Dos nicaragüenses mueren impactados por un rayo en finca piñera de Costa Rica

Dos trabajadores agrícolas nicaragüenses murieron este martes 26 de agosto en Guácimo de Limón, Costa Rica, tras caerles un rayo mientras laboraban en una finca piñera.
Las víctimas fueron identificadas como Silvio Rosales y Wilmer Suazo, quienes se ganaban la vida en la plantación conocida como La Esperanza.
El hecho ocurrió en horas de la mañana, cuando una tormenta eléctrica alcanzó la zona de trabajo. Según testigos, el rayo impactó de manera directa y provocó la muerte inmediata de ambos trabajadores.
Compañeros que se encontraban cerca intentaron auxiliarlos, pero nada pudieron hacer. Minutos después, los declararon fallecidos en el lugar.
De acuerdo con pobladores, Rosales y Suazo eran originarios de Nicaragua y vecinos de Guácimo, donde eran muy apreciados por su esfuerzo y compañerismo.
El trágico suceso evidencia los riesgos a los que están expuestos los trabajadores agrícolas en campo abierto, sobre todo en medio de condiciones meteorológicas extremas. Además, evidencia cómo los compatriotas que han salido de su país a buscar mejores oportunidades, pueden encontrar la muerte de manera repentina.
Se desconoce de qué parte de Nicaragua eran originarios estos dos jornaleros que trabajan en la finca piñera en Costa Rica.

El caso de estos dos trabajadores se suma a una larga lista de muertes de nicaragüenses en el extranjero, la mayoría ocurridos en Estados Unidos. La organización Texas Nicaraguan Community (TNC) contabilizó al menos 201 fallecimientos de compatriotas en territorio norteamericano y durante el paso por México en el año 2024.
La mayoría de casos fueron por homicidios, accidentes, enfermedades y suicidios.
Solo en 2025 se reportan más de un centenar de muertes de nicaragüenses en el extranjero, de acuerdo con registros de TNC y de medios de comunicación.
Fallecidos recientes
En marzo, Edwin Joaquín González González, de 24 años, murió en Chicago tras un accidente de tránsito cuando probaba una motocicleta que él mismo reparó
Tres meses después, el chef nicaragüense Lenin Antonio Salazar Hernández, de San Marcos, Carazo, perdió la vida en Rockford, Illinois, en un choque vial al salir de su trabajo.
Hace dos días, Jeremías Almendarez Zelaya, de 50 años, y Wilmer Antonio Martínez Torrez, de 32, ambos originarios de Jinotega, murieron en un accidente de tránsito en Colorado. Otros tres compatriotas resultaron heridos.
A mediados de agosto de 2025 también se reportó el fallecimiento de la joven nicaragüense Samantha Corrales, de 25 años, originaria de Rivas, quien falleció el pasado miércoles 13 de agosto en Estados Unidos a causa de un fulminante infarto.
Igualmente, Álvaro Isaac Reyes Rizo, de 42 años y originario de Estelí, falleció también el 13 de agosto en un hospital de Nueva Jersey, Estados Unidos, dos meses después de haber sido víctima de una agresión.
Además del dolor, las dificultades para la repatriación
Cada uno de estos casos de compatriotas muertos en el extranjero acarrea no solo el dolor de la pérdida para sus familias, sino las dificultades para repatriar sus cuerpos y darles sepultura en su lugar de procedencia.
En varios casos, las familias y amigos realizan campañas para recolectar ayuda a través de plataformas de voluntariado con lo que semanas después de las tragedias logran repatriar los cuerpos.
La repatriación de un cadáver, según distintos reportes, cuesta entre 7 mil y 15 dólares, dependiendo del Estado en el que fallecieron o la funeraria con la que estén realizando los trámites.

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