Honduras gira a la derecha, pero sin señales claras sobre la política exterior hacia Nicaragua

Tras las elecciones que colocan a Honduras nuevamente bajo un gobierno de derecha, la analista nicaragüense, Alexa Zamora, considera que una de las asignaturas pendientes de la nueva administración será definir una postura frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, un tema que según afirma ha trascendido las afinidades ideológicas tradicionales en la región.
A 24 horas de los comicios, aún no hay un ganador entre los principales contendientes, pero lo que sí es seguro es que la izquierda se aleja del poder. Salvador Nasralla, candidato presidencial del Partido Liberal, se encuentra prácticamente empatado con Nasry «Tito» Asfura, abanderado del Partido Nacional y respaldado por el presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump.
Según los resultados preliminares divulgados por el ente electoral, con el 57,03 % de las actas escrutadas, Asfura encabeza el conteo con 749.022 votos (39,91 %), superando por un estrechísimo margen de 515 votos a Nasralla, quien suma 748.507 sufragios (39,89 %).
A pesar de que ambos candidatos se alinean con la derecha, Zamora advierte que esto no garantiza un distanciamiento del régimen orteguista. Como ejemplo, citó la gestión de Juan Orlando Hernández (Partido Nacional, 2014-2022), quien, a pesar de su ideología conservadora, mantuvo una relación cercana con Managua.
«Juan Orlando fue uno de los últimos mandatarios de la región en asistir a la ilegítima toma de posesión del dictador Ortega y Murillo». Señaló que la dinámica de alianzas en Centroamérica no responde exclusivamente a alineamientos ideológicos, sino «a lógicas de conveniencia».
Expectativas sobre el cambio en Honduras
La analista expresó que existe expectativa sobre el rumbo que tomará la política exterior del presidente que resulte ganador en las elecciones, ya sea Nasry Asfura o Salvador Nasralla, especialmente, por la afinidad pública que tengan con la visión de Washington. Recordó que ambos han reconocido a Daniel Ortega como un dictador.
Para Zamora, esto no podría traducirse de manera automática o instantánea en una posición más firme frente a Managua. «Sería prudente esperar (para ver) qué postura asumirán con respecto a la dictadura de Ortega y Murillo», señaló.
Advirtió que aún es prematuro anticipar actuaciones concretas. «No hay que precipitarse intentando adivinar cuáles serán las posiciones en términos de política exterior del nuevo gobierno hondureño», reiteró.
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En contraste con la ambigüedad mostrada por la administración saliente de Xiomara Castro, Zamora destacó que cualquiera de los dos que resulte ganador no está excento de marcar una postura respecto al régimen Ortega–Murillo.
Migración y seguridad seguirán siendo ejes centrales
Zamora recordó que el Triángulo Norte continúa siendo una zona prioritaria para Washington, especialmente en temas de migración y seguridad. Por ello, consideró muy probable que la nueva administración hondureña mantenga una estrecha coordinación con Estados Unidos para definir estrategias en estas áreas.
La analista descartó que Honduras impulse reformas que afecten el libre tránsito o los acuerdos comerciales dentro del Sistema de Integración Centroamericana. Modificar unilateralmente estos compromisos, advirtió, constituiría una violación a los tratados vigentes.
«Por eso, veo muy poco probable que veamos algún un tipo de políticas que afecten el tema de aduanas o comercio» , sostuvo.
Zamora reiteró que la clave en esta transición será observar qué distancia o continuidad marcará Honduras respecto a Managua. «No habrá un cambio inmediato o automático», concluyó.

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