Dora María Téllez: Rosario Murillo tiene más poder, pero es un poder débil y con un gran aislamiento internacional

La historiadora, investigadora y exguerrillera nicaragüense Dora María Téllez analizó este 19 de mayo la realidad de los tres regímenes autoritarios que aún sobreviven en América Latina, en un foro celebrado en España donde dio su visión sobre lo que hace Estados Unidos para cambiar estos sistemas personalistas en Cuba, Nicaragua y Venezuela.
En su análisis habló de la codictadora Rosario Murillo, de quien dijo que mientras su esposo Daniel Ortega se debilita por enfermedad y va perdiendo el poder, ella tiene más poder para decidir, pero aseguró que es débil porque se basa en la persecución, las detenciones arbitrarias y el desmantelamiento de toda la estructura que se tejió alrededor de su marido, lo que la hace ser más vulnerable.
«El éxito de un régimen autoritario es mantenerse sin rajar demasiadas cabezas. El fracaso de un régimen autoritario es tener que hacer algo para mantenerse. Es decir, tiene que rajar cabeza todos los días. Tiene que amenazar con prisión todos los días. Tiene que deportar todos los días, tiene que encarcelar a alguien todos los días, tiene que confiscar todos los días, es decir, tiene que golpear con la represión todos los días, porque si no si deja de presionar el resorte, el resorte se dispara. Entonces, por eso le tiene miedo hasta la hasta las procesiones», aseguró.
Su disertación se hizo en el marco del programa de Desafíos del Museo San Telmo y la revista Galde, en la que habló de «Nicaragua, Venezuela y Cuba: cómo transitar hacia la democracia en tiempos de trumpismo?.
Prosiguió sobre el escenario nicaragüense al afirmar que el país va camino hacia una transición democrática porque no tiene otra salida. «Ese régimen debilitado con el debilitamiento de sus cabezas y con su propia crisis interna no tiene más remedio que tomar el camino de una transición democrática».
Una dictadura constitucional
Explicó a la audiencia que los Ortega-Murillo dejaron de ser un régimen autoritario que se afincó en el año 2021 y tras el desmantelamiento de todas las instituciones de la sociedad civil, entre ellas la de debilitar a la Iglesia católica, para convertirse en 2025 en una dictadura constitucional en la que el poder lo concentra la familia Ortega y Murillo como copresidentes y sus hijos, repartidos en los demás negocios del Estado, que manejan como si fuese de ellos.
Explicó que la principal preocupación de Estados Unidos sobre el país centroamericano no es el fracasado proyecto de un canal interoceánico financiado por China, sino las relaciones de la dictadura con Rusia.
«Lo que puede estar en la expectativa inmediata de los Estados Unidos son las relaciones geopolíticas con Rusia. Acciones geopolíticas con Rusia, con los chinos, todo el tema del oro, la minería y la posibilidad de que los chinos aprovechen esas exploraciones y eso para todo el tema que está ahora en boga, que es el tema de las tierras raras que todo el mundo las anda buscando; es decir, hago como que busco oro, pero ando buscando tierras raras», sostuvo.
Además, la presencia de la inteligencia militar rusa con una base en Nicaragua y el tráfico de drogas dentro del territorio nicaragüense, pese a todos los esfuerzos del régimen por desmentir su papel en el tráfico internacional de estupefacientes.
«Esto tiene preocupado al régimen y ha hecho aparecer unas capturas de cocaína en las carreteras en Nicaragua, pero son unas capturas un poco divertidas porque capturan, qué sé yo, 100 tacos, 200 tacos de cocaína, pero los transportistas no aparecen, no hay preso. Es como que la dejaron botada y salieron corriendo».
Qué papel juega la oposición nicaragüense
Agregó que la oposición nicaragüense en el exilio tiene el desafío de empujar hacia la transición democrática, que intenta ahora articularse para avanzar en el actual contexto en el que Estados Unidos depuso a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y ahora busca cambiar al régimen castrista.
Sobre ello dijo que Trump, con baja popularidad antes de las elecciones de medio término en su país, debe mostrar un éxito político que podrían ser los cambios de regímenes autoritarios (como el) cubano y nicaragüense.
Téllez criticó que la Unión Europea se haya negado hasta ahora a revisar la cláusula democrática en sus acuerdos con Nicaragua pese a saber las violaciones de derechos humanos en su país. Solo han sancionado a 21 funcionarios, pero mantienen las relaciones estables con el régimen Ortega-Murillo.
Venezolanos deben empujar la transición democrática
En el caso de Venezuela dijo que se abrió una puerta con la captura de Nicolás Maduro, pactada por los hermanos Rodríguez y los militares en Qatar, al buscar entre ellos la supervivencia política.
Aseguró que no fue María Corina Machado quien pidió a Donald Trump capturar al exdictador chavista sino sus mismos funcionarios los que decidieron entregarlo.
Recordó que son los venezolanos quienes deben presionar una transición democrática ya que el interés de Trump es el petróleo y la apertura económica de la nación sudamericana.
«No está en las manos de los Estados Unidos la transición democrática, está en las manos de los venezolanos de hacer una movilización de tal manera que coloque al régimen venezolano y a la administración Trump en la inevitabilidad de la convocatoria de una nueva elección y el retorno del exilio venezolano».
Reconoció el papel y liderazgo de María Corina Machado, incluso ante los cuestionamientos de la audiencia sobre el regalo de la medalla del Premio Nobel de la Paz a Trump. «Les voy a decir mi opinión con toda franqueza sobre ese gesto. No es un gesto agradable, pero hay que reconocer que siendo los políticos probablemente la especie más vanidosa de la humanidad. Es bien ponderable que una persona decida doblegar su vanidad por el interés del país. Eso es muy interesante», sostuvo.
Dijo que a diferencia de Nicaragua y Cuba, en Venezuela la oposición ha logrado volver a las calles después de la captura de Maduro y en ese sentido recomendó que sigan presionando para alcanzar la transición.
Cuba al borde del colapso: qué significa para Nicaragua
Del caso cubano culpó al régimen castrista del caos que vive, no solo después del 3 de enero y el bloqueo estadounidense, sino por su incapacidad de resolver la crisis de su país.
Aseguró que el colapso es inminente frente al quedarse sin ingresos después de que Trump cerró el grifo del petróleo venezolano y que la reunión esta semana del director de la CIA con la inteligencia cubana fue el mismo libreto usado en Caracas, por lo que en lo pronto debe haber una salida y eso será clave para Nicaragua y para el propio mandatario estadounidense que buscará venderlo como un éxito antes de noviembre próximo.
«Trump necesita presentar un éxito político, tiene un 35 % de respaldo en EEUU y ese respaldo es muy bajo. Los republicanos están preocupados por lo que pueda ocurrir en el Congreso. Ese éxito no va a ser en Irán donde hay un empantanamiento en esa guerra, donde han encontrado un punto de presion muy alto cerrando el estrecho de Ormuz y ninguna guerra se gana desde el aire. EEUU no va a poner soldados sobre el terreno. Trump necesita una victoria política que mostrar y allí es donde entran también las posibilidades de Nicaragua», argumentó.

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