Destierro de sacerdotes y pastores evangélicos evidencia el cierre de la libertad de culto en Nicaragua

El destierro de decenas de sacerdotes, obispos, religiosas, pastores, laicos y miembros de diferentes iglesias católicas y evangélicas de Nicaragua, a juicio de defensores de derechos humanos, evidencia el cercenamiento y el impacto directo a la libertad de culto en Nicaragua, por orden de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El abogado Yader Valdivia, miembro del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, afirmó —en entrevista con Artículo 66— que como organización tienen contabilizados al menos 50 religiosos que han sido desterrados por el orteguismo, resaltando que la cifra refleja «a las personas enviadas a Estados Unidos y a Roma, y también religiosos y laicos, quienes por el hecho de tener un vínculo con la iglesia fueron igualmente desterrados».
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Resaltó que la cifra de personas, vinculadas con iglesias evangélicas o católicas, que han sido desterradas por el orteguismo es mayor, ya que en lo que han contabilizado, por ejemplo, no sumaron la cifra de religiosas que fueron expulsadas a Costa Rica y Honduras.
«Este dato es solo un punto de partida para obtener una cifra más precisa. El colectivo está trabajando para reunir datos cuantitativos, aunque no se trata solo de una labor de contabilización, sino de documentación, identificación de patrones y violaciones a los derechos humanos. La cifra mencionada incluye personas nicaragüenses, pero también hay personas de otras nacionalidades que han sido expulsadas y que son líderes religiosos, lo que incrementa el total», aseguró el abogado nicaragüense.
En el Boletín 4 sobre Libertad de Religión en Nicaragua, elaborado por el Colectivo con datos documentados entre el 1 de abril y el 15 de julio pasado, se advierte del incremento de casos de destierros contra personas vinculadas a iglesias evangélicas o católicas.
Los defensores del Colectivo apuntan, citando reportes de la prensa independiente, que «la persecución de la dictadura a la iglesia católica ha obligado a 34 sacerdotes a salir del país en los primeros cuatro meses de 2024», pero, desde 2018 hasta julio de 2024, resaltan, la cifra de desterrados asciende a 222, incluyendo 91 monjas, según los datos compilados por la investigadora Martha Patricia Molina.
Dictadura arrasa con personalidades creíbles en Nicaragua
El defensor Valdivia apunta que todos estos casos de destierro causan un gran impacto, no solo a nivel personal y espiritual de quienes lo sufren, sino también a nivel social de quienes intentan ejercer su libertad de culto.
«El impacto de todo esto recae en la libertad de culto, un principio tanto humano como un derecho fundamental. La Diócesis de Matagalpa ha sido una de las más afectadas. Uno de los sacerdotes desterrados comentó que quedaban alrededor de una docena de sacerdotes en toda la Diócesis, lo que no es suficiente ni siquiera para cubrir un sacerdote por municipio. Este es un impacto muy grande, ya que sacerdotes de otros municipios tienen que trasladarse para oficiar misas», apuntó el defensor del Colectivo.
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Además, denunció que el régimen de Nicaragua está «vaciando al país de personas creíbles y con imagen de referencia, como activistas, defensores de derechos humanos, periodistas y religiosos. Este éxodo también afecta a la feligresía, algo que no se menciona mucho en los medios, pero que tiene un gran impacto».
El abogado afirma que el futuro de los sacerdotes y obispos desterrados por el orteguismo, al menos públicamente es incierto, dado que «no sabemos con certeza qué sucede con ellos. Hay mucho silencio sobre su situación. Algunos han sido reubicados en Costa Rica, Estados Unidos o en actividades en Roma, pero no se ha informado públicamente sobre su situación tras el destierro».

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