Miguel Ángel Cárdenas, secuestrado por la Policía en la ciudad de Masaya. Foto: Noel Miranda/Artículo 66
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Miguel Ángel Cárdenas, secuestrado la tarde del sábado, 30 de noviembre, por la Policía de la dictadura, fue puesto en libertad el seis de diciembre. Sin embargo, su hijo Norlan José Cárdenas, quien fue apresado ese mismo día, continúa detenido ilegalmente en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) en Managua. Ambos son originarios del barrio Cailagua, de la ciudad de Masaya,

Según Miguel Cárdenas, desde el día de su arresto fueron agredidos por los oficiales de la Policía Nacional, quienes los golpearon en el tórax, en la cabeza y en el abdomen. El domingo fue separado de su hijo, con quien no ha tenido contacto y en la prisión permanecían a 10 metros de distancia.

“Un oficial me golpeó el ojo derecho, cuando nos llevaron me golpearon el abdomen, a mi hijo le golpearon el cráneo y le dieron varios golpes. A mí me golpearon el tórax y en la noche nos trasladaron a El Chipote y nos interrogaron”.

El ciudadano denunció que los interrogatorios eran tres veces al día y dos por la noche; insistían en saber quién financiaba a José Isaías Ugarte, conocido como “Chabelo”, quien fue asesinado por la Policía.

Cárdenas aseguró que desde 1993 conoce a Chabelo y nunca lo vio delinquiendo o participando con grupos delincuenciales. Manifestó que el día del enfrentamiento, Ugarte llegó a su casa para tomar con sus amigos, pero los oficiales lo estaban siguiendo.

Explicó que Chabelo participó en las manifestaciones contra el régimen de Daniel Ortega, al igual que su hijo, quien en el momento del enfrentamiento se encontraba acostado después de haber tomado cerveza con sus amistades. Cárdenas es operador de microcomputadoras y técnico en reparación y programación. También tiene aprobados todos sus niveles de inglés, es casado y tiene un niño de 7 años