Estas son las noticias más importantes del 21 de noviembre de 2024

La reforma constitucional que impulsa Daniel Ortega en Nicaragua toca la médula del Estado al crear la figura de copresidenta para su esposa Rosario Murillo, eliminar la independencia de poderes y el pluralismo político, y aumentar el control social.
Analistas críticos del gobierno destacaron esos puntos del texto, que llegó a las manos de los diputados en la Asamblea, órgano controlado por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
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La excomandante guerrillera Dora María Téllez, quien estuvo presa y vive exiliada en Estados Unidos, aseguró a la AFP que la reforma resuelve la sucesión con una primera línea en la que está Murillo, quien siempre ha ambicionado ser presidenta.
Salvador Marenco, abogado nicaragüense de derechos humanos exiliado en Costa Rica, aseguró a la AFP que la reforma refleja que la Constitución, a la que Ortega ha hecho más de una decena de reformas, hace rato estaba
«muerta».
«Todo lo que está ahora en la reforma es lo que, de hecho, ha estado pasando en Nicaragua: una dictadura de facto. Lo nuevo es que ahora estará en la Constitución», añadió Téllez.
Yader Morazán, abogado exfuncionario del poder judicial nicaragüense exiliado en Estados Unidos, dijo que
«se está refundando la nación con cambios profundos en la organización política y social».
En el proyecto de reforma, el régimen incluye declarar a la bandera del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como símbolo patrio.

La medida tomada por el gobierno causó polémica en redes sociales pues hasta ahora ningún símbolo patrio está relacionado con algún partido o ideología política. La bandera del partido de gobierno es visible en instituciones oficiales del gobierno, alcaldías y lugares públicos junto a la bandera azul y blanco.
Luego de las protestas de 2018, la bandera rojinegra se convirtió en objeto de rechazo para la mayoría de nicaragüenses que incluso fueron arrestados y condenados por quemar el símbolo principal de la dictadura.
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El opositor Sergio Beteta fue arrestado y condenado en 2021 por quemar una bandera del partido de gobierno en el sector de la Universidad Centroamericana (UCA).
Otro de los puntos controversiales es la ampliación del período presidencial, que pasará de cinco a seis años.
Para la defensora de derechos humanos y expulsada de Nicaragua por el régimen sandinista, Ana Quirós, al ampliar el período presidencial, Ortega y Murillo buscan ganar tiempo para consolidar la instalación de su modelo dinástico en el estado y «acomodar sus fichas» para eliminar cualquier tipo de oposición.
«Lo que ellos quieren es terminar de instalarse como un sistema cuasimonárquico, dictatorial con un supuesto fundamento constitucional», dice Quirós.
Para el opositor nicaragüense Felix Maradiaga, la ampliación del período presidencial es uno de los aspectos más preocupantes de esta reforma pues destruye cualquier vestigio de alternancia democrática en el poder, además busca alinear descaradamente a Nicaragua con regímenes como China y

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