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Esposa del coronel retirado Víctor Boitano exige fe de vida tras su desaparición en Nicaragua

La desaparición forzada del coronel retirado Víctor Boitano Coleman ha sumado un nuevo capítulo a la escalada represiva del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Su esposa, Eugenia Valle Olivares, denunció ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que su cónyuge fue arrestado el 23 de abril de 2024 en su vivienda … Continuar leyendo
Por Artículo 66 marzo 3, 2025
Esposa del coronel retirado Víctor Boitano exige fe de vida tras su desaparición en Nicaragua
Esposa del coronel retirado Víctor Boitano exige fe de vida tras su desaparición en Nicaragua

La desaparición forzada del coronel retirado Víctor Boitano Coleman ha sumado un nuevo capítulo a la escalada represiva del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Su esposa, Eugenia Valle Olivares, denunció ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que su cónyuge fue arrestado el 23 de abril de 2024 en su vivienda en Managua, sin orden judicial y a manos de un grupo de hombres armados y agentes policiales. Desde entonces, su paradero sigue siendo desconocido.

«Durante seis meses me dediqué a la búsqueda de mi esposo en distintos centros de reclusión. Sin embargo, ninguna autoridad nos proporcionó información sobre su paradero y estado de salud», manifestó Valle Olivares en su intervención. La persecución en su contra por insistir en conocer la suerte de su esposo la obligó a abandonar el país y exiliarse. Ahora, desde el extranjero, exige una fe de vida de Boitano, así como de otros detenidos y desaparecidos en circunstancias similares, como Angélica Chavarría, la pareja del fallecido Humberto Ortega; y de Brooklyn Rivera, el diputado caribeño exaliado del régimen que también fue secuestrado de su casa en Puerto Cabezas.

El secuestro de Boitano

El 23 de abril, Boitano se encontraba en su residencia en el barrio Altamira cuando fue sorprendido por un operativo policial. Testigos aseguran que al menos una decena de agentes, junto a hombres vestidos de civil, ingresaron con violencia, sin presentar documentación legal para su detención. Durante el operativo, su esposa y su hija fueron agredidas físicamente antes de que Boitano fuera sacado a la fuerza y trasladado en una camioneta Hilux con placas de Granada.

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Desde ese día, las autoridades no han confirmado oficialmente su detención ni el motivo de la misma. Su familia ha recorrido diferentes centros de reclusión, incluyendo la Dirección de Auxilio Judicial (El Chipote) y el Sistema Penitenciario Jorge Navarro (La Modelo), sin obtener respuestas. La incertidumbre sobre su estado de salud es aún mayor debido a que padece enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, además de secuelas psicológicas derivadas de torturas sufridas en detenciones anteriores.

Personaje controversial

El caso de Boitano es aún más complejo debido a su historial dentro y fuera del sandinismo. Exmilitar con 28 años de servicio en el Ejército Popular Sandinista, fue condecorado en varias ocasiones antes de su retiro en 2007. Luego, se convirtió en un abierto opositor a Daniel Ortega, publicó el libro Confesiones secretas de un coronel sandinista: el último de los Boitano en 2009. En 2006, se postuló como candidato a diputado por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), en ese entonces liderada por el actual sandinista Enrique Quiñónez.

Sin embargo, su confrontación con el régimen tomó otro giro en 2011, cuando fue acusado por Quiñonez de planear un atentado contra Camila Ortega Murillo, una de las hijas del dictador. Detenido y sometido a presión, terminó ofreciendo disculpas públicas entre lágrimas y adoptó una postura sumisa ante la dictadura. Luego de ese episodio, Boitano desapareció del ámbito político y, años después, se trasladó a Italia, donde obtuvo la nacionalidad italiana. Su regreso a Nicaragua en 2023, bajo completo sigilo, reavivó la saña de la dictadura sandinista que otra vez volvió a ordenar su encarcelamiento.

El silencio del régimen y las denuncias internacionales

A pesar de las gestiones legales y diplomáticas, el gobierno de Nicaragua no ha respondido a los reiterados llamados para esclarecer la situación de Boitano. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a su favor en diciembre de 2024, exigiendo información sobre su paradero y estado de salud, pero hasta el momento el régimen de Ortega y Murillo ha ignorado la solicitud.

Organizaciones de derechos humanos han calificado su desaparición como un crimen de lesa humanidad y alertan sobre un patrón de represión en el que los desaparecidos políticos son utilizados como herramientas de castigo y disuasión contra la disidencia. Valle Olivares, en su intervención en la ONU, pidió fortalecer los mecanismos de presión internacional y garantizar que casos como el de su esposo no queden impunes.

«Exigimos fe de vida de mi esposo Víctor Boitano, así como de Angélica Chavarría y Brooklyn Rivera», reclamó. Su clamor se suma a la lista de denuncias de familias de detenidos que enfrentan el mismo calvario: la incertidumbre sobre el destino de sus seres queridos en un país donde el Estado de derecho ha sido suprimido por completo.

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