Otra niña muere atropellada mientras jugaba en una calle de Managua

Una niña de 18 meses, de apellidos Velásquez Blas, murió este domingo por la mañana luego de ser atropellada por un vehículo en una calle del barrio Hialeah, en Managua. La menor jugaba con su primito de 4 años sin supervisión de un adulto, frente al cuarto donde vivía con su madre.
El momento de la tragedia
Vecinos relataron que los niños estaban al otro lado de la calle cuando ocurrió el impacto. “La niña estaba sola con el primito, no había ningún adulto cerca”, contó una habitante del barrio. La madre, identificada como Stefanny Blas, de 22 años, pidió ayuda desesperadamente al ver a su hija en el suelo. Un conductor accedió a trasladarlas al hospital Fernando Vélez Paiz, donde la niña falleció por una lesión severa en el cráneo.
Camioneta bajo investigación
Tras el accidente, los vecinos señalaron a una camioneta blanca como el vehículo que habría provocado la muerte de la menor. Agentes de tránsito retuvieron un vehículo con esas características a una cuadra del lugar, junto con su conductor. El niño de 4 años que jugaba con la víctima también identificó esa camioneta como la responsable del atropello.

Una prima de la madre afirmó que la niña “no estaba bien cuidada”, e incluso comentó que la progenitora “andaba pendiente de otras cosas”, lo que abrió debate sobre una posible falta de tutela.
Un patrón que se repite
Este caso ocurre pocos días después de otro suceso similar en Estelí, donde un niño de aproximadamente 6 años murió arrollado por un camión repartidor de bebidas mientras jugaba entre desechos y cajas de cartón en una calle del barrio Gerardo Brook. El niño se escondió dentro de unas cajas mientras jugaba al escondite, y el conductor no logró verlo a tiempo.
Un video difundido por medios locales muestra cómo la acumulación de basura obstruía la visibilidad del camión. Vecinos afirmaron que esa esquina siempre ha sido un punto de riesgo, porque los niños del lugar “no tienen dónde jugar y la calle es lo único que hay”.
Niñez expuesta a las calles
En ambos casos, el juego infantil terminó en tragedia. Una psicóloga consultada por Artículo 66 señaló que la falta de espacios seguros obliga a que muchos niños jueguen en plena calle. La especialista —que pidió mantener el anonimato— explicó que las familias pobres priorizan alimentación y servicios básicos, y por eso no tienen acceso a zonas recreativas. “El Estado debería garantizar lugares seguros para jugar. No es un lujo, es una necesidad”, dijo.
Mientras tanto, en barrios periféricos y zonas rurales, los parques públicos son escasos o están deteriorados. La calle termina siendo el patio de recreo de los niños, aunque represente un peligro constante.

Comentarios