Monseñor Silvio Báez cumple seis años de exilio forzado: «Doy gracias a Dios que me ha sostenido en la oscuridad»

Este 23 de abril de 2025 se cumplen seis años desde que el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez Ortega, fue forzado a salir de Nicaragua por orden directa del Papa Francisco, tras una creciente ola de amenazas de muerte en su contra.
El religioso ha recordado el aniversario a través de su cuenta oficial en la red social X, con un mensaje de gratitud y fortaleza espiritual: «El 23 de abril 2019, hace 6 años, salí de Nicaragua. Doy gracias a Dios que me ha sostenido con su amor en la oscuridad. Gracias al Papa Francisco por su cercanía de hermano. Gracias a mi familia, a los frailes carmelitas y a todo el pueblo de Dios por su cariño y sus oraciones».
Noticia relacionada: Monseñor Silvio Báez: «Vender la conciencia es rebajarse»
La salida de Báez se produjo en medio de una de las etapas más intensas de la represión estatal contra la Iglesia Católica en Nicaragua, luego del estallido social de abril de 2018. En aquel momento, el obispo auxiliar se convirtió en una de las voces más firmes y valientes en defensa de los derechos humanos, al denunciar públicamente los crímenes cometidos por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Amenazas, campañas de odio y un exilio por mandato papal
Según reveló el propio Báez en 2019, su salida del país fue resultado de una petición expresa del Papa Francisco, quien le solicitó abandonar Nicaragua «por motivos de seguridad». El Vaticano habría tomado la decisión luego de que la embajada de Estados Unidos en Managua advirtiera sobre amenazas concretas de muerte contra el prelado. En una entrevista posterior, el obispo confirmó que había recibido información «de fuentes confiables» sobre planes para asesinarlo.
La campaña de odio orquestada desde el poder incluyó ataques en medios de propaganda oficialista, calumnias, hostigamiento digital y amenazas directas en redes sociales. En varias ocasiones, turbas sandinistas lo acosaron en templos y actividades religiosas. A pesar del acoso, Báez se mantuvo firme en su posición crítica contra el autoritarismo y su cercanía con el pueblo.
El 23 de abril de 2019, en un ambiente de tristeza y resistencia, monseñor Báez abordó un avión rumbo a Roma. La noticia de su salida conmocionó al país y fue interpretada como un golpe más a la libertad religiosa. El religioso lo describió como un momento doloroso pero necesario: «Mi corazón se queda en Nicaragua, con mi pueblo, con los pobres, con las víctimas, con los perseguidos».
Seis años denunciando el terror desde el exilio
Desde entonces, monseñor Báez ha mantenido una labor pastoral activa desde el extranjero. Aunque inicialmente se trasladó a Roma, ha vivido posteriormente en Estados Unidos, donde actualmente oficia misas y predica desde la iglesia Santa Ágata de Miami. A lo largo de estos seis años, ha sido un referente de resistencia espiritual y denuncia profética contra la dictadura nicaragüense.

Sus homilías dominicales son ampliamente compartidas en redes sociales y reproducidas por medios de comunicación críticos del régimen. En ellas, Báez ha denunciado la impunidad de los crímenes de Estado, la represión política, y la persecución sistemática contra la Iglesia Católica.
La persecución sistemática a la Iglesia católica
El exilio forzado de monseñor Báez fue solo el inicio de una escalada de agresiones contra la Iglesia. En los años siguientes, la dictadura de Ortega encarceló a al menos tres obispos —Rolando Álvarez, Isidoro del Carmen Mora y Pablo Schmitz— quienes posteriormente fueron desterrados, junto a más de una veintena de sacerdotes, en distintos operativos de represión.
Noticia relacionada: A siete años del estallido social, monseñor Báez desde el exilio lanza un mensaje de esperanza: «Ese mismo día Nicaragua inició el camino hacia la libertad»
Además, el régimen ha confiscado bienes e inmuebles de la Iglesia, ha congelado las cuentas bancarias de las diócesis del país, ha prohibido las procesiones religiosas y ha expulsado a congregaciones completas, como las Misioneras de la Caridad. A esto se suma la prohibición de ingreso a sacerdotes nicaragüenses que viven en el extranjero, así como la expulsión de religiosos de otras nacionalidades.
Uno de los casos más emblemáticos fue el del obispo Rolando Álvarez, condenado a 26 años de prisión en un juicio político por negarse a aceptar el exilio. Pasó más de 500 días encarcelado antes de ser desterrado a Roma en enero de 2024.
La voz profética sigue viva
A seis años de su exilio, monseñor Báez continúa siendo una de las voces más respetadas y seguidas por los fieles nicaragüenses, dentro y fuera del país. Su palabra, firme y compasiva, ha acompañado a las víctimas de la represión, a los exiliados, y a los creyentes que siguen resistiendo en silencio.
«He aprendido que el amor de Dios se manifiesta también en la noche del dolor», ha dicho en más de una ocasión. Y en esa oscuridad, su luz sigue siendo una guía para quienes no han renunciado a la esperanza de una Nicaragua libre.

Comentarios