Skip to content
sáb. 3 oct.
Internacionales

Buscar una madre por chat y llorar a tus muertos por streaming, el drama de la diáspora venezolana

La diáspora venezolana busca a sus familiares entre los escombros, organiza redes de ayuda y enfrenta el dolor de despedirse a miles de kilómetros de distancia tras la tragedia que dejó más de 2.300 muertos.
Por AFP julio 2, 2026
Buscar una madre por chat y llorar a tus muertos por streaming, el drama de la diáspora venezolana. Foto: AFP.
Buscar una madre por chat y llorar a tus muertos por streaming, el drama de la diáspora venezolana. Foto: AFP.

Desde Ecuador, Suiza y Alemania, María Pessina y sus hermanos pasaron cuatro días buscando noticias de su madre en grupos de chat y redes. El sábado, una foto les confirmó lo peor: Magnolia murió en el derrumbe de su edificio en el doble terremoto que sacudió a Venezuela.

«La agonía terminó», suspiró Pessina, investigadora venezolana en Quito, cuando pudo confirmar que la ropa de uno de los cuerpos encontrados bajo los escombros era de su madre, de 79 años.

La propia María podría haber estado allí. Había estado de visita durante tres semanas y abordó el avión de regreso a Ecuador unas horas antes de los sismos del 24 de junio.

Imagen personalizada

Lea también: ¡Milagro en Venezuela! Rescatan a un sobreviviente después de una semana de los terremotos

«El terremoto ocurrió cuando yo volaba», dice a la AFP por llamada telefónica. Al aterrizar, «explotó el teléfono de mensajes porque mucha gente creía que yo seguía en Caracas», cuenta.

Hernan Gil, a survivor of Venezuela’s twin earthquakes, is assisted by members of international rescue teams before being rushed into an ambulance in Catia La Mar, La Guaira State, Venezuela on July 2, 2026, eight days after the quake. Hernan Gil, a 43-year-old security guard, had been buried in the booth of the seven-story building where he worked in Catia La Mar, a coastal area in the state of La Guaira devastated by the disaster. (Photo by Federico PARRA / AFP)

Antes de reencontrarse con los suyos para ir a casa, «ya había recibido un video del edificio en el suelo». «Ahí la desesperación pasó a otro nivel», confiesa.

Ella y sus hermanos empezaron entonces una angustiosa búsqueda. Activaron grupos de chat de la familia y de vecinos y contrataron a un motorizado para revisar las listas de vivos, heridos y desaparecidos en los hospitales de Caracas.

Gracias a un grupo de WhatsApp, los vecinos de los 14 pisos del edificio Petunia, en Caracas, pudieron reconectar con los emigrados que buscaban a sus familiares desde Miami, España, República Dominicana, Panamá o Ecuador.

An international rescue team carries Hernan Gil, a survivor of Venezuela’s twin earthquakes, on a stretche in Catia La Mar, La Guaira State, Venezuela on July 2, 2026, eight days after the quake. Hernan Gil, a 43-year-old security guard, had been buried in the booth of the seven-story building where he worked in Catia La Mar, a coastal area in the state of La Guaira devastated by the disaster. (Photo by Federico PARRA / AFP)

El viernes, un mensaje de ese chat informó que habían recuperado un cuerpo similar al de Magnolia. Un día después, María confirmó que era su madre.

«Pasé tres semanas limpiando y doblando su ropa, por eso pude reconocer lo que llevaba puesto en esa foto», explica esta investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

No sabemos nada de él

La desesperación de los Pessina se repite entre millones de venezolanos en el exterior. Muchos siguen buscando a familiares entre los más de 2.300 muertos y decenas de miles de desaparecidos de los terremotos de hace una semana, sin poder viajar ni sepultarlos en su país.

Venezuela cuenta con el mayor éxodo de la historia reciente de América Latina: 7,9 millones de personas han salido del país en la última década, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Desde Miami, Madrid y Santiago, esta diáspora movilizó redes para enviar medicamentos, pañales y fórmulas infantiles, además de viralizar pedidos de rescate.

«Mi cuñado Jorge Sedano está en el edificio Vallarta, en Playa Grande, y todavía no sabemos nada de él», dijo desde Miami a la AFP Andre, que prefiere no dar su apellido por motivos profesionales.

En esa zona de La Guaira, arrasada por los sismos, los vecinos se organizaron solos hasta la llegada de rescatistas salvadoreños el fin de semana.

«No he dormido desde que pasó esta tragedia. Publico pedidos de ayuda, de donaciones, reconecto gente; se necesita de todo y me llegan miles de mensajes», relata.

La indignación la quiebra al confirmar que el martes se suspendieron los trabajos de rescate en la residencia de su cuñado después de que vecinos sorprendieran a agentes de policía robando dólares entre los escombros.

«No llegaron a tiempo para salvar vidas. Quizás mi cuñado estaba vivo en las primeras horas. Pero sí llegaron a robar».

Un adiós por streaming

«Es raro estar tan lejos, seguir la rutina. Estamos viviendo aquí horas, con la cabeza allá», soltó en un chat de amigos del colegio Broli Rumbos, cuando se enteró desde España de que uno de sus amigos llevaba buscando a su familia entre los escombros de un edificio en La Guaira.

«Para bien y para mal ahora vivimos en tiempo real lo que pasa al otro lado del mundo», dice resignada María Pessina.

En el edificio Petunia de su madre, situado en un sector de clase media y acomodado de Caracas, «casi todos tenían familia en el exterior».

El martes supieron en el chat de vecinos que un matrimonio y su hija habían fallecido. Solo su otro hijo sobrevivió. Estaba estudiando en Italia.

Los Pessina se preguntan ahora cómo despedir a Magnolia a cientos o miles de kilómetros de distancia, probablemente por streaming una vez que las hermanas de su madre reciban las cenizas.

«No sabemos cuándo, todo eso es ahora mismo un caos», cuenta.

Será una ceremonia con música «porque le encantaba cantar». Y «me imagino que lo veremos en streaming como ya nos hemos venido acostumbrando quienes hicimos vida lejos», comenta Pessina.

Pero ella quisiera vivirlo con los vecinos de Petunia, con alguna ceremonia «en ese lugar que ahora recobra otro significado para todos», dice de lo que fue su casa en Caracas desde que nació.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

Comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *