Nuevos aranceles de EE. UU. golpearán a pymes y empleo, según activista en derechos humanos

El activista de derechos humanos y miembro de la Fundación Libertad, Donald Muñoz, advirtió que el incremento arancelario que Estados Unidos aplicará a productos nicaragüenses en los próximos años será «gradual, pero no por eso menos serio», y que podría golpear de manera directa a sectores productivos que ya operan con márgenes estrechos.
Según explicó, en 2026 el ajuste iniciará con una tarifa del 0%, lo que describe como «una especie de respiro técnico».
Sin embargo, recalcó que ese alivio será temporal: «Para el 2027 y el 2028 va a subir el 10 y el 15% respectivamente, y si a eso le sumás el 18% del arancel recíproco… algunos productos van a estar entrando a Estados Unidos con hasta un 33%».
Muñoz señaló que el impacto será más fuerte para las exportaciones que operan fuera del DR-CAFTA, particularmente las pymes, el sector textil no protegido, ciertas manufactureras y agroindustrias sin certificación.
«Las pequeñas y medianas empresas que sostienen más del 90% de la economía y son las que se van a ver realmente afectadas», afirmó.
Una advertencia desde Washington
El incremento arancelario, explica, es una respuesta directa a un expediente amplio que documenta violaciones graves a derechos humanos y estándares laborales. «Hay más de 2.000 comentarios públicos, más de 160 testimonios… encarcelamiento de opositores, confiscación de universidades y ONG. Se han desmantelado más de 5.000 ONG», indicó.
En este contexto, consideró que Estados Unidos actúa bajo un enfoque técnico y no meramente político. «No es un castigo político… es una respuesta diplomática a un patrón sistémico de abuso».
Muñoz sostuvo que la medida es también un mensaje dirigido al sector empresarial nicaragüense que continúa alineado con el Gobierno. «Es una advertencia real… el costo va a ser más alto si ellos no ponen la barba en remojo», afirmó.
Ajustes urgentes para los exportadores
De acuerdo con el activista, las empresas deberán reaccionar rápidamente para mitigar el impacto. Entre las opciones menciona redirigir exportaciones hacia el CAFTA, renegociar contratos o asumir parcialmente el sobrecosto. Sin embargo, reconoce que estas alternativas pueden resultar insuficientes. «Si en Estados Unidos dicen: ‘me vas a subir un 33% el costo’, no me merece la pena… vas a perder mercado», advirtió.
También sugirió explorar otros destinos comerciales, aunque considera que el aislamiento internacional del país dificulta la búsqueda de nuevos socios. «Con el régimen, a como nos han aislado… las opciones son muy pocas».
El panorama, considera, seguirá siendo incierto mientras no haya cambios políticos internos. «El régimen no está dando señales de que quiere cambiar. Entonces, esos aranceles se van a mantener», concluyó.
La permanencia del régimen
El activista subrayó que, pese a la relevancia de los nuevos aranceles, el factor que más erosiona la economía nacional continúa siendo la permanencia del régimen de Daniel Ortega. «La dictadura le está haciendo un gran daño a Nicaragua. Hemos retrocedido 200 años», dijo.
Para él, la magnitud del deterioro económico supera con creces el impacto de las medidas comerciales: «Ese golpe es mínimo en comparación a lo que la dictadura ha hecho».
Muñoz recordó que Nicaragua sigue ubicada entre los países más pobres de América Latina, pese a haber recibido, según mencionó, millonarias transferencias de cooperación internacional. «Toda la cooperación que han recibido de Venezuela, más de 5,000 millones de dólares, ¿dónde está ese dinero?»

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