Padre Marcos Somarriba: «Quien habla de paz no puede ser violento»

El sacerdote nicaragüense Marcos Somarriba, de la Iglesia Santa Ágatha en Miami, dedicó su homilía dominical a reflexionar sobre la figura bíblica de Jeremías, la paz verdadera y la falsedad de los poderosos que manipulan ese concepto para justificar la violencia. En un mensaje cargado de crítica hacia los regímenes opresores, el padre señaló que «quien habla de paz no puede ser violento. Quien es violento no conoce de paz».
Una homilía con tono político y profético
Somarriba, cercano al obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, y al padre Edwin Román —quien también sirve como vicario en la parroquia Santa Ágatha—, advirtió sobre la diferencia entre la paz auténtica y la “paz superficial” que promueven los dictadores. Según dijo, esa “paz aparente” se convierte en un disfraz que encubre a violentos y represores.
«El hombre busca la paz. Pero ¿qué tipo de paz es la que busca el ser humano? ¿La paz del que no me molestes? ¿La paz de no crearnos problemas? ¿La paz que todo va bien cuando las cosas no van bien? Una paz superficial. Esta es la paz terrena. Jesús ha venido a traernos la paz verdadera y en esta paz no tiene cabida la violencia», expresó el sacerdote.
Jeremías y la persecución de los profetas modernos
El sacerdote también vinculó la experiencia del profeta Jeremías con la realidad contemporánea de distintos países donde se persigue a quienes defienden la verdad. Recordó cómo el pueblo hebreo intentó eliminar a Jeremías por denunciar los abusos del poder, comparándolo con los hombres y mujeres que hoy enfrentan cárcel, destierro y hostigamiento bajo gobiernos autoritarios.
«A este hay que matarlo. Eso es lo que dijeron de Jeremías. Y lo arrojaron a una cisterna por hablar la verdad de Dios», recordó Somarriba. Acto seguido, denunció que la historia se repite: «Ojalá los dictadores y opresores escuchasen hoy la voz de Dios de la boca de Jeremías. Porque cuando los Jeremías modernos les hablan de Dios, tratan de apaciguarlo, tratan de cortarlo, tratan de matarlo, tratan de encarcelarlo, tratan de callarles».
En referencia a los perseguidos de hoy, señaló que muchos han sido «arrojados en cisternas modernas, en cárceles desnudos, sin comida, siendo perseguidos», pero como Jeremías, siguen confiando en Dios.
Crítica directa a los regímenes autoritarios
La homilía, cargada de paralelismos entre el texto bíblico y la realidad actual, se convirtió en un mensaje político contra los regímenes autoritarios que persiguen a la Iglesia y a quienes denuncian abusos de poder. «Dios no sufre de amnesia. Que quede claro: Dios tardará, pero nunca olvidará», dijo el sacerdote, subrayando que la justicia divina alcanza a los opresores que intentan silenciar a los profetas de hoy.
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Finalmente, lanzó una pregunta directa a los fieles y a los exiliados: «¿Del lado de quién estás? ¿De los que te remuneran con unos cuantos pesos o del lado de aquel, de Dios, que te ofrece la vida, la felicidad y la verdadera paz?».
El padre Marcos Somarriba se ha consolidado como una de las voces críticas de la Iglesia nicaragüense en el exilio. Sus palabras se suman a las denuncias de monseñor Báez y del padre Román, que desde Miami mantienen viva la resistencia espiritual frente a la represión y la violencia de los regímenes autoritarios en distintas partes del mundo.

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