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El magistrado sandinista Rafael Solís renunció a su cargo como alto funcionario de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Nicaragua, según informó a través de una carta. Solís presentó su “renuncia inmediata e irrevocable a partir de este momento a mi cargo de magistrado de la Corte Suprema de Justicia y a todos los cargos políticos, incluida la militancia en el FSLN”.

Solís les aclara a los dictadores que “esta renuncia es independiente de la decisión que tome la Asamblea Nacional de aceptarla o no, aún cuando solo falten tres meses para concluir mi periodo”.

El alto funcionario, identificado hasta ahora con el orteguismo, les deja claro que su renuncia ahora es “para evitar que se me aplique aquel artículo de la Constitución que establece que los funcionarios públicos deben continuar en su cargo, si no hiciera esta los nombramientos de otros magistrados, y aun de ellos mismos cuando se venzan sus periodos, que es lo que creo que va a ocurrir en abril”.

Artículo 66 se comunicó telefónicamente con el magistrado Rafael Solís para confirmar la veracidad de esa carta y el funcionario confirmó la autenticidad del documento. “Sí, estoy renunciando y ya vas a tener la carta que voy a circular en las redes sociales”, dijo Solís.

Al preguntarle si su decisión tiene que ver con la situación de profunda crisis política que vive el país, Solís respondió que efectivamente, su decisión “sí tiene que ver con esta situación”.

En la carta, el ahora exfuncionario de la CSJ agrega que “desde el 17 de abril  de 2018 que me fue a México a operar de mi columna y me tocó enterarme desde aquel país de todos los sucesos ocurridos en nuestra patria a partir del 18 de abril en adelante, hasta mi regreso el 12 de mayo; desde la instalación del Diálogo Nacional el 16 de mayo y los siguientes meses en los que me tocó, por razones de salud ir y regresar de aquel país hasta el día de hoy que les escribo esta carta, he venido contemplando la posibilidad de mi renuncia”, dice Solís en la misiva que envía a Daniel Ortega y Rosario Murillo.

El magistrado sandinista les dice a Ortega y Murillo que en tres ocasiones evaluó la posibilidad e renunciar, pero que en todos estos meses guardó la esperanza de que el “gobierno, presidido por ustedes pudiera corregir los graves errores cometidos en este periodo. Sin embargo, finalizó el 2018 y nada de eso ocurrió, más bien todo lo contrario, el Gobierno fue endureciendo todas las posiciones hasta llevarnos a un aislamiento internacional casi total, y no veo, sinceramente, la más mínima posibilidad que ahora en el 2019 se retome un verdadero diálogo nacional que logre la paz, la justicia y la reconciliación en nuestro país”, les dice el magistrado Solís.

En el documento de casi tres páginas, Solís les dice a Ortega y Murillo que “la realidad es que más allá del número de muertos, tan sentidos por mi persona, por el dolor de sus madres y demás familiares, que pueden ser más o menos de 325 señalados y que en su gran mayoría fueron del sector opositor al gobierno y en circunstancias que en algunos casos pueden ser asesinatos, según la CIDH y el Grupo Interdisciplinario de Expertos internacionales (GIEI); incluso más allá de los 500 presos considerados políticos por la oposición y en su gran mayoría también por mi persona, siempre creí que la sensatez y la cordura se podía imponer en ustedes y proceder a una negociación política que permitiera el adelanto de las elecciones y algunos de los otros puntos planteados por la oposición, pero la realidad ha demostrado todo lo contrario”.

Solís además les recrimina que han impuesto “un Estado de terror con el uso excesivo de fuerzas parapoliciales, o aún de la Policía misma, con armas de guerra, han sembrado el  miedo en nuestro país y ya no existe derecho alguno que se respete”.

Esta situación, de acuerdo con Solís, demuestra que hay una evidente “instalación y consolidación de una dictadura con caracteres de monarquía absoluta de dos reyes que ha hecho desaparecer todos los Poderes del Estado, dejando al mismo Poder Judicial, al que yo pertenezco, reducido a su más mínima expresión”.

El exfuncionario además expresa a los dictadores que toda esta situación de violencia generada a partir del 18 de abril “produjo también en mi persona, a pesar de mi participación en el FSLN por 43 años, una gran frustración y consideré mi renuncia dentro del país o en el exilio desde ese entonces, y si no lo hice antes es porque creí que las cosas podrían cambiar, y por eso fue que les envié en dos ocasiones diferentes, documentos sobre distintas alternativas para negociar bajo diferentes escenarios esa situación y nunca fui tomado en cuenta en esas propuestas”, les recrimina el exmagistrado.

Solís además les cuestiona a Ortega y Murillo de ser ellos quienes “endurecieron su posición frente a la Iglesia católica de una manera en un principio infantil, y ya posteriormente con mucho odio y rechazo a que volvieran a ser mediadores y los tildaron de apoyar a la oposición”.

El exalto funcionario orteguista también les cuestiona a los jefes de la dictadura por no haber buscado una salida con mediadores internacionales como ocurrió en la década de los 80 “sino que decidieron acabar con las protestas populares, los jóvenes y los tranques a sangre y fuego en un uso desproporcionado de la fuerza y armando de una manera irresponsable con armas de guerra a una gran cantidad de jóvenes y algunos sandinistas ya retirados que también participaron con la Policía en esa represión”.

