Hombre mata a su pareja en el barrio Jonathan González, en Managua

Anielka del Carmen Mayorquín Espinoza, de 34 años, murió de múltiples puñaladas dentro de su vivienda en el barrio Jonathan González, en Managua. El hecho ocurrió la tarde de este jueves y, según información preliminar, el crimen fue cometido por su pareja sentimental, quien se entregó a la Policía tras confesar el femicidio.
El cuerpo de la víctima fue encontrado ensangrentado en el interior de la casa, que se ubica de los semáforos del antiguo Hospital Militar dos cuadras al sur y una al oeste. De acuerdo con los reportes iniciales, el agresor habría utilizado un arma blanca tipo bayoneta para cometer el crimen.

Mayorquín Espinoza laboraba como contadora en la Federación de Atletismo del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND). Vivía junto a su padre, Juan Mayorquín, conocido en el barrio como “El Raspadero”, quien trabaja como vigilante en el Instituto Rigoberto López Pérez. Su madre, Gertrudis Espinoza Saravia, se encuentra en Panamá y fue quien alertó a familiares al no lograr comunicarse con su hija.
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El cuerpo de la joven lo trasladaron al Instituto de Medicina Legal (IML) para realizar la autopsia, mientras un equipo técnico de investigación continúa indagando las circunstancias del hecho y la responsabilidad penal del femicida confeso.
66 femicidios en lo que va del 2025
La organización Católicas por el Derecho a Decidir reporta 66 femicidios en Nicaragua en lo que va del año, de los cuales 17 ocurrieron en el extranjero. La entidad también señala que en tres casos los agresores se suicidaron tras cometer el crimen.

Para la feminista María Teresa Blandón, directora de la organización de mujeres La Corriente, este nuevo asesinato refleja la continuidad de una tragedia que el Estado decidió ignorar. «Este sería, en lo que va del año, el femicidio número 66. Es terrible, es terrible porque todos los años andamos en ese rango, entre 60 y 70 mujeres víctimas por año. O sea que esto no para, va para adelante. Va para adelante y como no hay ninguna respuesta del Estado, o sea, y ninguna nada, no hay acciones, no hay una política, no hay un plan, la Ley 779 pasó al olvido, o sea que es la tendencia dramática», expresó Blandón.
Violencia en aumento y sin respuesta estatal
Estas organizaciones feministas advierten que la violencia machista se mantiene en aumento y en total impunidad. Desde la modificación de la Ley 779, los mecanismos de prevención, denuncia y atención están en decadencia y fueron absorbidos por estructuras partidarias del régimen de Ortega y Murillo.
Las Comisarías de la Mujer las redujeron a oficinas policiales sin ningún tipo de formación porque esa labor la ejercían las organizaciones de la sociedad civil a las que el régimen ilegalizó y condenó a sus funcionarias al destierro y al silencio.
El régimen tampoco tiene interés en prevenir esos crímenes pero, además, les provee impunidad a los criminales. Las feministas incluso denuncian que varios hombres agresores, cuando las mujeres los denuncian, los encarcelan, pero en muy poco tiempo los ponen de regreso en las calles bajo indultos presidenciales que el régimen de Ortega otorga sin ningún estudio serio de cada caso y los delincuentes salen a completar los crímenes.

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