Oposición nicaragüense no levanta cabeza: Solo el 14% califica su papel como «bueno» y el 45% lo valora «deficiente»

La oposición nicaragüense no levanta cabeza. A pesar del desgaste de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, la ciudadanía sigue viendo a las fuerzas opositoras como un grupo ineficiente, improductivo y sin capacidad de incidencia real. Así lo refleja el más reciente estudio de opinión de la organización Hagamos Democracia, según el cual apenas un 14.2% de los encuestados califica como “bueno” el papel de la oposición en los últimos tres meses. En contraste, el 45.6% considera que su desempeño ha sido deficiente o malo, mientras que el 40.1% lo valora como regular.
Aunque el balance sigue siendo adverso, el informe detecta una leve mejora en la percepción ciudadana respecto al trimestre anterior. «45.64% considera que la oposición está desempeñando un papel deficiente, respecto al 60.24% que respondió de la misma manera el trimestre pasado. Esto representa una notable mejora», señala el estudio. Además, la proporción de personas que califican como “regular” el rol opositor subió del 32.4% al 40.1%. Y aunque solo el 14.2% opina que la oposición está haciendo un buen trabajo, el dato casi duplica el 7.6% registrado tres meses atrás, lo que Hagamos Democracia califica como una mejora significativa, aunque todavía insuficiente. «Aunque se ha duplicado la cantidad de personas que creen que la oposición hace un buen trabajo, los números siguen siendo alarmantemente bajos», concluye el análisis.
La encuesta también evaluó las expectativas de unidad opositora. Ante la pregunta «¿Cree que en este momento la oposición tiene la oportunidad de generar un acuerdo político de unidad?», el 43.9% dijo que sí, mientras que el 56.1% lo ve improbable. Esto marca un cambio de tendencia respecto al trimestre anterior, cuando el 56.4% confiaba en la posibilidad de un acuerdo y el 43.5% lo descartaba. La caída de expectativas en apenas tres meses refleja el escepticismo creciente de la población frente a las posibilidades reales de articulación opositora.
Estos resultados ratifican lo que diversos sectores han venido advirtiendo: la atomización opositora, su falta de liderazgo estratégico, su pobre capacidad de convocatoria y la ausencia de una agenda nacional unificada han generado una percepción de estancamiento y desconexión con la ciudadanía. Hoy por hoy, al menos ocho plataformas políticas opositoras están activas, muchas de ellas conformadas por los mismos liderazgos que se han reciclado en distintos espacios, sin voluntad real de convergencia.
Uno de los señalamientos más duros provino del joven activista Álex Hernández, originario de Catarina y exreo político, quien en junio de 2024 dijo en el programa En Contacto, de Artículo 66, que «toda la oposición ha quedado a deber». Hernández además dijo que los opositores «alimentan el hartazgo de los nicaragüenses» que no ven más que el estancamiento y la desesperanza frente a la represión de la dictadura. El activista criticó que los discursos se repiten sin resultados tangibles: «Las mismas personas, desde diferentes plataformas, mantienen un mensaje de “estamos trabajando en diferentes temas”, pero no hay un resultado de ese trabajo».
Hernández enumeró cinco mensajes vacíos que, según él, se han replicado por años: “estamos trabajando para crear confianza”, “para la creación de un sujeto político”, “en la unidad en acción”, “en incidencia internacional” y “en un esquema de colaboración conjunto”. Aseguró que «estos mensajes se replican, cambian los portavoces y las siglas, pero el fondo sigue siendo el mismo: promesas sin concreción». Añadió que «un objetivo que no tiene elementos de medición en el tiempo se vuelve un objetivo superfluo y vago».
Los datos de Hagamos Democracia no solo retratan una percepción, sino que evidencian la profunda crisis de legitimidad que atraviesa el liderazgo opositor, incapaz de encarnar un proyecto político creíble, cohesionado y comprometido con la transición democrática que demanda la ciudadanía. La encuesta fue aplicada a 400 personas mayores de 16 años, residentes en 40 municipios de Nicaragua, y se llevó a cabo entre abril y mayo de 2025 mediante redes de apoyo territorial y activistas locales que colaboran con la organización, dada la imposibilidad de realizar estudios públicos abiertos en el contexto represivo del país.

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