Nicaragua, otra vez en los últimos puestos de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa

Nicaragua continúa en la cola de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa que elabora anualmente la organización Reporteros Sin Fronteras, que este jueves, 30 de abril, alertó que el 2026 es el peor año con la puntuación media más baja en los 25 años de elaboración de este índice.
El país centroamericano, junto con Cuba y Venezuela, son las naciones de América Latina donde peor se trata a la prensa, aunque en este año retrocedieron varios puestos naciones como Argentina, Ecuador y Perú, marcadas por crisis políticas y económicas que ponen en riesgo el ejercicio del periodismo.
«En los 25 años que RSF lleva publicando la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, la libertad de información se ha ido deteriorando y el panorama, ensombreciendo paulatinamente. Los periodistas siguen siendo asesinados o encarcelados por su trabajo», denunció Reporteros Sin Fronteras.
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha llevado al país a mantenerse en el puesto número 168, superando a Cuba (160) y Venezuela (159), de un total de 180 naciones que analiza la organización internacional.
Advirtieron que «las tácticas de ataque a la libertad de prensa están cambiando: el periodismo sucumbe, asfixiado por un discurso político hostil hacia los reporteros, debilitado por una economía de los medios en declive y presionado por la instrumentalización de leyes contra la prensa».

Panorama mediático «en ruinas»
En el caso nicaragüense, Reporteros Sin Fronteras lo mantiene como un régimen cerrado a la libertad de prensa, un indicador que se agravó desde las protestas de la rebelión de abril en 2018 cuando la dictadura comenzó a apresar periodistas, expulsarlos del país y desnacionalizarlos. A esta estrategia se sumó la confiscación de medios de comunicación como Confidencial, La Prensa de Nicaragua y 100 % Noticias, además de la quema de Radio Darío en León.
La organización ubica a Rusia en la cabeza de países que usa «leyes contra el terrorismo, el separatismo o el extremismo con el fin de restringir la libertad de información». En el país euroasiático hay 48 periodistas detenidos.
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Pero los Ortega-Murillo no se quedan atrás. «Estas técnicas de instrumentalización de las medidas de seguridad nacional se observan también en la vecina Bielorrusia (puesto 165), en Birmania (166), en Nicaragua (168) o en Egipto (169)», dijo Reporteros Sin Fronteras.
«En Nicaragua (168) el panorama mediático está sencillamente en ruinas, víctima de una represión sistemática y un deterioro permanente de las condiciones de ejercicio de la profesión», dijo sobre las tácticas del régimen contra la prensa libre.
Retroceso en Latinoamérica
Otro país centroamericano también aparece señalado por la institución como uno de los que usa el indicador legal para atentar contra la libre expresión de ideas y el trabajo periodístico.
«El deterioro del indicador legal se explica también por el uso abusivo de las legislaciones vigentes para llevar a los periodistas ante los tribunales, como ilustra el recrudecimiento de las demandas intimidatorias en Bulgaria (71) o en Guatemala (128), con el caso emblemático del fundador de elPeriódico, José Rubén Zamora», dijeron sobre el caso guatemalteco y la lucha del veterano periodista contra un sistema judicial que lo ha perseguido pese a los cambios en la presidencia de esa nación.
Otros países latinoamericanos sufrieron también un descenso. El más emblemático fue Ecuador por el asesinato de los periodistas Darwin Baque y Patricio Aguilar. Cayó 31 puestos para ubicarse en la posición 125. Otro es Perú que bajó 14 y está ahora en la posición número 144 producto de que «se recrudece la violencia y se han registrado cuatro asesinatos de periodistas en 2025».
De Venezuela aunque destacaron la excarcelación de periodistas desde principios de este año, después de la captura y encarcelamiento de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por partes de militares estadounidenses tras un intenso bombardeo en Caracas, la nación suramericana «sigue sumida en una gran incertidumbre en cuanto a las garantías de la libertad de información».

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