Juicios políticos emanados desde El Carmen

Solís tampoco ahorró palabras para descalificar los juicios políticos que la dictadura ha empujado contra los ciudadanos que ejercieron su derecho legal y legítimo a la protesta. “Juicios en su gran mayoría políticos, aún conforme mi criterio, a una gran cantidad de detenidos con una serie de acusaciones absurdas sobre delitos que nunca cometieron, sustituyendo ustedes en sus decisiones a todo un Poder Judicial en su conjunto, incluyendo a nuestros propios jueces a quienes defiendo porque no tenían más alternativas que obedecer las órdenes emanadas de El Carmen y de la Fiscalía o de lo contrario ser destituidos de sus cargos”.

“Todavía pueden los Magistrados, de los Tribunales de Apelación o en nuestro caso, los Magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia revertir estas decisiones, pero es sumamente difícil que por el Estado de Terror impuesto, alguno de ellos se atrevan a hacerlo en el futuro, y yo mismo voy a estar fuera del Poder Judicial y probablemente fuera de Nicaragua por un tiempo y no tengo por tanto el derecho de exigirles, por lo que estas condenas seguramente van a ser ratificadas y ojalá no estén presos por mucho tiempo ( las mayorías son condenas de 30 años)”, les señala.

También los increpa por el periodismo

El magistrado Solís fustiga a Ortega y Murillo porque “ahora ya está la guerra contra los medios de comunicación, después que ilegalmente ustedes suprimieron el derecho a la gente de protestar en las calles, y hay periodistas muertos, periodistas presos y sobre todo una gran cantidad de periodistas en el exilio, y los pocos que quedan en Nicaragua poco a poco van a ser reprimidos y tendrán que irse al exilio o terminarán en la cárcel”, advierte.

Colapso económico y posible guerra civil

Sobre la debacle económica causada por la crisis y la represión, Solís les dice a Ortega y Murillo que “la economía, que prácticamente colapsó y se espera que para este año 2019 el caos económico sea total y las posibilidades de una nueva Guerra Civil en el País, que nadie desea, se vean ahora más cercanas que nunca”.

“Yo no deseo una guerra civil para Nicaragua pero me queda claro que ustedes van por ese camino y ante un Ejército que por alguna razón no ha desarmado a los grupos armados (paramilitares), también es lógico esperar que los grupos de oposición van a buscar como armarse y el país va a retroceder cuarenta años, y volver, si es que no estamos ya, a esos ciclos de violencia tan característicos a lo largo de nuestra historia”, les reprocha.

La OEA, les advierte, “va a terminar expulsando a Nicaragua tarde o temprano consiguiendo (Luis) Almagro los 24 votos y los Estados Unidos van a continuar con su política de aplicar sanciones al país hasta ahogarlo económicamente y mientras tanto, la vía armada cobrará fuerza, ustedes se van a aferrar al poder y de ahí no van a salir, si no es por la fuerza, pero todo mundo está claro que es muy difícil llegar a las elecciones del 2021”.

Solís, artífice de la reelección ilegal de Ortega mediante el aplastamiento de la Constitución, les dice a los cabecillas de la dictadura que “yo ya viví esto hace tantos años en que luché contra una Dictadura y jamás creí que se iba a volver a repetir la historia, por culpa de quienes también lucharon en contra de esa misma Dictadura, pero ahora estoy clarísimo que la solución va en esa dirección y no deseo participar por conciencia y por principios al lado de un gobierno que ya no tiene la razón ni el derecho, ni el respaldo mayoritario del pueblo y que se apoya únicamente en el uso de la fuerza para mantenerse en el poder”.

Ni cobardía ni traición

“Por eso y no por cobardía o por traición es que estoy renunciado, porque si se hubiese tratado de un golpe de Estado fallido o una agresión externa, en estos meses del 2018 y no se hubiera matado tanta gente, yo estaría con ustedes y continuaría en la Corte y en el Frente, pero no hubo tal golpe de Estado, ni agresión externa, sino un uso irracional de la fuerza y ustedes se empeñan en continuar haciendo mal las cosas hasta llevar al país a una guerra civil de la cual yo no quiero ser partícipe, mucho menos al lado de ustedes”.

Un milagro

“Ojalá ocurra un milagro y ustedes reflexionen, y retomen la senda del Diálogo Nacional y la verdadera reconciliación del País, pero la historia de Nicaragua nos ha enseñado otra cosa distinta y en este caso se va a volver a repetir la historia y si continúan sembrando vientos van a cosechar tempestades hasta llegar a un final que por la fuerza va a ser inevitable. Que Dios salve a Nicaragua, concluye el otrora hombre fuerte del orteguismo.

Aquí el documento enviado por el exmagistrado Rafael Solís

Descargar (PDF, 332KB)


3 Comentarios

  1. Teniendo en cuenta que Payo Solís es uno de los artífices del Pacto Ortega-Alemán y coautor de la absoluta sumisión del Poder Judicial y otras perlas orteguistas como la legitimación de la Piñata, yo a este tipo no le creo ni el persignado. Nadie llega a viejo siendo lo que este individuo ha sido toda su vida, para cambiar de opinión de un momento a otro y menos en un partido mafioso como el Frente Stalinista de Laceración Nacional (FSLN), asi que, OJO!, porque con todo lo retorcidos que han demostrado ser, nada raro sería que alguna jugada haya detrás de la renuncia de este sujeto. Si no, pues, que le pregunten a Moncada Lau y al cuerpo de asesores de la Chayo.

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