Ortega incita a los «orejas» a vigilar a opositores en los barrios: «Que no les quede espacio. En cuanto se les descubra, se les captura y se les procesa»

Durante el acto del 46 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, Daniel Ortega lanzó nuevas amenazas contra los ciudadanos nicaragüenses, llamando a la vigilancia ideológica en los barrios y advirtiendo con cárcel a quienes califica de “enemigos”, sin precisar nombres ni pruebas.
En su discurso pronunciado la noche del 19 de julio de 2025, Ortega hizo un llamado explícito a mantener la «vigilancia revolucionaria» en todos los espacios, afirmando que los supuestos “terroristas”, “conspiradores” y “vendepatrias” serían identificados, capturados y procesados.
«Entonces, queridos muchachos, queridos jóvenes, tenemos paz. Tenemos paz. Eso no significa que el enemigo descansa. El enemigo siempre está conspirando. Siempre está tratando de provocar derramamiento de sangre. Está tratando de provocar dolor, dolor, dolor en la familia nicaragüense. Porque piensan que pueden derrocar la revolución, porque cuentan con el respaldo de los imperialistas de la tierra. Por eso tenemos que mantenernos siempre con todas las tareas que tenemos que cumplir que tenemos que cumplir estudio, preparación, trabajos», atizó el caudillo que casi cumple 80 años.
«Debemos seguir trabajando en las diferentes actividades que tenemos, sin descuidar, ahí en el barrio donde estemos trabajando, sin descuidar la vigilancia revolucionaria. Y que de esa manera, no le quede espacio alguno a los terroristas, a los conspiradores, a los vendepatrias, porque sabrán que en cuanto se les descubra, se les captura y se les procesa», advirtió el tirano durante el acto partidario.
Aunque no identificó a quiénes se refería con esas etiquetas, todo apunta a que la amenaza fue contra los nicaragüenses que se oponen a su régimen tiránico y que lo han desafiado en los últimos siete años.
Ortega, sin embargo no dijo que a ese «enemigo» al que se refiere lo ha encarcelado sin ninguna prueba y como parte de sus intentos de zafarse la presión, los ha liberado bajo condición de aceptar el destierro. Tampoco dijo que en su afán dictatorial ha convertido a todo un país en una gran cárcel y ha impuesto el terror, incluso contra quienes en algún momento lo defendieron, entre ellos exmilitares y exfuncionarios de su régimen.
Desde hace varios años, Ortega y Murillo han calificado como “terroristas” a quienes participaron en las protestas de abril de 2018, incluidas víctimas mortales de la represión estatal. En su discurso de este 19 de julio, volvió a insistir en que el enemigo sigue conspirando, y responsabilizó a fuerzas externas de querer derrocar a lo que él se empecina en llamar como «la revolución», aunque el mundo entero ve como una dictadura dinástica.
Los «orejas», el viejo método enseñado por Cuba y Rusia
Desde que la población le plantó cara al régimen sandinista, Ortega no ha titubeado en activar una maquinaria represiva y criminal, acompañada de una estructura de vigilancia, control y cárcel que opera desde los barrios y que cuenta con toda la fuerza del Estado y de las instituciones armadas para arremeter con violencia y venganza contra sus oponentes.
Con ese llamado a la “vigilancia revolucionaria” Ortega sugiere que todo ciudadano debe participar en la identificación y denuncia de personas consideradas “enemigas”, reviviendo el método de alentar a los «orejas» que el FSLN ha implementado desde la década de los 80, con la llamada Seguridad del Estado, un aparato represivo que ha tenido durante décadas entrenamiento cubano y ruso, para perseguir a sus vecinos y familiares

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