Estas fueron las palabras de monseñor Álvarez que enfurecieron a la dictadura de Nicaragua

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, usando a la Cancillería de la República, escupió su molestia contra monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, por exponer a rasgos generales lo que significó para él haber permanecido un año y cinco meses como reo de conciencia de la dictadura de Nicaragua.
El jerarca, desterrado del país la madrugada del 14 de enero de 2024, brindó sus primeras declaraciones televisadas al canal católico EWTN después de un año de su salida forzada de nicaragua.
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En la entrevista con la periodista Paola Arriaza explicó que en prisión solo la oración lo mantuvo en pie y que siempre confió en que recuperaría su libertad. Los dictadores reaccionaron coléricos. Llamaron al Vaticano «Estado depravado y pedófilo» y nuevamente atacaron a los líderes religiosos nicaragüenses.
En el comunicado descalifican al clero. Tildan a los obispos y sacerdotes de «falsos profetas y mercaderes» que, según el régimen, buscan «romper la paz con todo tipo de violencia, falsedades y planificadas calumnias». Además, los acusa de promover «personas apátridas, destructivas, ambiciosas e irredentas».

Estas fueron algunas de las frases más destacadas del obispo Álvarez durante la entrevista que irritaron a Ortega y Murillo:
«He tenido un año de recuperación ciertamente de mi salud integral, pero en el que he venido también consiguiendo la paz interior que tanto necesitaba. Yo no me siento exiliado, sino liberado y en la diáspora. En la diáspora siempre crece la fe y se fortalece la esperanza».
«Cuando salí de la cárcel y me iban llevando al aeropuerto en las gestiones que la Santa Sede, la Secretaría de Estado en el nombre del Santo Padre hizo ante el gobierno, por supuesto lo que sentí fue alegría, pero sobre todo fue una experiencia de fe porque en ese momento recité y profesé el credo, que es por lo cual sufrí esa experiencia por mi fe».
«Yo siempre pensé y creí en mi libertad, siempre creí en mi liberación. ¿Cuándo? No lo sé, no lo sabía. No lo sabía, pero siempre esperé salir libre e insisto en que lo que me sostuvo fue la oración» .
«Aún en los momentos en que la esperanza se vuelve oscuridad, tenemos que creer firmemente que Dios va actuando en la historia del ser humano y en la historia de los pueblos. Y yo estoy convencido de eso y por eso soy un hombre de esperanza y creo que mi gente, mi pueblo es un pueblo de esperanza».
«(Mi salud al salir de prisión) en un lenguaje de cuantificación menos cero. Menos cero en todas mis capacidades psicológicas, psiquiátricas emocionales, afectivas, sentimentales, morales, espirituales, físicas, somáticas, menos cero».
«Amo mucho a mi gente, amo a mi pueblo y decirle que soy un obispo para la Iglesia Universal».
«Fui ordenado obispo para Matagalpa, soy cabeza visible de Matagalpa y administrador apostólico de Estelí y lo seguiré siendo hasta que Dios quiera».

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