierro: 94 nicaragüenses apátridas siguen alzando su voz

Este 15 de febrero se cumplen tres años desde que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó la pérdida de nacionalidad a 94 nicaragüenses, entre ellos escritores, periodistas, economistas y defensores de derechos humanos.
En una sentencia leída en ausencia de los acusados, el Tribunal de Apelaciones de Managua dictó la medida que despojó a estos nicaragüenses de su ciudadanía, además de ordenar el decomiso de sus bienes.
«Ordéñese la pérdida de la nacionalidad nicaragüense de todos los acusados […] Se ordena la inmovilización y el decomiso a favor del Estado de Nicaragua de todos los bienes inmuebles y sociedades que los procesados tengan inscritas a su favor […]», decía el fallo.
Además, en un intento por borrar cualquier rastro de oposición, se declaraba a los acusados como «prófugos de la justicia». Todo ello bajo la premisa de garantizar la «paz social» y la «seguridad jurídica» del país.
Entre los 94 nicaragüenses despojados de su nacionalidad, figuran nombres tan reconocidos como el escritor Sergio Ramírez, la poetisa Gioconda Belli, el periodista Carlos Fernando Chamorro y el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, así como activistas, académicos y defensores de derechos humanos.
Todos ellos se vieron obligados a enfrentar una medida que no solo les despojó de su ciudadanía, sino que también afectó a sus familias y a su labor profesional.
«Más nicas que nunca»
Elvira Cuadra, socióloga, académica y una de las afectadas por esta medida, habló sobre la arbitrariedad del régimen y dejó claro que este acto no ha afectado su identidad ni su sentido de pertenencia a Nicaragua.
«Hace tres años la dictadura sandinista nos despojó de nuestra nacionalidad. Pero ese acto absolutamente espurio no puede borrar lo que nos pertenece por derecho de nacimiento a las 94 personas incluidas en esa lista. Mi sentido de identidad y pertenencia es el mismo. Yo soy nicaragüense. Nicaragua sigue siendo mi patria y el lugar donde voy a regresar, más temprano que tarde».
El mensaje de resistencia también fue compartido por Yader Morazán, especialista en administración de la justicia, quien con una actitud desafiante y firme comentó sobre la medida a través de sus redes sociales.
«Un día como hoy, hace 3 años, los dos presidentes, pareja y dictadores, me desnacionalizaron, solo por opinar y hacer valoraciones legales. Gracias por el favor: desde que lo declararon en televisión abierta me siento más Nica que nunca. La patria no la dan ni la quitan ellos. La llevamos adentro y lo expresamos en el día a día».
Por su parte, Enrique Sáenz, economista y exdiputado, recordó con fuerza los efectos de esa sentencia, que no solo les despojó de su nacionalidad, sino que también intentó silenciar su lucha.
«Fracasaron los verdugos de extremo a extremo: Ninguno de nosotros ha claudicado, todos mantenemos la frente en alto y todos somos hoy, tanto como cuando nacimos, nicas de cuerpo entero[…] según ellos, se nos cancelaron nuestros derechos civiles y políticos. Una solemne payasada. Cada vez se acerca más el momento de recuperarlos y ejercerlos plenamente en la tierra que nos vio nacer».
El caso de Lucía Pineda, periodista que también sufrió el despojo de su nacionalidad y bienes, es otro claro ejemplo de resistencia. «Hace tres años la dictadura Murillo Ortega se robó mi casa en Managua y mi nacionalidad nicaragüense. Que se preparen porque pronto me la van a regresar. Y regresaré a Nicaragua. Allá nos vemos».
Para Alexa Zamora, activista, el destierro nunca la hizo sentir menos nicaragüense: «Sin duda alguna puedo decir que mi sentido de pertenencia y mi identidad como nicaragüense no se han visto afectada en lo más mínimo por este intento burdo de la dictadura de borrar mi existencia legal como ciudadana de Nicaragua. Más allá de esto se ha visto fortalecida por un fuerte compromiso por mi país e indudablemente para mí la patria lo es todo».
El periodista Wilfredo Miranda Aburto reivindicó su origen con firmeza: «Hace ya tres años, una dictadura criminal me despojó de mi nacionalidad nicaragüense, junto a otros 93 coterráneos. Somos más de 450 desnacionalizados, más miles en apatridia de facto. Lo que los Ortega-Murillo buscaban al declararnos traidores de la patria era quebrarnos la dignidad… y eso no lo consiguieron. Cada día soy más nica y lo reivindico con tozudez donde voy».
La medida de despojo de nacionalidad no solo afectó a quienes fueron directamente señalados, también envió un mensaje a toda la oposición en el país.
La comunidad internacional ha expresado en reiteradas ocasiones su condena al acto ilegal y violatorio de derechos humanos. Mientras tanto, para los 94, la batalla continúa aunque la dictadura haya intentado arrebatarles la nacionalidad.

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