Opositores llevan al Departamento de Estado de EE-UU una propuesta de junta de transición en Nicaragua

Una propuesta consensuada entre diferentes organizaciones y partidos de la oposición nicaragüense para establecer una junta de gobierno de transición está desde hace más de seis semanas en manos del Departamento de Estado de Estados Unidos.
El documento surgió de la unificación de entre seis y siete propuestas que diferentes sectores opositores habían elaborado sobre cómo conducir una eventual transición política en Nicaragua, según explicó el comentarista político y activista opositor Jaime Arellano en una entrevista concedida el viernes 14 de agosto al periodista Álvaro Navarro, en el programa En Contacto, de Artículo 66.
Arellano afirmó que representantes de organizaciones y partidos trabajaron durante varias semanas para encontrar los «puntos de coincidencia» entre sus respectivos proyectos, conciliar diferencias y producir un solo documento.
«Se agarraron estas seis, siete propuestas por representantes de cada una de las organizaciones y partidos políticos que quisieron esta propuesta, y se empezó a buscar, se empezaron a trabajar qué es lo que había de común acuerdo en esa propuesta y cuáles eran las diferencias», explicó.
Según Arellano, el consenso fundamental alcanzado por esos sectores es que una junta de gobierno constituye la alternativa que consideran más conveniente para conducir una eventual transición en un país que desde hace 20 años padece una dictadura que pretende eternizarse en el poder.
«Hay un consenso de que lo que más conviene a Nicaragua y lo que más viable hay para Nicaragua es el establecimiento de una junta de gobierno de transición», afirmó Arellano.
El documento ya fue entregado al Departamento de Estado
Arellano aseguró que, una vez concluido el documento, sus promotores acordaron mantenerlo bajo reserva y entregarlo al Departamento de Estado para que pudiera ser analizado antes de una reunión de trabajo.
«Una vez que se tuvo ese documento, que era muy delicado y nuevamente no podía salir a luz pública, para que pudiera tener la efectividad que debe tener en el Departamento de Estado. Entonces ahí se decidió, ok, vamos a entregarla al Departamento de Estado», relató.
«El documento lo tienen ellos, está en sus manos, desde hace más de seis semanas», aseguró el hombre que por años condujo un programa de entrevistas políticas y que en el 2021 fue encarcelado en su domicilio por el régimen sandinista, de donde lo sacaron para desterrarlo en un avión junto a otros 221 exprisioneros políticos, el 9 de febrero de 2023 con rumbo a Washington.
Arellano agregó que tiene entendido, por una persona de «alto nivel del Departamento de Estado», que el documento fue recibido y se encuentra bajo análisis.
«Tengo entendido por la persona con la cual hablamos, de alto nivel del Departamento de Estado, que ya fue entregado y están trabajando, o están trabajando en el análisis de ese documento», expresó.
Artículo 66 no ha tenido acceso al documento ni ha confirmado de manera independiente con el Departamento de Estado su recepción o el estado de su eventual análisis.
Esperan discutir la propuesta con Estados Unidos
El próximo paso, según Arellano, sería una reunión de trabajo entre funcionarios estadounidenses y una delegación de las organizaciones que participaron en la elaboración de la propuesta.
Esa reunión todavía no se ha producido.
«Se le va a pedir a ellos una reunión de trabajo para presentar el documento, pero también para que nosotros pudiéramos hacer preguntas sobre lo que ellos querían hacer y que ellos hicieran preguntas a los que van a ir a esa reunión cuando se dé, sobre la parte técnica del documento, de la propuesta, como la parte política», explicó.
Arellano dijo que esperan conocer en las próximas semanas si el Departamento de Estado convoca ese encuentro.
«Veremos si en las próximas dos semanas dicen, ok, vamos a tener una reunión de trabajo, necesitamos que deleguen a dos personas, a tres personas, a cinco personas», señaló.
