Nicaragüense condenado en EE. UU. tras descubrirse más de 2.600 archivos de pornografía infantil

Un ciudadano nicaragüense originario de Nueva Segovia fue condenado en Estados Unidos a 30 años de prisión tras ser hallado culpable de producir material de abuso sexual infantil en el estado de Wyoming.
El sentenciado fue identificado como Maycon Stiven Molina Pérez, de 23 años, quien residía en Laramie. La condena fue dictada el pasado 6 de febrero por el juez principal del Tribunal de Distrito de Estados Unidos, Kelly H. Rankin, durante una audiencia realizada en Cheyenne.
De acuerdo al fallo judicial, Molina Pérez deberá cumplir 360 meses de cárcel, seguidos de 10 años de libertad supervisada. Además, el tribunal ordenó el pago de una indemnización mínima de 3.000 dólares a cada víctima que lo solicite. El período para presentar dichas reclamaciones permanecerá abierto durante 90 días.
La investigación inició el 8 de julio de 2025, cuando la madre de una menor encontró en un teléfono celular un video en el que el acusado aparecía agrediendo sexualmente a la niña. La mujer entregó de inmediato el teléfono celular a agentes del Departamento de Policía del Condado de Laramie.
En un comunicado, la Policía del Condado de Laramie detalló que tras recibir el equipo «se obtuvo una orden de allanamiento y se procedió a confiscar ropa y otros dispositivos electrónicos relacionados con la investigación».
Las autoridades también informaron que el sospechoso abandonó Wyoming tras conocerse la denuncia y fue localizado ese mismo día en Colorado, donde fue detenido.
Más de 2.000 archivos de pornografía
Al momento de su captura, Molina Pérez portaba un iPhone que también fue incautado. Peritos del equipo de Delitos contra Niños en Internet de la División de Investigación Criminal de Wyoming examinaron ambos aparatos.
Según el comunicado policial, en el Samsung Galaxy «se localizaron más de 1.400 archivos de pornografía infantil, incluyendo material de bestialidad, agresión sexual infantil y sadomasoquismo», además del video que evidenciaba la agresión ocurrida en la vivienda del acusado.
En el iPhone, los investigadores encontraron «más de 1.280 archivos de imagen y varios videos, incluidos dos videos adicionales que involucraban a la víctima». Las autoridades también confirmaron que el procesado compartía este tipo de contenido mediante aplicaciones como Telegram y WhatsApp.
El caso fue investigado por el Departamento de Policía del Condado de Laramie en conjunto con el Grupo de Trabajo DCI-ICAC, mientras que la acusación estuvo a cargo de la fiscal federal adjunta Mackenzie Morrison.

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