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Periodistas nicaragüenses en el exilio sobreviven con trabajos ajenos a su oficio y bajos salarios

Para sobrevivir, los periodistas se han insertado en sectores laborales como la hostelería, el turismo, el transporte, la construcción y las zonas francas.
Por Artículo 66 noviembre 29, 2025

La realidad del exilio ha empujado a los periodistas nicaragüenses a reinventarse en distintos espacios para garantizar su sobrevivencia.

El más reciente diagnóstico elaborado por la Asociación de Periodistas y Comunicadores Independientes (PCIN) expone que desarrollar actividades laborales ajenas al periodismo se ha convertido en una necesidad urgente, debido a los ingresos mínimos que reciben y la presión económica para sostener a sus familias.

Según el informe, antes del exilio un 99.1% de los encuestados ejercía su profesión en Nicaragua y contaba con estabilidad laboral. El 75% trabajaba en medios de comunicación clásicos —prensa, radio o televisión—, en plataformas digitales, medios híbridos o como corresponsales de agencias internacionales. El resto estaba vinculado a ONG, empresas privadas o consultorías.

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Ese panorama cambió drásticamente una vez que abandonaron el país para garantizar su seguridad física y emocional. Para sobrevivir, los periodistas se han insertado en sectores laborales como la hostelería, el turismo, el transporte, la construcción y las zonas francas. También han emprendido pequeños negocios, trabajado en supermercados, comercios y hasta en servicios domésticos remunerados, según revela PCIN.

Pese a ello, muchos han decidido continuar ejerciendo el periodismo, aunque sin ingresos o con pagos simbólicos. Algunos incluso subvencionan los medios en los que participan solo para no abandonar su vocación. Esto confirma, señala «PCIN», el nivel de compromiso que mantienen con el derecho a informar, pese a las condiciones adversas.

El diagnóstico revela que el 81% ha visto afectados sus ingresos en los últimos doce meses, lo que les dificulta cubrir gastos básicos como vivienda, alimentación, salud, educación y recreación. Además, el 87% tiene familiares que dependen económicamente de ellos, ya sea porque viven en el exilio o porque reciben remesas desde el extranjero.

Limbo migratorio

Otro eje crítico del informe es el impacto migratorio. Los países más elegidos como destino son Costa Rica (41%), Estados Unidos (41%) y España (12%). Sin embargo, un porcentaje importante aún no logra regularizar su estatus: el 38.4% permanece a la espera de una resolución de refugio o asilo, situación delicada sobre todo en Estados Unidos por las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump.

La salud física y emocional también se ha visto afectada por el exilio. Con una población mayoritariamente joven-adulta, PCIN indica la presencia de enfermedades crónicas como hipertensión, migrañas, diabetes o asma. A eso se suma un fuerte peso del desgaste psicoemocional: ansiedad generalizada, trastornos del sueño, depresión y estrés crónico.

Inseguridad crece por represión trasnacional

El clima de inseguridad persiste a pesar de estar fuera del país. El asesinato en Costa Rica del exmilitar retirado Roberto Samcam ha incrementado el temor a represalias. Muchos periodistas dicen sentir vigilancia transfronteriza, ataques digitales y miedo a afectar a sus familiares que permanecen en Nicaragua.

Las limitaciones técnicas también figuran como un obstáculo constante. La falta de equipos, fuentes confiables y recursos para monetizar los contenidos periodísticos dificultan el desarrollo del oficio. Aún así, PCIN registra que 85% de los encuestados desea seguir ejerciendo el periodismo a largo plazo, como un acto de resistencia y compromiso frente a la represión.

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Sobre este escenario, Alfonso Malespín, investigador en temas de comunicación, periodista y exdocente universitario en Nicaragua, advierte: «La carestía económica de (Rubén) Darío es también experimentada hoy por los periodistas nicaragüenses en el exilio. La gran mayoría no tiene empleo formal, ni seguridad social, ni seguridad física. El diagnóstico revela que 8 de cada 10 periodistas en el exilio continúa ejerciendo su profesión a tiempo total o parcial, pero solo 2 de cada 10 sienten que pueden hacerlo con seguridad y libertad plenas. La incertidumbre es la norma».

El diagnóstico de PCIN finaliza reivindicando el oficio, el que dice ya no es una alternativa, sino una obligación para sobrevivir. Sin embargo, el periodismo no ha sido abandonado. Al contrario, persiste como una causa y como un acto de memoria frente a la erosión de derechos humanos en Nicaragua.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

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