La dictadura y el dinero

La corrupción ha sido la forma de acumulación originaria de capital de la nueva oligarquía. No acumula en el proceso productivo; lo hace en la negociación y en el regateo de la discrecionalidad del poder para obtener privilegios y exoneraciones.
El régimen autoritario utiliza la propaganda, la publicidad y el quehacer gubernamental se dirige a los ojos y a los oídos de los “de abajo”, pretende aturdirlos y embotarlos para que no protesten, los recursos del Estado son invertidos para deslumbrar y no para el desarrollo productivo.
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Las inversiones del gobierno autoritario tienen también otros usos que pervierten los procesos políticos. Uno que hemos visto, es el pago a sicarios que se alquilan por unos cuantos pesos o por mucho dinero, según el caso, para atemorizar, agredir a la gente e impedir el libre juego de manifestarse pacíficamente.
El dinero también se usa para comprar votos. Abusando de la pobreza generalizada que ellos mismos han provocado, los beneficiarios del sistema, y por naturaleza enemigos de la democracia, con pequeñas dádivas en dinero o en bienes necesarios para la vida diaria, convencen a los ciudadanos más pobres y marginados para que escojan a los candidatos que promueven. El sistema también compra votos de legisladores, partidos y políticos comparsas.

A los asesinos y criminales hay que llamarlos y tratarlos como tales.
Quienes tienen voces que resuenan y tienen eco en la humanidad entera y callan los crímenes de lesa humanidad cometidos por déspotas criminales, se convierten en cómplices pasivos de esos crímenes.
La diplomacia es el traje con que se viste la hipocresía..
La diplomacia no debe servir para encubrir los crímenes cometidos por despiadados asesinos.
La diplomacia no debería de ser el vehículo que conduce a los criminales hacia la impunidad.
Volver la cara hacia otro lado mientras pueblos enteros son masacrados por degenerados criminales, es de cínicos e hipócritas.
Pedir condiciones mínimas o las mínimas garantías constitucionales a asesinos y criminales de Lesa Humanidad, es como pedir manzanas a las zarzas.
Pedir condiciones mínimas o las mínimas garantías constitucionales a asesinos y criminales de Lesa Humanidad, es como pedir manzanas a los abrojos.