Arquidiócesis de Managua nombra nuevos sacerdotes para cubrir vacantes dejadas por el asedio de Ortega

La Arquidiócesis de Managua anunció este sábado, 31 de enero, una amplia reorganización pastoral que implica el traslado y nombramiento de más de 23 sacerdotes.
Mediante una nota oficial, el cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano informó que los cambios responden al «bien espiritual y la debida atención pastoral de las comunidades parroquiales».
«Teniendo presente el bien espiritual y la debida atención pastoral de las comunidades parroquiales de la Iglesia de Managua, con la autoridad a él concedida ha dispuesto hacer los siguientes nombramientos», señala el comunicado firmado por la Oficina de Prensa de la Arquidiócesis.
Nuevos nombramientos en parroquias de Managua
Entre los casos se encuentra la parroquia Nuestra Señora de las Américas, que había quedado debilitada tras el exilio forzado del presbítero Fernando Téllez Báez, quien salió del país luego de constantes hostigamientos del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En su lugar, fue nombrado como vicario parroquial el sacerdote Arnold Vásquez.
Asimismo, el cardenal Brenes designó al sacerdote Kevin Francisco Mayorga, recientemente ordenado, como vicario parroquial del Santuario Cristológico Nuestro Señor de Esquipulas, en Managua.
Esta parroquia estuvo anteriormente a cargo del sacerdote Héctor Treminio, quien fue detenido en diciembre de 2023 y posteriormente desterrado a Roma junto con los obispos Rolando Álvarez, de Matagalpa, e Isidoro Mora, de Siuna.
Otro de los nombramientos relevantes es el del sacerdote Hanz Bendixen, quien deja la parroquia San Ignacio de Loyola para asumir como Director Espiritual del Seminario Mayor La Purísima, acompañado por el presbítero Boanerges Ruiz. Bendixen sustituye a Pedro Vado, ahora nombrado párroco de San Cristóbal.
Los cambios incluyen además el traslado del sacerdote Guillermo Majewski a la parroquia Nuestra Señora de Candelaria, de Mike Santamaría a Santo Tomás Apóstol, y de Zenón Hernández a San Juan María Vianney, entre otros movimientos que afectan parroquias en Managua, Tipitapa, Tisma y Jinotepe.



Una iglesia perseguida
Desde 2018, la Iglesia católica en Nicaragua ha sido uno de los principales blancos del régimen Ortega-Murillo, con obispos encarcelados, sacerdotes desterrados, parroquias vigiladas y celebraciones religiosas restringidas.
De acuerdo al informe «Nicaragua: una iglesia perseguida», desde abril de 2018 hasta julio de 2025, 302 religiosos fueron desterrados del país en medio de ataques y persecución.
«Los religiosos han sido expulsados, prohibido su ingreso al país, desterrados o ellos/as porque su vida corría peligro fueron obligados/as a salir al exilio, la mayoría se ha reintegrado en otras comunidades extranjeras continuando así con la vida religiosa para los que fueron formados», dice el documento.

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