Leopoldo Brenes posa con alcaldesa Reyna Rueda en bajada de Santo Domingo de Guzmán

El cardenal Leopoldo Brenes apareció en fotografías junto a la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, y el vicealcalde Enrique Armas durante la bajada de Santo Domingo de Guzmán, una actividad religiosa que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene autorizada pese a las restricciones impuestas a otras manifestaciones de la Iglesia católica.
En las imágenes difundidas de la celebración se observa al arzobispo de Managua sonriendo y compartiendo con Rueda, quien se atribuyó la mayordomía de las fiestas patronales de la capital.
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La presencia del líder religioso junto a funcionarios sandinistas generó cuestionamientos de analistas católicos y defensores de derechos humanos, quienes señalan que ocurre mientras la Iglesia que Brenes representa sigue enfrentando la tiranía del régimen.

La actividad de Santo Domingo de Guzmán es una de las pocas procesiones católicas que todavía puede recorrer las calles de Managua.
La investigadora Martha Patricia Molina, autora del informe «Nicaragua, una Iglesia perseguida», sostiene que esto responde al control que mantiene la Alcaldía de Managua sobre la organización de la festividad y al peso histórico, comercial y turístico del evento.
«Mientras la dictadura sandinista impide la libertad religiosa en Nicaragua y asedia y vigila a los miembros de la Iglesia católica, la alcaldesa sandinista Reyna Rueda se autoproclama mayordoma sin el beneplácito y bendición de las autoridades eclesiásticas», afirmó Molina.
La investigadora cuestionó que Rueda y Armas compartieran la actividad con Brenes mientras, según denuncias de organizaciones defensoras de la libertad religiosa, otras celebraciones católicas permanecen restringidas. «El resto de procesiones quedan confinadas en los templos», señaló.
Molina también atribuyó al cardenal una actitud complaciente frente al régimen y consideró que ha optado por no denunciar públicamente la persecución contra la Iglesia.
«El cardenal Leopoldo es cercano a los dictadores y no muestra intención de reprenderlos o señalarles la persecución religiosa y otros crímenes porque se encuentra en una posición difícil y sabe que si lo hace lo mandan preso o al exilio. Él no está dispuesto a pagar ese alto precio por decir la verdad y reclamar justicia. Él se ha acomodado», afirmó.
Críticas por acercamiento
El periodista especializado en temas católicos Israel González consideró que el cardenal Brenes debe actuar con mayor prudencia en sus apariciones públicas junto a representantes del oficialismo.
«Al señor arzobispo de Managua le diría que es importante la prudencia, también a la hora de mostrar determinadas actitudes frente a personajes políticos del régimen», expresó González.

El periodista planteó que el encuentro pudo tener una intención pastoral por parte del arzobispo. «No dejo de pensar que tal vez el arzobispo Brenes ha usado este encuentro para llamar a la conversión a la señora Rueda y al señor Armas», dijo.

Sin embargo, cuestionó que la imagen pueda ser utilizada por el oficialismo para transmitir una percepción de normalidad en medio de la persecución denunciada contra líderes religiosos.
«No es cristiano perseguir a sacerdotes u obispos, no es cristiano enviar al exilio, manipular las conciencias para establecer un régimen totalitario y tampoco lo es manosear la religiosidad popular para crear una narrativa de falsa normalidad cuando es inexistente en el país», manifestó González.
Iglesia católica asediada
El International Christian Concern (ICC) incluyó a Nicaragua entre los países de América Latina con mayores niveles de persecución religiosa y señaló al régimen Ortega-Murillo como responsable de una ofensiva contra comunidades católicas y evangélicas.
Organizaciones han documentado expulsiones de sacerdotes y obispos, encarcelamientos, confiscaciones de bienes religiosos, cierre de organizaciones vinculadas a la Iglesia y limitaciones a actividades públicas de culto como parte de la persecusión que ejerce el régimen contra la Iglesia desde el año 2018.
Entre los casos recientes está el del obispo emérito de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, detenido por autoridades del régimen luego de una misa en la que pidió por el obispo Rolando Álvarez y otros religiosos obligados al exilio. Su paradero continúa sin ser informado oficialmente.

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