Walter Balmaceda cumple 10 años encarcelado, lo vincularon con el ataque a la caravana del 19 de julio de 2014

La violencia y los ataques contra los presos políticos en las cárceles del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo continúan en aumento. El tres de julio, el nicaragüense Walter José Balmaceda Ruiz cumplió 10 años desde que fue capturado arbitrariamente por las fuerzas represivas del régimen orteguista.
Por medio de una publicación en su página oficial de Facebook, el Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos (GREX) denunció que la salud de Balmaceda se «ha venido agravando» con el pasar del tiempo, debido al encierro y torturas que sufrió durante 11 meses en el Sistema de Auxilio Judicial, conocido como «El Chipote» y por los miles de días que lleva en una celda llamada «La 300».
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«La diabetes lo obliga a inyectarse insulina tres veces al día, combinando NPH y cristalina. Sufre neuropatía y el azúcar se le sigue alterando, es hipertenso, padece del corazón, del colon y de la circulación», indicó la organización humanitaria.
El GREX también indicó que «la angustia y depresión por los años de encierro se manifiestan en la salud mental» del reo político. «Después de 10 años de prisión injusta, cruel y perversa, Walter hoy pierde su vida cada día. Todo lo que le pase, es absoluta responsabilidad del régimen y los carceleros», advirtieron.
Un emprendedor encarcelado
La agrupación cívica describe a Balmaceda Ruiz como «un hombre esforzado». Originario de Ciudad Darío, Matagalpa, desde sus 15 años tuvo distintos trabajos como maestro de carpintería, vendedor ambulante de marcos de fotografía, agricultor y ganadero.
El nicaragüense también fue dueño de equipos de construcción para trabajos horizontales y de tres unidades de buses, que alquiló a los organizadores de la celebración sandinista del 19 de julio de 2014. Él conducía uno de ellos. El preso político se bachilleró y procreó seis hijos, que al momento de su arresto eran menores de edad. Actualmente, tres de ellos lo siguen siendo.
Balmaceda también se desempeñó como un activista político liberal. En el 2011, fue fiscal de ruta del Partido Liberal Independiente (PLI), hecho que no pasó inadvertido por los operadores políticos del FSLN. Por tal razón, en enero de 2012 atacaron dos de sus propiedades urbanas y Balmaceda decidió salir del país durante varios meses.
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Posteriormente, regresó a Nicaragua creyendo que la rabia de los sandinistas «se les había pasado», pero fue acusado de participar en los presuntos hechos ocurridos el 19 de julio de 2014, en el que resultaron asesinados cinco nicaragüenses. Ciudadanos que viajaban en el bus que manejaba Balmaceda declararon a los medios de comunicación, y ante el juez, que ellos pasaron por el lugar de la tragedia, una hora después del ataque, pero la justicia sandinista ya había decidido condenarlo.
Actualmente, el régimen de Ortega-Murillo mantiene a 141 nicaragüenses encarcelados como reos de conciencia, sometidos a torturas, procesos legales irregulares y condiciones insalubres dentro de sus celdas, según informó el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas.
La organización registró numerosos casos de torturas y malos tratos dentro de las prisiones. Las personas presas políticas denunciaron golpizas, hostigamientos durante la madrugada, amenazas de muerte y abusos psicológicos, como el aislamiento prolongado y el encierro junto a reos comunes de alta peligrosidad que les amenazan con muerte y golpizas.

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