Régimen libera a 2 mil reos comunes en el Día del Amor y la Amistad pero mantiene a 47 opositores secuestrados

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo liberó a dos mil reos comunes de todo el país que habían sido condenados por delitos como robo, violencia intrafamiliar y tráfico de drogas, este viernes 14 de febrero, en conmemoración al Día del Amor y la Amistad, mientras mantiene bajo cárcel a 47 opositores, 12 de ellos en condición de desaparecidos.
«También queremos anunciar que hoy viernes 14 de febrero, esta es una buena nueva, 2 mil personas que han estado detenidas en los distintos departamentos y dependencias del Sistema Penitenciario Nacional vuelven a sus familias, son beneficios legales de convivencia para 2 mil personas», dijo la codictadora Murillo a medios del régimen.
El gobierno liberó en 2024 a 9,200 reos comunes con delitos «menores» bajo la figura de «convivencia familiar», en 2023 fueron liberados 7, 630 y en 2022, 4,850; sin embargo, mientras por un lado liberan a delincuentes condenados, mantienen bajo prisión a opositores y criticos del gobierno, entre ellos periodistas, abogados y de otras profesiones.
Para la defensora de Derechos Huamanos y activista política Alexa Zamora, esta liberación nos da una perspectiva clara que solo con el hecho de pensar diferente al régimen en Nicaragua, es considerado un delito, peor que aquellos que atentan contra la vida humana y la integridad de los hombres y las mujeres.
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«Esta liberación de dos mil reos comunes mientras se mantiene presos a 47 personas por el simple hecho de tener opiniones, por tener ideas diferentes al oficialismo, ser disidentes de las políticas oficialistas, es un crimen peor que cualquiera que se pueda cometer, según la visión de la dictadura», dice Zamora.
La activista nicaragüense afirma también que la liberación de estas 2 mil personas es preocupante, pues fueron condenadas por delitos contra la sociedad y constituye una amenaza directa a la ciudadanía en términos generales. «Creo que hay que hacer una lectura minuciosa sobre bajo qué condiciones estas personas son liberadas».
Alexa valora que existe un patrón para elegir a los reos liberados y que luego son ingresados a las filas de los «policías voluntarios» , nombre que le da el régimen a grupos paramilitares que trabajan en paralelo con las fuerzas armadas de la dictadura. Además, según Zamora, no es nuevo el hecho de que varios expresidiarios pertenecen a estos grupos que operan en impunidad.
Según ciudadanos consultados bajo anonimato por Artículo66, estos reos liberados son vistos por la población como autores de crímenes luego de salir del penal con indultos del gobierno y los relacionan directamente con el aumento de la delincuencia y violencia que vive el país, además, de obligarlos a ingresar a la juventud sandinista y obtener hasta carné de «militancia».
«Ellos salen y no cambian, regresan a las mismas andanzas de antes, uno de ellos es mi vecino, estuvo preso por venta de drogas y robo, estuvo preso dos años y salió para navidad, solo salió para matar a un pobre anciano por robarle una mochila, dicen que huyó para Costa Rica donde unos familiares, esa gente no cambia», dice Teresa, una dueña de una pulpería en un barrio de Managua.
El pasado lunes, el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas subió a 47 la cifra de opositores del régimen detenidos, entre ellas siete mujeres y 40 hombres, y 10 de ellos detenidos desde antes de 2018; sin embargo, el informe del organismo advierte que la cifra podría ser mayor debido al hermetismo del régimen orteguista, incluso para darles información a los familiares de los prisioneros.
Los datos fueron avalados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La detención más reciente fue la del activista político Yaser Morazán, quien se mantenia alejado de las criticas al régimen para evitar su secuestro.

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