Daniel Ortega pide «desaparecer» a Estados Unidos y se estrena como «defensor» de migrantes a los que exprime

Aprovechando que se encontraba rodeado de representantes de países africanos, de un delegado de Rusia y de la activista palestina Leila Khaled, Daniel Ortega usó su tarima de celebración del 45 aniversario del triunfo de la revolución sandinista para despotricar, otra vez, contra «el imperialismo y las potencias».
Aunque durante su intervención intentó centrarse en situaciones políticas que resultan más interesantes para sus visitantes que para los nicaragüenses, Ortega forzó la conexión de los conflictos en África con el papel de Estados Unidos.
Para poder mantener su diatriba antinorteamericana, el tirano sandinista tuvo que recurrir al conflicto entre el grupo terrorista Hamás, de la Franja de Gaza, en Palestina, con el Estado de Israel.
«Y lo dicen claramente los gobernantes del Estado de Israel, lo dicen claramente, que quieren que desaparezca el Estado palestino. Lo dicen sin ninguna vergüenza… ¿Qué dicen las autoridades de Israel? Que no debe de existir el Estado palestino, que debe desaparecer porque es una amenaza para Israel. Si nos vamos con esa filosofía, habría que pedir la desaparición del Estado de la United State (Estados Unidos), el primero que debería desaparecer es ese Estado, que es el mayor criminal que tiene la humanidad», rezongó Ortega.

Más adelante, amplió su lista de objetivos a «desaparecer». «Que desaparezcan las potencias, que desaparezca la OTAN, y entonces tendremos un poco más de tranquilidad, un poco más de seguridad en el mundo», gritó el dictador nicaragüense, que solo se mostró acuerpado por estos países con los que ha estrechado lazos en los últimos meses, mientras que del continente americano únicamente contó con el acompañamiento de un delegado de la dictadura de Cuba y del canciller de Venezuela.
Extraña defensa de los «inmigrantes»
Como es costumbre, Ortega divagó sobre temas sin mayor sentido y en su intento de hacerlos parecer importantes se colgó de uno que históricamente ha sido usado por políticos de todo el mundo para sacarle réditos: la migración.
Como para tratar de darle contexto a esa extraña defensa de los inmigrantes, el dictador sandinista mencionó, como repite cada vez que aparece en público, la colonización británica en Norteamérica. Habló de la esclavitud en el Sur de los Estados Unidos y preguntó que a quién le pidieron permiso los europeos para «invadir» los territorios donde ahora es Estados Unidos y Canadá.
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«Simplemente decidieron ir para allá, empezar por asesinar a la población indígena y luego ocupar las tierras, y luego ir creciendo en riqueza y luego desarrollar esa fuerza de trabajo de esclavos para explotar sobre todo en el sur de los Estados Unidos, donde había esclavitud», vociferó.
«Se han convertido los yanquis y los europeos en enemigos de los inmigrantes (…) Esta guerra que tienen contra los inmigrantes va contra los derechos de la especie humana, el derecho de la especie humana de poder trasladarse a cualquier lugar de la tierra, y es un derecho que se lo han negado ellos, las potencias», dijo.
Asume defensa de los mismos migrantes a los que exprime
Esa perorata de supuesta defensa de los inmigrantes ocurre, casualmente, justo cuando altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos lo han acusado de exprimir a los migrantes ilegales, a quienes les ha facilitado el ingreso del país, a cambio de cobros, para luego empujarlos a tomar el camino por tierra hacia el norte.
El gobierno norteamericano ya ha expresado su preocupación por la permisividad que asume la dictadura de Managua con respecto a los vuelos chárter que transportan migrantes desde varios países de la región, y ahora de otros continentes, que buscan alcanzar las fronteras con EE.UU. donde se vive una verdadera crisis que deja secuestros, muertes y sufrimiento entre los viajeros irregulares.
En el informe «Un problema de política exterior: Diez hechos sobre la migración a Estados Unidos», elaborado por el investigador nicaragüense Manuel Orozco, del organismo Diálogo Interamericano, se deja claro que los dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, que constantemente atacan al gobierno del país norteamericano, han convertido la migración «en un arma» contra EE.UU.
Solo entre julio de 2023 y enero de 2024, el régimen de Nicaragua ha permitido el arribo al país de por lo menos 1,145 vuelos chárter procedentes de Haití, Cuba, Surinam, Curazao y Venezuela, y en las últimas semanas también vuelos procedentes de África y Asia, todos cargados de migrantes irregulares que aterrizan en Managua y luego siguen viaje hacia el norte, para llegar hasta la frontera sur de EE.UU.
El departamento de Seguridad Nacional identificó a la dictadura de Managua como parte de la red de tráfico de migrantes al señalar que «las acciones del gobierno de Nicaragua son motivo de grave preocupación» debido a que Ortega y Murillo «han implementado políticas migratorias permisivas, que han creado oportunidades para que las redes de tráfico de migrantes exploten» a los viajeros irregulares.

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