Báez pide mayor respaldo internacional a Nicaragua: «Debe ser más clara y eficaz»

El obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, afirmó este domingo, 5 de julio, que Nicaragua continúa enfrentando una realidad marcada por la opresión, la falta de liderazgo cercano a la población y el escaso respaldo de la comunidad internacional.
Durante su homilía del XIV Domingo del Tiempo Ordinario, celebrada en Miami, el religioso describió la situación que viven los pueblos sometidos al miedo y la incertidumbre, una reflexión que ha mantenido en los últimos años sobre la crisis nicaragüense.
«Hay pueblos enteros cansados y agobiados por el miedo, el engaño y la opresión. Pueblos que caminan heridos, con incertidumbre, hambrientos de libertad, paz y justicia», expresó Báez.
El obispo también cuestionó la ausencia de liderazgos que inspiren esperanza entre la población y reclamó un mayor compromiso de la comunidad internacional.
«Hay gente agobiada porque el tiempo pasa y las cosas no cambian; aumenta el sentido de impotencia frente a estructuras de poder que parecen inamovibles; falta un liderazgo cercano al pueblo que contagie esperanza; y se echa de menos una solidaridad internacional más clara y eficaz», afirmó.
Báez sostuvo que los pueblos sometidos a la opresión necesitan recuperar la esperanza, pero señaló que ese proceso requiere compromiso y unidad. «Jesús también quiere dar descanso a los pueblos oprimidos», dijo.
Asimismo, advirtió que el cambio no llegará de manera automática. «Este descanso que Jesús nos ofrece no caerá del cielo. Las dictaduras no son derrotadas por arte de maagia», señaló. Según explicó, será el resultado de promover relaciones más respetuosas y solidarias, superar las divisiones y sustituir «las ambiciones personales por la lucha en favor del bien común».
En la parte final de su mensaje, el obispo recordó que la mansedumbre propuesta por Jesús no significa aceptar la injusticia con pasividad. «Quienes viven con mansedumbre son amables y pacientes; pueden indignarse sin ser agresivos, son valientes sin ser violentos y son firmes sin ser intransigentes», concluyó.
«Somos muy religiosos pero poco humanos»
Báez también reflexionó sobre la soberbia y el ejercicio de la autoridad dentro de la Iglesia.
Recordó que los «sabios y entendidos» rechazaron a Jesús porque «su saber los había convertido en personas arrogantes y autosuficientes» y porque «preferían sus dogmas a la misericordia».
Advirtió que esa actitud sigue presente cuando la religión se antepone a la dignidad de las personas. «Nos quedamos sin entender a Jesús cuando el orgullo pesa más que la bondad, cuando nos creemos mejores que otros por cumplir ciertas normas, cuando somos muy religiosos pero poco humanos», afirmó durante la homilía.
Báez concluyó que el modelo de Jesús es el servicio y no el poder. «Jesús nos pide que aprendamos su modo de vivir: delicado, sin violencia ni arrogancia, sin ambiciones de grandeza y siempre dispuesto a hacer el bien», expresó.

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