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«Con mi mochila azul y temblando de miedo»: Brisa Bucardo recuerda su exilio en el Día Internacional del Refugiado

Este 20 de junio se conmemora el Día Internacional del Refugiado, una fecha para visibilizar la realidad de millones de personas que, como Brisa Bucardo, se han visto obligadas a huir de sus países para salvar la vida. Con apenas 23 años, esta joven periodista miskita, activista y defensora de derechos humanos, emprendió en 2023 … Continuar leyendo
Por Artículo 66 junio 20, 2025
«Con mi mochila azul y temblando de miedo»: Brisa Bucardo recuerda su exilio en el Día Internacional del Refugiado. Foto: Cortesía.
«Con mi mochila azul y temblando de miedo»: Brisa Bucardo recuerda su exilio en el Día Internacional del Refugiado. Foto: Cortesía.

Este 20 de junio se conmemora el Día Internacional del Refugiado, una fecha para visibilizar la realidad de millones de personas que, como Brisa Bucardo, se han visto obligadas a huir de sus países para salvar la vida. Con apenas 23 años, esta joven periodista miskita, activista y defensora de derechos humanos, emprendió en 2023 un camino de huida silenciosa, cargando una mochila azul, documentos, miedo y dignidad.

«Tenía apenas 23 años cuando supe que mi vida y mi libertad estaban en peligro, por lo que tomé mi mochila azul, esa que durante mucho tiempo me acompañó por mis recorridos por nuestros territorios indígenas», relata Brisa en un testimonio enviado a Artículo 66 con motivo del Día del Refugiado. «En la oscuridad, me temblaban las manos, tenía un nudo en la garganta, y con mucho miedo empecé a empacar lo que pude: ropa, documentos, mi computadora y mi teléfono. No pude despedirme de las personas que más amaba por temor a ponerlas en riesgo».

Brisa atravesó bosques y ríos para salir de Nicaragua. «Durante el trayecto me fui despojando de cosas hasta que finalmente éramos mis documentos y yo, pero logré salir. Hoy soy una persona refugiada, una persona que está en libertad y puede seguir alzando la voz desde el exilio forzado», expresa con firmeza.

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Desde su exilio en Costa Rica, Brisa alza la voz también por los que no han podido huir. «Hoy es una fecha excelente para poder visibilizar nuestras historias y realidades y seguir alzando nuestras voces por una realidad que millones de personas en el mundo viven al ser forzadas a salir de sus países, pero también muchas personas que no han podido ingresar al suyo. Es un día donde también es importante visibilizar las nuevas violencias que nos pasan por el cuerpo y que se nos suman al ser personas exiliadas y desplazadas, incluso violencias que han atravesado fronteras».

Una vida de lucha desde la niñez

Brisa Bucardo nació en Bilwi, la cabecera regional de Puerto Cabezas, en la Costa Caribe Norte de Nicaragua. Pertenece al pueblo indígena miskitu y desde los nueve años se involucró en actividades comunitarias para la defensa de los derechos de las niñas, los pueblos indígenas y el territorio.

A los 14 años ya trabajaba en medios comunitarios, y fue parte de Radio Caribe, un espacio de comunicación en lengua miskita que servía como herramienta educativa y política para su comunidad. Su compromiso la llevó a ser embajadora juvenil de Plan International en España, donde denunció las violencias estructurales que enfrentan las niñas indígenas en Nicaragua.

Desde muy joven lideró talleres de alfabetización en miskitu, procesos de formación con mujeres y niñas, y campañas comunitarias para la preservación de la lengua y el rescate de la identidad cultural frente al abandono estatal, la pobreza y el racismo estructural.

Perseguida por defender derechos

En abril de 2023, Brisa comenzó a ser acosada por la Policía Nacional, según denunció públicamente. Su labor como periodista comunitaria y defensora de derechos humanos en medio de una creciente militarización, extractivismo y represión, que ha desplazado a miles de indígenas nicaragüenses, esta joven caribeña se convirtió en blanco del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Agentes preguntaban por ella en Bilwi, vigilaban su vivienda y amenazaban a personas cercanas, según ha denunciado en reportajes elaborados por varios medios de comunicación.

En mayo de 2023 huyó hacia Costa Rica, pero no fue un viaje directo. Primero tuvo que salir hacia Honduras por el monte. En realidad, antes de establecerse en San José, debió recorrer varios países y hacer paradas de varios días porque no tenía una visa de entrada al país que para ella era el más seguro, en aquel momento.

Cruzó por pasos ciegos y en cada tramo dejaba algo atrás. Fue despojándose de sus cosas. De toto, dice, todo menos de su identidad y su convicción de seguir luchando. Cuando por fin llegó a territorio costarricense, solicitó refugio y comenzó desde cero una nueva vida en el exilio.

Activismo desde el exilio: traducir, acompañar, resistir

En Costa Rica, Brisa no se detuvo. Poco después de su llegada, se integró como voluntaria en la Unidad de Refugio de la Dirección General de Migración, donde puso su conocimiento al servicio de otros indígenas que, como ella, habían sido desplazados. Ella fue la artífice de una idea que pudo haberle cambiado la vida y al suerte a centenares de miskitos que no hablan Español: Brisa tradujo a su lengua nativa el formulario que los de sus comunidades que también están llegando a Costa Rica deben llenar cuando van a pedir refugio.

Así logró derribar un muro de comunicación que ahora le sirve a los solicitantes para que puedan expresar en su propia lengua, sin miedo y sin preocuparse si le entienden lo que escriba, de todo lo que los empujó a abandonar el territorio.

Además, Brisa imparte talleres de derechos humanos, interculturalidad y derechos de pueblos indígenas. Ha fundado la revista digital Prahaku, una plataforma informativa y cultural escrita por y para comunidades indígenas de Centroamérica, y colabora con medios de comunicación independientes y organizaciones feministas regionales.

«Nos exilian de nuestros territorios, pero no de nuestras luchas», ha dicho en múltiples foros. Desde Costa Rica continúa denunciando la colonización de los territorios indígenas en Nicaragua, la destrucción ambiental impulsada por concesiones mineras ilegales, el abandono institucional y la violencia de género que viven las mujeres indígenas miskitas.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

Comentarios

1 comentarios

  1. Pero esa maje no era sandinista, sabemos que tenía un programa en la Radio Caribe, simplemente. Cuando se hizo periodista, cuando se hizo defensora de derechos humanos; ella vivió toda su vida en Puerto Cabezas, no era amante del señor Kenny Lisby director de la Radio; Ahora todas las gentes que van a Costa Rica son Defensoras o Comunicadoras, cuídense de esta gentes, aparte de eso toda familia trabaja con los Sandinistas, sus hermanas en el consejo regional, una hermana de ella en el recinto uraccan

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