Ortega asciende a cuatro nuevos comisionados generales y ensancha la lista ante el «tapón» de Francisco Díaz

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo oficializó el 23 de mayo, mediante el Acuerdo Presidencial No. 74-2025, el ascenso de cuatro comisionados mayores de la Policía Nacional al rango de comisionado general.
Los ascendidos son Mauricio Lenin Soza Robelo, Álvaro José Pérez Marenco, Óscar José Alemán Márquez y Esteban Antonio Torrez Rocha. Con este nombramiento, se amplía aún más la lista de altos mandos policiales, que sigue creciendo mientras persiste el estancamiento provocado por la permanencia del primer comisionado, Francisco Díaz, quien ocupa el máximo cargo desde 2018.
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Este Acuerdo Presidencial No. 74-2025 resulta extraño, puesto que Ortega ya había aprobado un nombramiento con tres de los cuatro oficiales ahora ascendidos al rango de comisionado general. El régimen derogó el Acuerdo Presidencial No. 37-2025, emitido el 27 de febrero de este año y publicado en La Gaceta el 3 de marzo, para en este nuevo acuerdo de mayo, divulgado este martes, 27, simplemente suma a un cuarto oficial, Esteban Antonio Torrez Rocha, consolidando todos los ascensos en un solo decreto.
Mauricio Lenin Soza Robelo se desempeña como inspector general de la Policía; Álvaro José Pérez Marenco es jefe de Asesoría Legal; y Óscar José Alemán Márquez es jefe de la delegación policial del departamento de León, cargo que asumió tras el retiro del comisionado general Fidel de Jesús Domínguez Álvarez en marzo de 2025.

Domínguez, conocido por su papel en la represión de las protestas de 2018 y sancionado por Estados Unidos, fue retirado de su cargo sin mayores explicaciones y su paradero actual es desconocido. Lo único que se supo sobre la salida del exjefe de León, es que había caído en desgracia luego que se le descubrieron actos de corrupción y extorsión con propiedades, en contubernio con Camilo Báez, el hijo de la fallecida diputada Gladys Báez, quien fue desaparecido y la dictadura ni siquiera le permitió asistir a los funerales de su madres.
El dos de marzo de 2025, la Policía emitió una nota de prensa en la que anunciaba el paso a «honrosa condición de retiro» de Domínguez y del inspector de la Policía, el comisionado general Jaime Vanegas, y ahí mismo se anunciaba el ascenso de los tres comisionados que Ortega ratificó en el acuerdo presidencial del día siguiente, y que ahora ha derogado para incluir al cuarto mando policial.
No hay registros públicos que indiquen el cargo actual de Esteban Antonio Torrez Rocha. El ascenso de estos cuatro comisionados generales ocurre sin que se establezcan nuevas funciones ni se implementen retiros, aumentando el número de oficiales con ese rango, que ya ronda los 70.
Desde la llegada al poder de Ortega en 2007, la lista de comisionados generales ha crecido de manera exponencial. Antes de ese año, la Policía Nacional contaba con solo tres comisionados generales en servicio.
En septiembre de 2023, Ortega ascendió de forma masiva a 33 comisionados mayores al rango de comisionado general y, pocos meses después, en diciembre del mismo año, se sumaron otros 19 ascensos, llevando el total anual a 52 nuevos altos mandos. Este crecimiento, sin embargo, no ha sido acompañado por una reestructuración institucional ni por la creación de nuevas funciones para los oficiales ascendidos, quienes en muchos casos permanecen en los mismos puestos que ya ocupaban.

Por ejemplo, el ascenso del jefe policial de León, Óscar José Alemán Márquez, no implicó cambios en su posición, lo que sugiere que los nuevos ascensos, incluidos los de mayo de 2025, seguirán la misma tendencia: altos mandos con grado nominal pero sin funciones adicionales. Este fenómeno refleja un «tapón» provocado por la continuidad en el mando de Francisco Díaz, que ha impedido la promoción y renovación en la estructura policial. Una situación similar se observa en el Ejército, donde el general Julio César Avilés ha sido mantenido en el poder mediante reformas y ascensos, aunque allí se crearon nuevos cargos para altos mandos como forma de descongestionar la estructura.
Expertos en temas de seguridad aseguran que estos ascensos no conllevan nuevas responsabilidades ni implican cambios operativos o salariales importantes. Lo que se observa, señalan, es un uso político del mando policial para consolidar lealtades y mantener el control de la institución bajo el régimen Ortega-Murillo.

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