«Nicaragua es segura para los turistas, pero no para los locales»: influencers checos denuncian acoso policial durante jornada ecológica

Organizar una jornada de limpieza en espacios públicos puede parecer una actividad sencilla y hasta noble. Pero en Nicaragua, bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, incluso eso puede representar un acto de riesgo. Así lo vivió la joven ambientalista checa Misha, quien junto a su pareja Jirca —ambos influencers ecológicos que recorren el mundo promoviendo el cuido ambiental—, enfrentó el miedo, la vigilancia policial y el riesgo de represión solo por intentar recoger basura en las calles de Managua.
La pareja, originaria de la República Checa, ha recorrido varios países convocando voluntarios para limpiar playas, ríos y zonas urbanas. En Nicaragua, sin embargo, la experiencia fue distinta. «Teníamos mucho miedo de organizar una jornada de limpieza en Nicaragua, aunque ya habíamos organizado decenas antes. Pero esta vez era diferente. Nicaragua vive bajo un régimen muy duro», relató Misha en un video publicado tras su salida del país.
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De acuerdo con la activista, el régimen prohíbe las reuniones públicas de más de diez personas, incluso cuando se trata de actividades ambientales. Por ello, se vieron obligados a cambiar de lugar en varias ocasiones para proteger a los voluntarios. La vigilancia de la Policía Nacional —señalada por organismos internacionales como un brazo represor del régimen— les generó temor, y al recibir cientos de mensajes tras anunciar la limpieza en Managua, decidieron cancelar la publicación por seguridad.
El lugar previsto era el centro de la ciudad, una zona custodiada por fuerzas policiales y rodeada de edificios políticos. A pesar de todo, 70 personas se presentaron de manera voluntaria. «Por suerte, todo salió bien. Le explicamos a la policía que solo queríamos recoger basura, y nos permitieron actuar. Fue espectacular», dijo Misha. Pero el miedo no se fue. «Ese miedo se quedó con nosotros. Porque esa es la realidad diaria de los nicaragüenses. Viven con esa inseguridad constante».
Desde fuera del país, los influencers afirmaron: «Nicaragua es un país increíble, con gente generosa. Merece mucho más. Yo lo considero un país seguro para los turistas, pero no para los locales. Y eso me duele».
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Además, hicieron un llamado a defender la libertad de expresión en todo el mundo: «Celebrá tu libertad de expresión si la tenés. Porque no todo el mundo tiene ese privilegio. Compartí este video para que más personas conozcan esta realidad. Y ayudanos a visibilizar que ni siquiera limpiar debería ser un acto de riesgo».
El testimonio de Misha y Jirca visibiliza cómo en Nicaragua, el activismo ambiental también es vigilado, limitado y amenazado. Y pone en evidencia una dura realidad: en un país donde todo está bajo control de un régimen autoritario, ni siquiera cuidar la naturaleza está libre de persecución.

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