Dictadura mantiene «iglesia por cárcel» para la Virgen de Fátima, prohibida las procesiones en las calles

El lunes 13 de mayo, los católicos nicaragüenses conmemoran la solemnidad de Nuestra Señora de Fátima. Sin embargo, las actividades religiosas en su honor se llevarán a cabo exclusivamente en el interior de los templos, ya que el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha impuesto restricciones a las iglesias.
Por medio de su cuenta oficial de X, la abogada e investigadora Martha Patricia Molina denunció que la pareja dictatorial «prohibió toda celebración (a la Virgen de Fátima) en las calles y nuevamente se realizarán intramuros».
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En sus páginas oficiales de Facebook, parroquias de diferentes departamentos del país avisaron que las procesiones y otros eventos se harían dentro o, como máximo, en los alrededores de los templos. Algunas de las iglesias afectadas fueron la Inmaculada Concepción de María, en Masaya, y la Dulce Nombre de Jesús, en León.
Esta última iglesia difundió un anuncio indicando que el rezo del Santo Rosario, la Noche de Velas y las procesiones se harían en el atrio de la parroquia. De igual manera, en las fotografías publicadas se observa que los feligreses permanecen detrás de los portones del templo y no salen a la calle.
La parroquia Nuestra Señora de Fátima, ubicada en El Salto, San Rafael del Sur, Managua, también resultó afectada por las restricciones. Desde el 29 de abril, publicaron en redes sociales una agenda con las actividades de sus fiestas patronales y confirmó que las procesiones se harían «a lo interno de nuestra parroquia».
La devoción a Nuestra Señora del Rosario de Fátima se originó a partir de una serie de apariciones marianas que tuvieron lugar en Fátima, Portugal, en 1917. Según la tradición católica, tres niños pastores, Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto, afirmaron haber visto a la Virgen María en seis ocasiones, entre mayo y octubre de ese año.
La Virgen habría confiado a los niños mensajes y revelaciones, incluyendo predicciones sobre eventos futuros y llamados a la oración, la penitencia y la devoción al Corazón Inmaculado de María. Las apariciones en Fátima han sido reconocidas por la Iglesia Católica como dignas de fe y veneración.
Sin embargo, el régimen orteguista prohíbe que los católicos de Nicaragua practiquen su libertad religiosa. Solo en la Semana Santa de este año se restringieron unas 4,800 procesiones típicas del tiempo de Cuaresma, según un recuento de la abogada Molina.
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Además, unos cuatro mil agentes de la Policía Nacional fueron enviados para vigilar y asediar a laicos que asistieron a las actividades religiosas que se realizaron al interior de los templos, explicó a Artículo 66 la autora del informe «Nicaragua, una Iglesia perseguida».
En seis años de crisis, la dictadura ha ordenado la profanación de templos religiosos, el arresto de sacerdotes, la persecución contra el clero, vigilancia y espionaje permanente a los curas, el cierre de ONG, colegios y universidades ligadas a la Iglesia católica.

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