Monseñor Rolando Álvarez visita Sevilla, España, en su segunda aparición pública tras su destierro

Después de más de cinco meses de su destierro, sin que el obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando José Álvarez, hiciera una aparición pública, el pueblo nicaragüense finalmente pudo ver fotografías del jerarca.
Por medio de su cuenta oficial de X, el arzobispo de la Diócesis de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, compartió imágenes del recorrido del líder religioso en diferentes lugares del templo, entre ellos el Palacio Arzobispal, el Seminario, la Catedral y la Casa Sacerdotal.
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Saiz afirmó que la visita de monseñor Álvarez es de «cortesía» y «descanso». Hasta el momento, es el primer viaje del obispo nicaragüense que se da a conocer públicamente, luego de que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo lo desterrara al Vaticano, en Roma, junto a otros 18 sacerdotes.
En una de las fotos, Álvarez, quien permaneció más de 500 días encarcelado como preso político, aparece caminando en uno de los pasillos de la Catedral de Sevilla, mientras conversa animadamente con el arzobispo Saiz.
Tras su salida del país en enero pasado, solo se difundió en redes sociales una única imagen de monseñor Álvarez, donde aparece oficiando una misa junto al obispo de la Diócesis de Siuna, monseñor Isidoro Mora, uno de los religiosos que también fue detenido y desterrado de su patria.
Destierro de monseñor Álvarez
Monseñor Rolando José Álvarez Lagos se ganó el corazón de los matagalpinos desde hace más de una década. Su carácter jovial y carisma lo llevó a ser un pastor con olor a ovejas, que experimentó la cercanía de la feligresía. A caballo, en panga, a pie o en su vehículo llegó a las comunidades más recónditas de su Diócesis.
Lo vimos danzar en las jornadas de pentecostés, jugar fútbol con un grupo de niños, pedir que se respete la patria, abogar por la libertad de los presos políticos, denunciar la represión estatal y oficiar una misa en las afueras de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), en Managua, con los familiares de los detenidos en las protestas cívicas del 2018.
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Sufrió cárcel desde el 19 de agosto de 2022. Por más de 500 días, la dictadura le negó a la feligresía los mensajes de su pastor, las visitas que organizaba el obispo a las comunidades alejadas y calló la voz del profeta sometiéndolo a un martirio en la cárcel.
Ese hombre, de mediana estatura y voz apacible, es un referente de ministerio en Nicaragua y ha sido galardonado con múltiples premios gracias a su papel en defender la libertad religiosa. Un pastor que se negó al exilio y solo por órdenes del papa Francisco dejó el país el pasado nueve de febrero de 2024, junto a otros 18 religiosos que fueron recibidos en la Santa Sede, en Roma.

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