Trump dice que tomará el control de Cuba «casi de inmediato»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este 1 de mayo de 2026 que su país tomará el control de Cuba «casi de inmediato», en una amenaza que registra una escalada agresiva en su discurso contra la isla y que ocurre horas después de firmar nuevas sanciones contra el régimen y su aparato militar.
Durante un acto en Florida, Trump dijo hay «…un lugar llamado Cuba, que vamos a tomar casi inmediatamente… Cuba tiene problemas. Terminaremos uno primero. Me gustaría terminar el trabajo».
Menciona portaaviones tras hablar de Irán
El mandatario fue más allá y vinculó esa afirmación con el escenario militar global, al referirse al conflicto con Irán, sobre el cual aseguró que ya terminó y que Washington estaría trayendo sus tropas de regreso.
«De regreso de lo que vamos a hacer… de regreso de Irán, tendremos uno de nuestros grandes… quizá el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo. Lo haremos llegar, se detendrá a unos 100 metros de la costa, y ellos (la dictadura cubana) dirán: muchas gracias, nos rendimos».
Trump tomó la decisión de abandonar el conflicto en Irán para evitar ir al Congreso norteamericano a pedir una autorización. Además, según analistas internacionales, la guerra contra el régimen persa se extendió más de lo que Washington pretendía y los resultados no fueron los que esperaban, lo que ha provocado serios cuestionamientos en el electorado republicado, que podría generar mayor fricción que terminaría con un golpe a la imagen de hombre fuerte del magnate.
Sanciones contra el régimen y el ejército cubano
Horas antes de estas declaraciones, Trump firmó una orden ejecutiva que amplía las sanciones contra Cuba, dirigidas no solo al régimen, sino también a su aparato militar y de seguridad.
La Casa Blanca justificó la medida señalando que el Gobierno cubano representa «una amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad de Estados Unidos y acusó al régimen de apoyar a actores hostiles y desestabilizar la región .
Las sanciones apuntan a sectores estratégicos controlados por el Estado —como defensa, energía, minería y finanzas— y permiten castigar también a empresas y bancos extranjeros que mantengan relaciones con estas estructuras .

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