Yolanda González Escobar fue encarcelada por tercera vez por la Policía sandinista de Masaya

La Policía del régimen de Daniel Ortega volvió a detener este miércoles, 13 de agosto, a la ciudadana Yolanda del Carmen González Escobar, opositora de 54 años y originaria del barrio Países Bajos, en Monimbó, Masaya, en lo que sus familiares denuncian como una nueva acción de hostigamiento político.
De acuerdo con el relato de parientes, la captura ocurrió cerca del mediodía, cuando primero llegó a la vivienda un hombre vestido de civil, quien le dijo a González que se trataba de una «visita de rutina». Desde hace dos años, la opositora está obligada a presentarse todos los días a firmar en la delegación policial de Masaya.
Cinco minutos después de esa supuesta inspección, una patrulla policial con efectivos antimotines se presentó en el lugar. Sin dar explicaciones, la subieron al vehículo y se la llevaron junto con sus pertenencias, incluyendo su teléfono celular. En la casa se encontraban dos menores de edad, quienes presenciaron el arresto.
Sus familiares acudieron a la estación policial para conocer su situación y, según dijeron, las autoridades les respondieron que deberán esperar 48 horas para obtener información y que, de momento, solo pueden llevarle comida a la celda donde permanece recluida.
Detenciones y asedios que lleva años
La detención de la ciudadana González Escobar también fue denunciada por el Monitoreo Azul y Blanco, una organización que le da seguimiento a la represión de opositores en los territorios y que contabiliza las violaciones a los derechos humanos que ocurren en Nicaragua.
Esta es la tercera vez que González Escobar es arrestada. En la primera ocasión, en enero de 2021, un fuerte contingente policial allanó su vivienda con el uso de inteligencia canina, la detuvo sin orden judicial y la liberó horas después, sin encontrar las supuestas armas que alegaban buscar. En ese operativo, denunció que sus hijas fueron agredidas y que agentes encapuchados saquearon pertenencias de la familia.
En abril de 2022 volvió a ser detenida, luego de que un oficial de civil vigilara su casa desde horas de la madrugada. Ese día, la Policía la interceptó cuando se disponía a salir a trabajar y le dijo que estaba «organizando una misa» en la iglesia San Miguel de Masaya, advirtiéndole que no asistiera a actividades religiosas.
Además de estos arrestos, González enfrenta un asedio permanente desde 2018, con patrullas estacionadas frente a su casa, visitas de oficiales de civil que la fotografían, amenazas por documentar el hostigamiento y citatorias constantes para interrogatorios, al igual que otros exprisioneros políticos y opositores a quienes la dictadura de Ortega convirtió en enemigos políticos desde la rebelión de abril.
Persecución política a una lideresa de antaño en Masaya
González, quien en elecciones anteriores fue candidata a concejal por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), es una conocida opositora en Masaya. Sus denuncias de represión por cateos ilegales, confiscación de bienes, intimidaciones y agresiones físicas a integrantes de su familia.
Esta detención ocurre mientras en Masaya y otras ciudades del país, la Policía sandinista arreció su hostigamiento y detenciones contra opositores, sin importar que estén ahora en silencio, precisamente para esquivar la persecución.
El régimen de Ortega tiene en sus prisiones a cerca de 60 nicaragüenses, encarcelados por criticar a la dictadura sandinista, pero a algunos los persiguen solo porque en los años posteriores a 2018 tuvieron alguna participación en la rebelión. El régimen actúa con saña y sed de venganza, sin importar que ya no se involucren en actividades de rebeldía ciudadana.

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