Sacerdote nicaragüense ordenado en el exilio será vicario parroquial en iglesia de Miami

El sacerdote nicaragüense Cristhian Mendieta será el nuevo vicario parroquial de la iglesia St. Thomas the Apostle en Miami, en Estados Unidos, a partir del próximo 15 de junio, informó ACI Prensa este fin de semana.
A Mendieta lo ordenó presbítero el arzobispo de Miami, Thomas Gerard Wenski, en una ceremonia que se celebró el pasado 9 de mayo en la Catedral de Santa María.
Mendieta huyó de Nicaragua después de la persecución de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en contra de la Iglesia católica y en especial del obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, de quien el entonces seminarista era uno de sus más cercanos colaboradores.
Por asociación, el régimen sandinista también lo persiguió. Huyó primero a Guatemala, después estuvo en Costa Rica y finalmente en el año 2022 llegó a Miami, donde contó con el respaldo de Báez y la iglesia Santa Aghata.
Qué dijo el nuevo sacerdote en el exilio
«Mi gente y mi pueblo los llevo en el corazón», dijo Mendieta a ACI Prensa tras su ordenación sacerdotal. Pese a las denuncias en contra del clan Ortega-Murillo, la persecución, hostigamiento y discursos de odio en contra del clero ha continuado en el país centroamericano.
La semana pasada, la codictadora Rosario Murillo llamó «siervos de Satanás» a los opositores al régimen e incluyó entre ellos a sacerdotes y religiosos que constantemente denuncian las violaciones a los derechos humanos en su país, del que fueron muchos desterrados, desnacionalizados y en casos como el obispo Rolando Álvarez detenidos, juzgados y sus bienes confiscados.

«Este sacerdocio es una bendición para mí, para mi familia, para la Iglesia y el pueblo de Nicaragua», sostuvo Mendieta, quien con su ordenación se convierte en el tercer presbítero que este año se consagra al altar fuera del país. Anteriormente, bajo estricto secreto, ordenaron a dos sacerdotes en la Diócesis de Limón, Costa Rica.
Fue una ceremonia en estrictas condiciones de reserva, sin convocatoria pública, sin transmisiones y sin la presencia de sus familiares, quienes se encuentran dentro de Nicaragua y pueden ser objeto de represalias por parte del Estado.
Un regalo para Miami y Nicaragua
Mendieta ofició su primera eucaristía, el pasado 10 de mayo, en la iglesia Santa Agatha, donde reafirmó su compromiso con Nicaragua.
Estuvo acompañado por el obispo Báez, quien agradeció por ese momento. «Eres un regalo del Señor para la Iglesia», afirmó el prelado.
Destacó que no solo la Arquidiócesis de Miami se vería beneficiada por su ordenación, sino también la iglesia en Nicaragua pese a los ataques del régimen, a quienes criticó con fuerza.
«No podemos olvidar tampoco la orfandad impuesta por los poderes tiránicos a los pueblos, despojándolos de la libertad y la dignidad, negándoles el derecho a la voz, a la memoria y al futuro. Jesús no quiere ni una comunidad ni una humanidad huérfanas», señaló Báez en su mensaje que recogió ACI Prensa.
La persecución que no cesa
La persecución religiosa, que ha sido reseñada en informes, denuncias y condenas internacionales, no se ha detenido. También en febrero de 2026 a un sacerdote que intentó regresar al país lo detuvieron agentes de migración en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino. Lo interrogaron, lo retuvieron y luego expulsaron del territorio nicaragüense.
José Concepción Reyes Mairena tuvo la firme decisión de volver a la Diócesis de León, donde ejercía su ministerio pastoral, pero la dictadura se lo impidió. Según las cuentas en redes sociales de la abogada, investigadora y activista de derechos humanos, Martha Patricia Molina, el número de sacerdotes y religiosas expulsados del país asciende a 309 personas.
«La expulsión del sacerdote Concepción Reyes es muestra de que la dictadura Ortega-Murillo no da tregua a la Iglesia Católica de Nicaragua», expresó Molina a través de sus plataformas al conocerse la noticia hace tres meses.
El discurso de Murillo contra la Iglesia
Esto contrasta con los discursos diarios de Rosario Murillo, quien en sus alocuciones a los medios sandinistas pregona la paz, el amor y habla constantemente de Cristo, usa un lenguaje religioso que mezcla con discursos de odio.
Este lunes, 11 de mayo, anunció el bautizo de una de sus nietas, la hija de Luciana Ortega Murillo. Los últimos minutos de su mensaje los dedicó a hablar del sacramento de iniciación cristiana.
«Agradecemos al padre Julio Arana, a su eminencia reverendísima, cardenal Leopoldo Brenes, por haber dado el consentimiento para esta ceremonia bautismal, ahí en el barrio San Judas, y al padre por habernos albergado», declaró la codictadora en un momento en el que se cuestiona el papel del arzobispo de Managua quien en enero pasado aseguró que no acudiría al primer consistorio convocado por el papa León XIV.
Incluso, dijo a un medio nicaragüense que «no he recibido una convocatoria. He estado registrando el correo, registrando el WhatsApp, registrando las comunicaciones del Colegio Cardenalicio y tengo mis dudas, porque algunas veces se llama al consistorio, pero para cosas internas, para cosas muy particulares de la Santa Sede y el Papa».
Poco después desde el Vaticano desmintieron al único cardenal con el que cuenta Nicaragua. En declaraciones a ACI Prensa, el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, dijo que «todos han sido invitados».

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