Lea también: Oposición vuelve al debate sobre una junta de transición para forzar la salida de Ortega
Las organizaciones tendrían entonces que seleccionar a quienes participarán en la reunión, incluyendo personas que trabajaron en los componentes técnicos, constitucionales y organizativos de la propuesta.
Arellano aseguró además que, una vez discutido el documento con la gente de la diplomacia norteamericana, la intención es presentarlo también a senadores y congresistas de ese país.
Una transición de entre 18 y 24 meses
La propuesta contempla que la junta conduzca un proceso de reconstrucción institucional antes de convocar a elecciones generales, según la descripción ofrecida por Arellano.
El comentarista sostuvo que no sería posible pasar inmediatamente de una eventual salida de Ortega y Murillo a elecciones sin reconstruir previamente las instituciones necesarias para garantizar un proceso democrático.
«Nicaragua tiene que reconstruir toda la institucionalidad, no puede elegir ir a unas elecciones sin componer el padrón electoral, reestructurar, limpiar el padrón electoral y crear un organismo electoral que sea creíble», afirmó.
Según los cálculos técnicos incorporados a la propuesta, explicó Arellano, ese período podría durar entre 18 y 24 meses.
«¿Cuánto tiempo va a tomar el proceso para reformar la Constitución, para crear una nueva constituyente, para crear las condiciones necesarias para estabilizar todo? Según los expertos de todas estas organizaciones y las personas que se involucraron en trabajar técnicamente en esto, estamos hablando de alrededor de año y medio, de 18 meses a 24 meses, a más tardar», manifestó.
De acuerdo con esa descripción, durante la transición tendrían que abordarse, entre otros asuntos, la reforma constitucional, la conformación de una Constituyente, la reorganización electoral y la administración temporal de instituciones nacionales y municipales.
Quien gobierne durante la transición no podría ser candidato
Uno de los puntos centrales incorporados al documento es que las personas que desempeñen funciones durante la transición no puedan aspirar a cargos de elección popular en las primeras elecciones libres posteriores, aseguró Arellano.
«Una de las cosas que se puso en ese documento que se le presentó al Departamento de Estado es que, por ejemplo, todas las personas que sean parte de esa junta de gobierno de transición en todas las áreas, no pueden optar a ningún cargo de elección popular en las primeras elecciones libres que se hagan en Nicaragua», explicó.
Arellano dijo que la restricción abarcaría no solamente a los integrantes de la junta, sino también a quienes asuman otras responsabilidades durante el período transitorio.
«Todas las personas, vuelvo y repito, que asuman un rol en este proceso de transición, ya sea administradores municipales en vez de los alcaldes corruptos que limpiaron, ya sea de los diputados o diputados que en el proceso de transición, de ser los diputados de la constituyente, todos esos no pueden optar a un cargo de elección popular en las generales elecciones que se van a hacer», afirmó.
El propósito sería separar la administración de la transición de la posterior competencia electoral y evitar que quienes ocupen posiciones de poder durante ese período sean señalados de utilizarlas para favorecer sus propias candidaturas.
Arellano aseguró que esta condición fue valorada positivamente por funcionarios del Departamento de Estado con quienes integrantes de este proceso han mantenido contactos.
«Inclusive en ese punto, cuando se habló con cierta gente del Departamento de Estado, nos dijeron, eso nos gusta en caso que esa sea la decisión», afirmó.
«Lo que menos queremos, nos dijeron, los Estados Unidos, es que la primera elección libre que se haga en Nicaragua sean cuestionadas por cualquier tema», mencionó el activista.
Según Arellano, la preocupación es evitar que un integrante de la junta pueda administrar la transición y posteriormente utilizar esa posición para competir por la Presidencia u otro cargo electivo.
Todavía no hay nombres para integrar la junta
El documento no establece todavía quiénes integrarían la eventual junta de gobierno.
Ante la pregunta de Navarro sobre cómo se planteaban iniciar su conformación, Arellano respondió directamente:
«No se ha llegado todavía a eso».
Lo consensuado hasta ahora, explicó, es la necesidad de una junta de gobierno y el proceso que debería conducir.
«En lo que se llegó es que hay un proceso de que debe haber una junta de gobierno de transición, que es el proceso, que los pasos que se están recomendando ahí hay que seguir», manifestó.
Arellano sostuvo además que sería un error pensar en una junta compuesta exclusivamente por dirigentes opositores exiliados.
«Creer que esa junta de gobierno de transición va a ser solo con personas que están en el exterior, es un gravísimo error. No lo consideramos de esa manera», afirmó.
La instancia, según su explicación, tendría que incorporar tanto a personas que se encuentran fuera del país como a nicaragüenses que permanezcan dentro.
El Ejército aparece en los escenarios de transición opositora
El papel que tendría el Ejército de Nicaragua tampoco está definido, aunque Arellano aseguró que existe coincidencia sobre la necesidad de considerar a la institución dentro de un eventual proceso de transición.
Según el comentarista, una de las preocupaciones centrales sería evitar un vacío de poder que desemboque en violencia, represalias o anarquía.
Arellano afirmó que existen diferentes criterios sobre cómo incorporar a ese actor de fuerza y control para garantizar la estabilidad.
«Hay algunos (…) que dicen, bueno, que el Ejército tiene que ser, alguien del Ejército tiene que ser parte de la junta de gobierno de transición. Hay otros que decimos, no, puede ser alguien de confianza del Ejército que sea parte de la junta de gobierno de transición», explicó.
Arellano dejó claro que ese punto todavía no ha sido resuelto.
«Esas son decisiones que sabemos que hay que tomar», señaló.
La oposición ya venía discutiendo una conducción colegiada
Hace un par de semanas, Artículo 66 habló con varios dirigentes de diferentes organizaciones después de que la activista Haydee Castillo, del Espacio de Diálogo entre Actores Nicaragüenses, planteara «con sentido de urgencia» la creación de un «sujeto político colectivo».
Castillo propuso una estructura capaz de representar a las fuerzas democráticas, coordinar una estrategia contra la dictadura, actuar como interlocutora ante la comunidad internacional y estar preparada para responder ante un eventual escenario de transición.
José Antonio Peraza, miembro de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), coincidió en ese entonces en la necesidad de establecer una representación plural de entre cinco y siete personas y consideró que la oposición debería lograrlo en un plazo aproximado de seis meses.
Juan Sebastián Chamorro, coordinador general de Ciudadanos por la Libertad (CxL) en el exilio, y quien según Arellano, también está en este grupo de la propuesta que enviaron al Departamento de Estado, confirmó que sectores de centro, centroderecha y derecha trabajaban desde hacía meses en propuestas relacionadas con una transición política.
Chamorro sostuvo entonces que «un espacio político en ausencia del poder político de la dictadura tiene que llenarse» y planteó que una instancia colegiada temporal tendría que administrar el país mientras se crean condiciones para elecciones democráticas.
Por su parte, el dirigente del partido Ruta del Cambio Félix Maradiaga calificó como «urgente e impostergable» la conformación de una conducción colegiada, aunque entonces aseguró no conocer formalmente la propuesta planteada por Castillo y tampoco es parte de esta iniciativa que ha revelado Arellano.
De «seis, siete propuestas» a un documento común
La información proporcionada ahora por el comentarista político permite conocer que, paralelamente a ese debate público, representantes de diferentes sectores trabajaron en la unificación de varios proyectos de transición.
Arellano mencionó entre ellos propuestas procedentes de Ciudadanos por la Libertad (CxL), sectores de Monteverde, Iniciativa por el Cambio, grupos liberales y otras organizaciones y partidos políticos.
«La idea es que la oposición de Nicaragua trabaje coordinadamente con el Gobierno de los Estados Unidos en acciones que nosotros podamos apoyar y en acciones que ellos nos puedan apoyar», sostuvo Arellano.
«En esa articulación estamos ahorita», concluyó.

Comentarios