Colonos asesinan a otro indígena miskitu en territorio Twi Waupasa, en el Caribe Norte de Nicaragua

La violencia contra los pueblos originarios en la Costa Caribe Norte de Nicaragua volvió a cobrar víctimas. De acuerdo con la Revista Indígena Centroamericana Prâhaku, el martes 10 de septiembre asesinaron brutalmente a Salvador Castillo Chang, de 42 años, mientras trabajaba en labores agrícolas junto a su hermano en el territorio indígena Twi Waupasa.
Según testimonios que recogió Prâhaku, Salvador y su hermano Felipe salieron desde la comunidad de Prata hacia sus parcelas cuando los interceptaron al menos ocho colonos armados con machetes y armas de fuego. Los hombres exigían la posesión de las tierras, lo que derivó en un enfrentamiento. Durante el ataque, Salvador fue agredido a machetazos hasta perder la vida, mientras que Felipe resultó gravemente herido.
Voracidad por la tierra indígenas es vieja
Familiares del fallecido denunciaron que el conflicto por esas tierras lleva más de cinco años sin resolverse. Acusaron además a la presidenta del gobierno territorial, Ana Valeria, de mantener en abandono a las comunidades al permanecer la mayor parte del tiempo en Managua y no en Bilwi, donde se ubica la sede territorial.
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Líderes comunitarios a quienes consultó Prâjaku sostienen que los colonos actúan con el aval del síndico y de un trabajador del territorio, lo que facilita la invasión y atiza los enfrentamientos en tierras indígenas legalmente tituladas.
El crimen de Salvador Castillo Chang se suma a una larga lista de ataques contra pueblos indígenas miskitus y mayangnas de la Costa Caribe nicaragüense. Estas comunidades continúan demandando justicia, protección efectiva y respeto a los derechos territoriales reconocidos en la Constitución de Nicaragua y en convenios internacionales como el Convenio 169 de la OIT.
Criminalidad e invasiones de territorios indígenas en aumento
En el Caribe de Nicaragua, la criminalidad contra los pueblos indígenas se ha recrudecido desde hace más de una década. Durante este periodo, comunidades enteras enfrentan invasiones de colonos armados que buscan apropiarse de sus tierras para expandir actividades como la ganadería, la tala ilegal y la minería, bajo complicidad y silencio del Estado nicaragüense, incluyendo del Ejército, que tiene la obligación de proteger estos territorios originarios.
Líderes comunitarios y organizaciones de derechos humanos estiman que al menos entre 70 y 80 indígenas fueron asesinados en la última década en la Costa Caribe, en episodios que van desde ataques selectivos hasta masacres. En algunos casos, las incursiones de colonos han dejado varias víctimas en un solo día y decenas de viviendas quemadas, como ocurrió en Alal, en el territorio mayangna Sauni As, en 2020, y en Wilu, en 2023.
La gravedad de la situación motivó la intervención de organismos internacionales. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó y amplió medidas cautelares desde 2015 a favor de comunidades miskitu y mayangna, señalando que enfrentan un riesgo extremo por la presencia de colonos armados. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, por su parte, dictó medidas provisionales en reiteradas ocasiones para obligar al Estado a proteger a estas comunidades, aunque el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desoyen estas resoluciones.

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