Daniel Ortega está dispuesto a sacrificar a Rosario Murillo para salvar su propio pellejo

Una pelea a cuchillos en El Carmen sería una escena de una película de Netflix, pero en la realidad es lo que podría gestarse entre Rosario Murillo y Daniel Ortega en la actualidad, mientras que Estados Unidos aumenta el cerco contra el régimen sandinista.
El nuevo flanco de ataques ha venido en los últimos dos días del lado militar. Los cuestionamientos y preocupaciones de la Casa Blanca por la relación con Rusia han encendido de nuevo las alertas.
Analistas consultados por Artículo 66 explican que mientras Daniel Ortega estaría dispuesto a sacrificar a Murillo para evitar ser encarcelado a sus 80 años, la codictadora es más propensa a la de confrontar con su adversario ideológico, aunque en la práctica él ha sido quien desde la captura en enero pasado de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Venezuela, ha sido más incisivo contra Washington en algunas alocuciones públicas.
Ana Quirós Víquez, una de las fundadoras de la Unidad Azul y Blanco (UNAB) y ahora miembro del grupo Monteverde, considera que Ortega es una «persona más pragmática» y que pese a haberse visto disminuido en su control del poder en los últimos años, los hechos en Venezuela y posteriormente en Cuba lo han obligado a retomar alguna vocería, pese a que la misma Murillo se ha visto incómoda en esas escasas apariciones desde los bombardeos a Caracas a inicios de este año.
«Hay ese estira y encoge, lo hemos visto públicamente cuando ella ha querido frenar las intervenciones de Ortega. Creo y tenemos noticias directas de que sí ha habido algunas desavenencias, hay gente totalmente plegada a lo que diga Murillo, pero hay gente que todavía tiene un centímetro de visión hacia adelante y probablemente esto venga del Ejército y otros espacios», estimó Quirós Víquez sobre el actual escenario de la dictadura: más aislamiento, sola en el continente sin sus aliados ideológicos naturales y con indiferencia de sus socios como Rusia, China y ahora más de Irán, sumida en el conflicto con EEUU e Israel.
Ortega busca su propia subsistencia
Alfredo Gutiérrez, de Liberales en el Exilio, aseguró también que «podría ser que Ortega traicione a Rosario Murillo y con dicha traición él se ponga al frente de una negociación para poder él mantenerse sus últimos días en Nicaragua y no tener que afrontar el exilio o afrontar el encarcelamiento o la persecución o la muerte, como consecuencia de una acción o una operación de índole militar», explicó.
La realidad es que el jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan, manifestó en una comparencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, que su país con la nueva doctrina de seguridad nacional impuesta por Trump quiere minimizar la influencia china y rusa en América, lo que pone en problemas al régimen sandinista por su amplia cooperación militar, política, económica y de represión con Rusia.
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Algunos buscan alejarse de Murillo
Quirós Víquez aseguró que aunque hay muchos en el sandinismo plegados a los designios de Murillo, en el Ejército quizá haya un vestigio (de interés) de mantener cierta distancia con la codictadora, lo que abriría una puerta a desplazarla para garantizar la sobreviviencia del movimiento ante cualquier acción estadounidense.
Aunque reconoce que finalmente en Washignton tomarán en cuenta las denuncias hechas por la oposición nicaragüense sobre los riesgos de la presencia militar rusa en Nicaragua, las presiones impulsadas hasta el momento y sus resultados han sido muy pocos.
Aún quedan presos políticos desaparecidos, no han devuelto propiedades confiscada y se mantiene el aparato represivo intacto.
«Las presiones de Estados Unidos que han comenzado no han sido suficientes porque no ha habido mayor liberación de presos, no han devuelto ninguna propiedad o casi ninguna y no ha habido ningún cambio, continúa la represión, el hostigamiento y la desaparición de los presos políticos», dijo la activista.
Incluso, dentro del propio régimen como ya advirtió el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN), la represión interna ha sido más dura en el último año con detenciones arbitrarias, desaparición forzada y peores condiciones de encarcelamiento para sus antiguos aliados.

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